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Entre los fondos artísticos de la colección Unicaja figuran importantísimas obras del arte decimonónico andaluz. Obras de aires románticos, costumbristas, donde la mujer, la naturaleza y el paisajismo ocupan un relevante lugar en este capítulo destacado del patrimonio artístico de la tierra. Donde los gustos burgueses marcaban las tendencias de estas piezas -con buena parte en grandioso formato- cuya funcionalidad, muchas veces decorativa, venía a reafirmar su prestigio social, desde las paredes de las grandes residencias que regentaban.
Una importante colección firmada en su mayoría por artistas vinculados a la Academia de Bellas Artes de Málaga, y que tras ser seleccionada entre los fondos que Unicaja atesora en distintas ciudades andaluzas, hoy se reúne por primera vez en Cádiz, en el Centro Unicaja de Cultura (CUC), en la primera parada de esta muestra itinerante El siglo XIX en la Colección de Arte de Unicaja, que posteriormente podrá verse en Sevilla, Almería y Ronda.
Se trata de una selección de 73 piezas, entre 40 obras pictóricas y 32 escultóricas pertenecientes a los costumbristas barros malagueños procedentes del Museo Unicaja de Arte y Costumbres Populares de Málaga, que abarcan un amplio periodo que incluye desde creaciones del XVIII hasta obras de principios del XX.
Un recorrido conceptual que profundiza en la mentalidad decimonónica que emprendieron numerosos autores andaluces y españoles como Serafín Martínez del Rincón, José Denís Belgrano, Emilio Ocón o Antonio Muñoz Degrain, o extranjeros que como Juan Franch o Édouard Viénot vinieron a España a trabajar. Entre todos configuraron un panorama artístico articulado en el CUC en varias secciones por las que la comisaria de la muestra, Emilia Garrido, directora del Museo Joaquín Peinado de Ronda, recorrió junto a la prensa a modo de cicerone, en un acto en el que estuvo acompañada de María Dolores Cano, directora de la Obra Social de Unicaja.
Destacó en primer lugar la figura de la mujer, "que tuvo un protagonismo incondicional" en todo tipo de escenas. Desde "amorosas y lúdicas", como muestra la obra que representa el cartel de la exposición de una mujer en columpio, o la emblemática pieza en formato circular que preside la primera sala, Pareja del imperio; también aparecen vestidas de maja, donde la moda japonesa de trajes y tejidos exóticos calaron profundamente, como representación del gusto por lo oriental y el marcado espíritu romántico e idílico. Asimismo figuran en los retratos, que proliferaron en la época, entre los que aparecen el de María Eugenia de Montijo, de Édouard Viénot.
Durante el recorrido la comisaria destacó la restauración a la que se han sometido muchas de las piezas, "muchas de ellas emblemáticas y estudiadas por especialistas del siglo XIX", dijo.
Los barros malagueños se exhiben en la siguiente sala totalmente contextualizados en el marco del paisaje malagueño y andaluz, como "otro de los géneros predilectos del romanticismo, donde la naturaleza está cargada de espiritualidad". Si bien, fue evolucionando ya a mediados de siglo hacia una pintura naturalista y más objetiva.
Despuntan paisajes de Málaga y, dentro de la ciudad, sus rincones marítimos, con obras que documentan lugares emblemáticos como el Puerto de Málaga, de Guillermo Gómez Gil. La geografía montañesa andaluza se refleja en los Montes de San Antón, de Emilio Ocón, como referente.
Si bien, también pueden verse paisajes italianos, como el que representa la "obra culmen" de la exposición, Canal de Venecia, de Degrain, artista pensionado en Roma, que llegó a la Academia de Bellas Artes de Málaga de la mano de su director más revulsivo, Ferrándiz, y cuya obra le posicionó en la pintura paisajística nacional.
Las narraciones históricas de tradición local (Peña de los enamorados, de Serafín Álvarez), o la pintura histórica religiosa, con el gran referente de Flevit Super Illam, de Enrique Simonet y Lombardo, considerada "la mejor obra de la plástica religiosa española", completan esta selección que concluye con una sección de obra gráfica del XIX.
Centro Unicaja de Cultura Pintura y escultura, Puede verse hasta el 28 de junio, de 11.00 a 14.00 y de 17.00 a 20.00
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