Elvira Lindo. Escritora

"La madurez es tener un sentido del tiempo más amplio y no sólo para ti"

  • La autora gaditana se reunirá con sus lectores esta tarde en la Biblioteca Provincial para hablar de su última novela, 'Lo que me queda por vivir', dentro del ciclo Letras Capitales

Decir que la última novela de Elvira Lindo va de la historia de una madre separada con un hijo de cuatro años es, sin duda, superficial y frívolo. La última novela de Elvira Lindo va de soledad, de dignidad, de búsqueda y de ternura. Lo que me queda por vivir ha sido un libro "complicado de escribir", dice su autora, que esta tarde vuelve a su Cádiz natal en el ciclo Letras Capitales. Dulce, algo triste, profundo y con música en los silencios. Como el bolero de la Portuondo.

-¿Le cuesta o le gusta enfrentarse a los lectores?

-Me gusta, a veces es casi más difícil contestar a una entrevista, porque tengo que buscar respuestas a lo que he hecho, que cuando me encuentro con una audiencia que acude a un sitio porque le gusta mi trabajo. Hablo con más naturalidad.

-¿Está cansada de que le pregunten si el libro es autobiográfico?

-Sí, eso y muy cansada (ríe). Sobre todo porque no es lo más importante del libro. Hay tantos lectores que me están escribiendo que les está gustando tanto... y que jamás me dicen nada de eso y yo creo que es la típica pregunta que se queda para los periodistas. Yo sabía que ocurriría esto. Lo hablaba con Antonio cuando entregué la novela, le decía que hay veces que es tan difícil saber, para ti mismo, qué porcentaje es inventado y qué porcentaje de las cosas las tomaste de la realidad. Es misterioso, no lo sabes ni tú.

-Pues para mí lo más importante de la novela es el tratamiento de la dignidad y la ternura.

-Es que es eso. El libro es una búsqueda de la madurez así que tiene mucho que ver con la dignidad. El personaje tiene que saber qué es lo que quiere en la vida, dónde está, qué es lo que desea, no plegarse a los caprichos de otros, cosas que se descubren, sobre todo, después de los periodos de vida muy complicados. Y la ternura está en la forma de mirar atrás que no es en absoluto un ajuste de cuentas sino que recuerda el pasado tratando de protegerse a sí misma después de muchos años. Y yo creo que el lector siente una cierta inquietud al leer el libro porque teme por ella todo el tiempo.

-La autocrónica que hizo en su web sobre la presentación del libro en el Ateneo de Madrid concluye diciendo: "Me di cuenta, mientras lo vivía, que estábamos construyendo un recuerdo precioso para el futuro". ¿Eso es la madurez, ser consciente del tiempo?

-Sí, porque el conflicto que tiene esta mujer es que no tiene conciencia del tiempo. Las cosas que le están pasando están en el presente y no puede imaginar un futuro. Ella está tan volcada, tan agobiada, por las cosas que le están ocurriendo que no ve más allá. Así que la madurez viene de ser capaz de saber donde estás, qué es lo que tienes, qué es lo que has perdido en la vida y qué es lo que has ganado. La madurez es tener un sentido del tiempo más amplio y un sentido del tiempo que no es sólo para ti. Mira, cuando acabó la presentación fuimos caminando para tomar una copa y yo iba del brazo de Carmen Linares. A mí me encanta Carmen porque, no sé, hace compatible la dama del flamenco que es con ser una persona muy humana. Y las dos íbamos hablando de los hijos, de esas cosas de las que se hablan cuando vas del brazo de alguien a quien quieres... Así que ahora cuando me preguntan qué es lo que me queda por vivir, yo a su vez pregunto ¿y qué le queda por vivir a otros, a los que quiero?

-Los que quiere. Antonia, la protagonista, quiere a Gabi, su hijo. Yo también porque es un personaje absolutamente cautivador.

-Ese personaje es lo más luminoso que tiene la novela. La novela no podría existir sin él. Fue complicado de crear porque tenías que hacer un niño que tiene muy poca capacidad verbal pero sus sentimientos son tan sofisticados como los de un adulto y eso es algo que sabemos las personas que hemos convivido con niños. O a lo mejor no todas las personas pero yo creo que sí he sido consciente de que un niño no puede expresar todo lo que siente. Tenía que tratar de leerle el pensamiento al niño para hacer que a ojos de lector sea un personaje fundamental del libro... Realmente el personaje estaba inspirado en mi hijo. No lo puedo negar. Es tan importante en mi vida, me ha apoyado tanto... Yo lo veía el día de la presentación, hizo un vídeo muy bonito está colgado en la página de Facebook, es un vídeo de dibujos animados que resume la relación de la madre y el hijo de la novela. Es precioso y complicadísimo porque tuvo que hacer como dos mil dibujos. Y es una presencia tan... Es tan buen lector y tiene ese encanto... Era una buena inspiración para el personaje porque yo creo que todas las madres queremos a nuestros hijos pero es verdad que hay niños más especiales que otros. Y el niño de la novela es especial porque estaba inspirado en un niño especial.

-Y el final de Tintín en el Tíbet, ¿le daba pena a él o le daba pena a usted?

-No, le daba a él porque era muy sentimental. Parecía un niño antiguo en cierto modo porque era inocente y al mismo tiempo era muy sensible, con mucha capacidad para sentir las cosas, las canciones, los libros, los cuentos, para observarme a mí... No sé, hay dos o tres personas en mi vida que siempre que las veo me alegro y él es una de esas personas.

-Ya terminada la lectura y ahora escuchando lo que cuenta me parece que es un libro hermoso de leer pero complicado de escribir, ¿es así?

-Pues ha sido complicado porque qué tono buscabas, cómo lo contabas... Ella está recordando así cuáles son los recuerdos que parece que están desordenados pero todo está pensado. Era como dejar que a ella le fluyeran los recuerdos pero yo tenía que controlar eso, también controlar la emoción en muchos casos y la emoción que yo sentía escribiéndolo. Ha sido complicado, me ha costado mucho tiempo escribirlo y no es un libro en absoluto largo.

-También dice muchas cosas con las que uno se puede identificar, te buscas y te encuentras en el libro, esa implicación del lector, ¿es algo que tiene en cuenta a la hora de escribir?

-Debo de escribir de una forma empática que yo no controlo porque eso me sucede muchas veces, incluso cuando he escrito cosas humorísticas. Pero en este libro en particular, cuando me preguntan si hay cosas autobiográficas, me acuerdo que Antonio en la presentación dijo "es un libro autobiográfico de todo el mundo" porque las personas por alguna razón encuentran la manera de identificarse con eso que se está contando, tal vez porque hay muchas cosas íntimas, familiares, de relaciones, de cosas que no se suelen contar, de lo que no se dice, de lo que se calla... Todas esas cosas son muy comunes pero creo que están poco escritas.

- ¿Conservas tu huella andaluza?

- Es inevitable y tampoco la quiero evitar.

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