Me cuenta, muy convencido, mi nieto de ocho años, que su cabeza está dividida en cuatro partes. En una están las cosas muy buenas. En otras las buenas. En la tercera, las cosas regulares y en la cuarta las malas, las que son basura. Si él desea hacer una cosa buena, crece su parte buena. Si la parte regular le lleva a hacer algo mal, pasa a la mala, pero si lo hace bien, porque se esfuerza, vuelve a crecer la buena. Tiene clarísimo que nuestras acciones son dirigidas por nuestras cabezas y que al final es la voluntad, aunque él le puso otro nombre, quien acaba decidiendo cómo va a poder ser o actuar.

No dejan los niños de sorprendernos. Tan necesario cómo educarles en conocimientos, es educarlos en valores. El verano y el tiempo libre se prestan a practicar o ensayar la convivencia de otra manera, ya que están alejados del aula y de los amigos elegidos.

Casi todos solemos tener mayor contacto con la familia, y como nadie eligió a la suya, el abanico que en ella se presenta de personas distintas es un buen momento para practicar el respeto a las individualidades y mejorar la empatía. Ser tolerantes, compartir, saber estar en un grupo distinto al de los amigos del curso, mejorará su riqueza emocional. Por no hablar de los vínculos, o conexiones establecidos entre el contador de historias familiares de cualquier casa y los pacientes niños, encantados de oírlas.

Tan importante llega a ser la educación emocional, definida como la gestión y el manejo de las propias emociones, que me consta que, en un tiempo no lejano, formará una exigencia imprescindible en las empresas del futuro. Sabemos que el hombre nunca llegará a producir el trabajo con la eficacia y rapidez de una máquina, pero estas máquinas, carentes de emociones y sentimientos, nunca suplirán al hombre.

Sea como sea, la inteligencia socio-emocional nos ayudará a mejorar la calidad de nuestra vida.

Al final, no serán dinero ni poder los que nos llenarán los días de alegrías, sino el recuerdo de una infancia feliz y el poder disfrutar con los que queremos.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios