Lo más sorprendente para mí es la conclusión a la que llega el informe de los Servicios Sociales: el carácter conformista del gaditano, centrado en los eventos lúdicos de la ciudad, según expresión literal. Lo dijo hace muchos años el escritor Fernando Quiñones: si la gente dedicase los esfuerzos que dedica al carnaval a otras actividades , a la ciudad le iría mejor.

De eso hace veinticinco años, tiempo que ha servido para que miles de jóvenes tuvieran que irse a otros lugares a buscar su futuro. Si el escritor chiclanero viviese ahora se escandalizaría porque el fenómeno ha crecido de manera desorbitada.

Si no eres capillita, comparsista y cadista es como si fueras un gaditano discapacitado, con el agravante de que ni siquiera tienes aparcamiento reservado. La mayoría de la población te ve como un bicho raro, como un extraterrestre. Algunos incluso lo interpretan como una traición a lo que llaman las tradiciones de la ciudad.

Conviene decirlo pronto: Cádiz no solo es conformista, es abúlica y se está haciendo cateta. Para mí la mejor tradición de la ciudad es el carácter cosmopolita que deviene incluso en un brillante escepticismo frente a los fanáticos. La gente antes vivía su afición al Cádiz con otra distancia hasta el punto de que la ciudad no fue capaz de adquirir el club cuando hubo que suscribir el capital que exigía la nueva ley de sociedades anónimas deportivas.

La Semana Santa duraba una semana, por sorprendente que parezca. No había esas cientos de procesiones a lo largo del año ni el devenir de las cofradías interesaba a nadie. Los carnavaleros eran gente normal que se dedicaban a sus trabajos hasta que durante 15 días le cantaban a Cádiz.

Ahora son estrellas del pop, con una pléyade de seguidores. No sabría decir en qué momento se jodió Cádiz, emulando la famosa frase de Mario Vargas Llosa. Sí sé que los medios de comunicación tenemos mucha culpa. Cádiz pasó de ciudad culta y portuaria a ciudad tradicionalista y de las jons.

Antes se hablaban en la ciudad trimilenaria más de diez idiomas. Ahora hay muchos que ni siquiera saben hablar español.

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