En este descalabrado país al que, a pesar de todo, la mayoría queremos, echo en falta señales de coherencias claras en algunos de sus líderes. Una relación lógica entre lo que dijeron antes de las elecciones -quiénes lo dijeran- y lo que hacen, cuando la presidencia trata de empoderarse.

Si hubieran dicho, claramente, con quiénes estarían dispuestos a pactar y hasta dónde iban a acabar consintiendo, la sociedad no estaría tan al borde del tambaleo. Del no saber las consecuencias de las acciones ocultas. De esta sensación de inestabilidad constante desde hace tantos meses.

Hay temas que nos quitan el sueño. Asuntos con los que no debiéramos frivolizar con chistes malos o mensajes de atontamiento dirigidos a poco- pensadores. Cuestiones que no deben generalizarse para hacernos creer que son opinión pública, como que todo nacido en Cataluña tiene deseos incontenibles de independencia o que la totalidad de la sociedad catalana tiene asumido que vivirá mejor.

Vamos de un espanto a otro. ¿Qué derecho tienen algunos lugares de tradición entrañable, a decidir si la Guardia Civil puede o no seguir formando parte de sus servicios? Y otro más: ¿de qué fondos se van a pagar las pensiones, si ningún español quiere endeudarse más con la banca europea? Y continúo: ¿a qué viene tanta desvinculación con la Religión Católica a la que no paran de masacrar? No sé que iba a ser de tantas personas si desaparecieran los servicios que presta altruistamente Cáritas o Manos Unidas. Si su voluntariado no permaneciera al pie del cañón tratando de aliviar tanta miseria como sigue existiendo.

Me consta que no pega este artículo en una primera semana del año 2020, pero no podemos embobarnos, sedarnos, calmarnos y permitir que el aletargamiento crezca entre anuncios consumistas.Crece mi desconcierto. Ser coherente con nuestra sociedad y con el mundo que nos toca vivir debe partir de la concienciación de nuestra capacidad de cambiar lo que no nos parece justo. Amar un país y desear liderarlo supone ser coherente con los propósitos de Unidad, Justicia y, por qué no, Libertad.

Divididos no podremos conseguirlo. Es mucho más lo que nos une que lo que nos separa.

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