Cultura

Una invitación a la reflexión en las 'Cabezas pensantes' de Pérez Olivares

  • El artista cubano expone por primera vez en la galería Benot una serie de coloridos rostros humanos que persiguen transmitir y remover conciencias Son 18 acrílicos sobre cartón craft

Una serie de figuras con rasgos humanos e influencias picassianas integran la colección Cabezas pensantes, del artista cubano afincado en Sevilla José Pérez Olivares. De su miradas, a veces indiferentes, otras inquisidoras y otras incluso amables surge la conversación con el espectador, la apertura a la reflexión servida en la galería Benot, donde el artista expone por primera vez, siendo su cuarta muestra individual en España.

"Es una muestra compleja pero, sin embargo, los personajes de mis cuadros se expresan con suma facilidad, dicen lo que son y lo que sienten". Y es que los 18 cuadros acrílicos sobre cartón craf parten de rostros que "comunican ideas y que recogen una apretada selección de lo más representativo que he pintado en los últimos años", dice de una muestra que llega cargada de simbolismo y que recoge retazos de toda una vida, de su vida en su Cuba natal, hasta la actualidad. Un trabajo "fundamental" en su carrera artística.

Así, sus cabezas, colmadas de un desbordado cromatismo, responden a dos series tituladas El camino del infierno, "a modo de sátiras sobre esquemas sociales y morales del hombre", y La patera de los malditos, "que es una metáfora sobre la inmigración y la falta de solidaridad a la que estamos asistiendo", explica. "Porque yo observo el mundo como a una patera enorme sin destino a la deriva, en la que van todos, débiles y poderosos", comenta de una temática que le toca especialmente la fibra. "Todo este drama de la inmigración, la guerra y los niños ahogados me han llegado al alma. Por eso hay un poco de ira, ironía y sarcasmo en mi obra".

Una obra que critica sin querer ser ser especialmente crítica y que presenta como su primera muestra de pintura, "pues anteriormente había predominado lo gráfico". De modo que sus cuadros pasaron de ser monocromáticos a escudriñar el colorismo explosivo. El por qué, pues no tiene respuesta clara, según Pérez Olivares, que aparte de artista plástico -licenciado en el Instituto Superior de Arte de la Habana- es poeta. "En la vida de un creador pasan cosas, a veces traumáticas como pueden ser el cambio de país, la adaptación,etc. Y todo esto conforma una especie de magma que hace su estallido volcánico. Yo por suerte pude canalizarlo bien". Y su propuesta explota en los colores de los atardeceres caribeños de su infancia, pero también en toda una serie de guiños políticos, sociales y también personales en varias obras individuales. Entre ellas la que dedica a Antonia Eiriz, o a su bisabuelo paterno, "un andaluz de Granada que se puso al servicio de la independencia de Cuba", y al que no conoció personalmente, pero al que alcanzó en su imaginario desde los cuentos de su abuela, que lo convertió en su héroe de la niñez, todo un referente en su vida, "siempre presente".

A él dedica especialmente sus Cabezas pensantes, aparte de a su familia y a Cádiz, "que tanto me recuerda a la Habana". Una ciudad en la que tiene muchos amigos y en la que expone por primera vez gracias a Rafael Benot, que abre su espacio a la nueva firma. Y a sus rostro reflexivos.

'cabezas pensantes'

José Pérez Olivares Galería Benot, Puede verse hasta el 30 de octubre.

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