Entre las celebraciones más entrañables para alumnos, padres y profesores están las despedidas de cursos. Las participaciones en los teatros, bailes, o encuentros musicales van avisando que el curso acaba y, cada vez más, los centros lo preparan con esmero.

El broche de oro lo suelen poner la de los alumnos que, por acabar Primaria, Secundaria o Bachillerato, emprenden nuevas rutas en nuevos centros. Al menos en el mío, concertado, siempre fue así. Las despedidas de los cursos de la ESO fueron muy especiales. Muy preparadas por los propios alumnos de cuarto con sus profesores. Cada año, hasta los que tienen más ganas de cambiar de aire, se deshacen en lágrimas por perder a sus compañeros y la seguridad de lo conocido.

Los profesores también nos cubrimos de sentimientos enfrentados. Por una parte la alegría del deber cumplido y por otra, la pena porque se van y ya no podemos estar con ellos.

Enseñar es un trabajo en el que nos implicamos tanto, que puede que algunos piensen que exagero. Sé de lo que hablo. Ha sido toda una vida.

Este año, a pesar de estar jubilada, tenía mucha ilusión por el Fin de Curso. Tuve a esos alumnos desde tercero y continué con ellos hasta acabar Primaria. Tanto tiempo dio pie a muchos momentos especiales, como la cuestación de Manos Unidas, en la que fielmente algunos alumnos han seguido participando incluso estando ya fuera del centro.

Vi a una madre de esa clase ayer. Ella conoce bien nuestra trayectoria como madre de familia numerosa que además fue antigua alumna. Unas personas encantadoras. Me habló de la tristeza de su hija por no haber podido tener ese final esperado. Asentí con ella que había sido todo muy incierto, muy tambaleante desde que apareció la pandemia.

La vida, nos ha dado una sorpresa inesperada. Afortunadamente podemos contarlo. No ha sido así para otras personas y otros lugares más afectados. Tomadlo, queridos alumnos, como una lección de vida.

Los hombres somos más frágiles de lo que nos creemos. Recordad que de esa fragilidad, apareció nuestra fuerza. Solo juntos sobreviviremos. Habrá otras ocasiones. Abrazos lejanos repletos de cariño.

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