¿Cómo es la seguridad de los Museos gaditanos?
Patrimonio
Tras los ataques de activistas ambientales en obras de arte muy relevantes a nivel nacional e internacional, esta es la situación en nuestras pinacotecas y espacios culturales
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Activistas ecologistas han tenido la absurda idea desde distintos colectivos y en distintas partes del mundo de llamar la atención sobre las demandas climáticas atacando al arte y al patrimonio histórico. Si a mediados de octubre se les ocurrió pegar su mano al cuadro de Pablo Picasso Masacre en Corea, expuesto de forma temporal en la Galería Nacional de Victoria, en Melbourne (Australia), poco después le tocó el turno a la obra Los girasoles de Van GoghLos girasoles, en la que estamparon una lata con sopa de tomate en la mismísima National Gallery de Londres, que se suma al ataque con una sustancia viscosa de un cuadro de Monet en el Museo Barberini de Potsdam, en Berlín.
Una 'gracia' o delito, mejor dicho, que no ha tardado en llegar a España, cuando hace unos días atacaron en el Museo del Prado, nada menos que a los icónicos cuadros de La maja desnuda y La maja vestida. Resulta que a las dos activistas protagonistas les pareció que podían ayudar a salvar el planeta pegando sus manos a los marcos de estas piezas imprescindibles del patrimonio nacional. Afortunadamente ninguna de las conocidísimas obras mencionadas han sufrido daños importantes.
Y ante estos comportamientos con las que se pretende concienciar en torno a una serie de cuestiones del cambio climático que nada tienen que ver con este otro bien tan vital como es nuestro arte, surge la pregunta de la seguridad en los Museos. Si tras la alarma a nivel europeo estas chicas fueron capaces de burlar la seguridad de pinacotecas de gran calado como el Museo Prado, ¿cómo es la seguridad en los otros museos de provincias y municipales? ¿Cómo se libran del vandalismo o el robo las valiosas piezas arqueológicas del Museo de Cádiz, el patrimonio del Museo Catedralicio, Catedral, Oratorio y todos contenidos de los museos municipales como el de las Cortes, el de Títeres y el Litográfico?
A nivel nacional, el Ministerio de Cultura y Deporte instó en su momento a los museos estatales a extremar las medidas de seguridad para evitar los ataques de activistas ecologistas contra obras de patrimonio artístico, como ha sucedido en los museos de Londres o Berlín.
Igualmente han pedido a las pinacotecas que sean "exhaustivas" en el cumplimiento de las normas de acceso que los visitantes deben cumplir para acceder al recinto, como la prohibición de introducir elementos y bebidas en las salas, mochilas y bultos grandes, paraguas u objetos punzantes.
En Cádiz, las distintas instituciones públicas consultadas se muestran algo recelosas en la concreción de datos sobre la seguridad de sus instalaciones, aunque a nivel autonómico la Junta de Andalucía apunta que a raíz de los ataques se han dado instrucciones a los responsables de los museos de la comunidad para que se extremen todas las medidas de seguridad. Para ello se propone de cara a la seguridad en el Museo Provincial de Cádiz, que alberga un patrimonio artístico y arqueológico de gran valor, alentar a los usuarios "a un uso mayor de las consignas", para evitar introducir objetos que puedan resultar peligrosos, así como "un mayor control del acceso". También se ha dado orden de vigilar de forma más exhaustiva la distancia entre el espectador y la obra de arte, para que esta sea mayor y así evitar situaciones como las producidas en estos museos de referencia en el arte internacional.
En cambio, desde el Obispado y el Ayuntamiento de Cádiz no se han pronunciado al respecto sobre la seguridad de sus instalaciones museísticas, por lo que probablemente las medidas y protocolos de seguridad continuarán siendo las mismas que hasta ahora.
Otras obras de arte famosas atacadas
Estos ataques recientes no hacen más que sumarse a una larga lista de atentados contra el patrimonio artístico sufridos en los últimos tiempos. Así, el pasado 25 de mayo La Gioconda, uno de los principales reclamos del museo del Louvre de París, sufrió una situación parecida, cuando un visitante le lanzó una tarta. La obra no sufrió daños al chocar el pastel contra el cristal blindado que protege el óleo.
Mucho antes, en 2003, una joven realizó una inscripción con rotulador en la parte inferior de otro icono del Louvre, La libertad guiando al pueblo. También son varias las obras de Picasso que han sufrido algún ataque en las últimas décadas. En junio de 2012, un hombre roció con spray dorado la obra Mujer en sofá rojo, expuesto en la colección Menil de Houston (EE. UU.). La pintura pudo ser completamente recuperada. El Guernica también fue objetivo en 1974, cuando un hombre escribió con pintura roja sobre la obra, expuesta entonces en el MoMa de Nueva York, las palabras Kill Lies All. Se limpió la pintura y el cuadro no sufrió daño. Poco antes, en el 72, la Piedad de Miguel Ángel sí que sufrió un daño severo cuando le propinaron un golpe con un martillo.
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