El pálpito amarillo

Manuel Amaya Zulueta

Benítez, gordito, no comas más…

06 de diciembre 2023 - 01:00

Al volver a ver a Benítez en los banquillos, no puede uno evitar acordarse de aquel estadio entonando la cantinela que todos recordarán el día en que eliminamos al Madrid de la Copa del Rey. Menuda gozada aquella. Pero vayamos a nuestra última realidad, la que vimos, vivimos en Vigo. Qué bien empezó el Glorioso el partido. Parecía otro. La orquesta esta vez, sí, funcionaba. Y ejecutaba perfectamente. O casi. Los violines del centro no desafinaban, las trompas de la defensa, tampoco, los flautines de arriba, asimismo. Me quedé un poco asombrado. Cuánto ha cambiado nuestro Glorioso desde aquella pésima (superlativo de mala/malo) tarde en Getafe, que con uno más perdimos en unos cuarenta y cinco minutos inolvidables. Inolvidables pa peó, claro. Es verdad que cada partido es un mundo. Quizá por eso, el fútbol, la nueva religión, como siempre indico en estas páginas, mueve millones de personas, por lo inesperado que es desde su misma esencia. Para colmo, Cris hizo lo que siempre esperamos de él, que un joven de casi dos metros meta goles de cabeza. Y ayer lo bordó, aunque, como el fútbol es un juego de equipo, si no llega a ser por el mejor centro que ha puesto Alejo desde que viste gloriosamente, nada hubiera sucedido; pero esta vez se dieron las dos cosas indispensables para golear: un centro maravilloso y un cabezazo óptimo (superlativo de bueno). Viva el Cádiz. El salón hecho una fiesta, los cojines por los aires. Échate a un lado, Manuel, que no veo la repetición, qué preciosidad, ¿verdad, papi? Lindo A ver si seguimos así hasta el final. El Glorioso trenzaba juego haciendo girar éste sobre un Álex cuya temporada sorprende una barbaridad, pues ha pasado, a mi entender, de la nada a la gloria, demostrando que, cuando se dan los astros, es un tipo que mueve el balón con clase y entonces el Glorioso vuela. Me pregunto desde aquella maletada de Getafe, ¿qué hubiera pasado si hubiéramos jugado de tal manera? Y es que es una espina muy embutida en la carne. Mucho.

Como parece, para los gaditas no hay día feliz nunca. Cuando todo iba como una balsa de aceite, como desde niño oigo en la Tacita de Oro, una jugada tela de complicada, nos deja en pelota. Dijeron algunos amiguetes con los que veo el partido por teléfono que ha sido agarrón de Chus, un defensa que no me complace, pues además de cortete carece de velocidad. Otros que ha habido falta anteriormente sobre un amarillo, creo que a Roger. Otro que cuando estaba en el Levante la rompía y aquí pasa sin pena ni gloria. Quizá, y sin quizá, porque no tiene al lado al teniente coronel Morales. Ése era el pelotero a fichar, coj, y no a… Pero se nos fue. Que era caro, me dirán, que no tenemos dinero argüirán… Pues, carallo, como exclamaron en Vigo tras el cabezazo perfecto de Ramos, ¿adónde están los monises que nos larga la tele? Trago con que no se quierna gastar las panojas, como oía decir a mi tía-mama, vale, pues entonces vámonos a segunda. ¿Es eso lo que queréis?

Y el partido fue otro. La roja. Que sencillo resulta sacársela al Glorioso. Qué fácil. Joao Félix el día anterior recibió estopas hasta en la tarjeta de crédito y todo quedó en alguna amarillita. Pero cuando este extremeño INTERNACIONAL, se alinea con Cerro Grande, nos lleva malignamente al 18 de agosto de 1947.Tras la roja, pensé que todo se iría al garete. Quedaba mucho para el final y los gallegos apretaban un montón. Pero, como en Mallorca, aguantó como una fiera nuestro Cai. Otro puntito que nos separa un poquitín del descenso. Y los cuatro que no han ganado nuestros rivales. Viva er Cadi.

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