Negro sobre negro

Una vuelta de tuerca al mejor ‘country noir’

  • Con su primera novela, Brian Panowich ha puesto de acuerdo a crítica y público 

  • ‘Bull Mountain’ y ‘Como leones’ aúnan lo mejor de un género inmortal

Brian Panowich. Brian Panowich.

Brian Panowich.

Para quienes los westerns suponen un vicio que padalear sin asomo de culpa, toparse con una novela negra como ‘Bull Mountain’ (Ediciones Siruela) es una tentación. Su autor, Brian Panowich, bombero de profesión hasta que se sintió atraído por el lado más oscuro del noir country, ha construido una historia dura y absorbente desde el primer capítulo. Porque apenas si son necesarias unas páginas para comprender que estamos ante algo bueno de veras, más auténtico que el mejor bourbon de Tennessee.

Portada de 'Bull Mountain'. Portada de 'Bull Mountain'.

Portada de 'Bull Mountain'.

La historia se desarrolla en las montañas del estado de Georgia y tiene como protagonista al clan Burroughs, cuyos miembros son dueños del asentamiento de Bull Mountain y señores de las montañas. A lo largo de décadas se han situado al otro lado de la ley, primero como contrabandistas de alcohol durante la Ley Seca y luego traficando con metanfetaminas y marihuana tras forjar una fructífera sociedad con mafias de Florida. Y tan decididos están a defender su forma de vida que no dudan en disparar contra su propia sangre si es necesario.

‘Bull Montain’ recuerda a veces a ‘Justified’, una serie que merecería más atención de la audiencia española, incluso a ‘Comanchería’, o, ya puestos a piropear, a ‘Horizontes de grandeza’, aunque aquí el patriarca del clan capaz de insuflar maldad a sus vástagos aparece siempre en flashbacks.

Paunowich es capaz de tejer una historia que no decae en ningún momento. Si acaso se permite al final un giro algo exagerado pero necesario para continuar con la historia en otra novela titulada ‘Como leones’, también editada por Siruela.

Pero mucho antes de todo eso, la novela entrelaza los caminos del hermano bueno de los Burroughs, (Clayton), que influenciado por su mujer ha accedido a cargar con el peso de la estrella de sheriff del condado; de un agente especial del FBI que llega a las montañas con la intención de acabar con el próspero negocio de Haldford Burroughs, un tipo duro muy cinematográfico; y de una prostituta, Ángel, a la que un mal encuentro con el padre de los hermanos dejó marcada de por vida. Es precisamente la irrupción de la joven la que agiganta el libro, no sólo por la duda que genera su vinculación con la trama principal sino por reflejar sin ambages la mala suerte que persigue a algunas mujeres.

Porque, aunque podría parecer que estamos ante una novela de cowboys, una historia de machotes, nada más lejos de la realidad. Es precisamente la fortaleza de las protagonistas femeninas, desde la madre de Clayton y Haldford, capaz de abandonar a su violento y cruel padre, hasta la esposa del sheriff, cuya obstinación por mantenerlo en el lado bueno será crucial, lo que da más lustre a una novela espléndida. Brian Panowich apagará fuegos pero sabe como encender la pasión por la lectura.

La saga: David Gurney, la reivindicación del detective maduro

En 2010, un tipo de 68 años que se había dedicado toda la vida a la publicidad decidió atreverse con su primera novela. Su nombre, entonces desconocido, era John Verdon. Su forma de escribir no sólo atrajo al lector esporádico de novela negra sino al adicto. 11 años después, Verdon ha vendido millones de libros en todo el mundo protagonizados por David Gurney, un detective jubilado a través del cual el autor quiere reivindicar la sabiduria de la madurez. Con Gurney nos topamos con una especie de Sherlock Holmes cuya mente funciona a la velocidad de la luz. Es más, incluso tiene a su Watson particular, encarnada esta vez en la piel de su esposa Madeleine.

En las novelas de Verdon hay normalmente un juego macabro y psicológico que mantiene al lector en vilo mientras avanzan tramas que se entrecruzan.

Hasta el momento Verdon ha escrito siete novelas hasta el momento: ‘Sé lo que estás pensando’, ‘No abras los ojos’, ‘Deja en paz al diablo’, ‘No confíes en Peter Pan’, ‘Controlaré tus sueños’, ‘Arderás en la tormenta’ y ‘El ángel negro’. A sus 79 años Verdon todavía es capaz de mantenerse siempre por delante del lector, llevándolo por senderos que sólo él conoce hasta que se tope de bruces con la mejor de las sorpresas. Si aún no lo conocen, denle una oportunidad. Si no les gusta que le devuelvan el dinero.

Bardem en una escena de 'No es país para viejos'. Bardem en una escena de 'No es país para viejos'.

Bardem en una escena de 'No es país para viejos'.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios