¿Hay perdón para los monstruos?
Negro sobre negro
‘Contrition’ es una obra valiente que se adentra en temas muy complicados de tratar
Trabajo redondísimo de Carlos Portela y Keko, dos grandes del cómic español
Novela negra hecha obra de arte
La tercera temporada de Negro sobre Negro va a finalizar como las dos anteriores: recomendando un cómic de la editorial Norma que es una auténtica joya. Tras Contrapaso y En la cabeza de Sherlock Holmes vamos un punto más allá y nos centramos en una obra dura, valiente, de un guión magnífico y un estilo artístico muy personal. Su título es Contrition y se está convirtiendo en un éxito rotundo.
No se dejen engañar por el hecho de que hablemos de un cómic, porque estamos ante una historia negrísima en la que se habla de pederastas, de acoso escolar, suicidio adolescente y, sobre todo, el dilema de si una buena persona que comete un acto maligno puede redimirse. La pregunta tiene una profunda carga filosófica: ¿Nacemos todos con un diablo dentro? La respuesta, por fortuna, no todo el mundo la encuentra.
Contrition de Carlos Portela y Keko, dos genios del cómic, gira en torno a ese mundo oscuro y a la duda de si hay perdón posible para un ser capaz de provocar el suicidio de un niño al que ha extorsionado a través de internet. ¿Puede perdonarlo la sociedad? ¿Y el padre del chico? ¿Y, finalmente, puede concederse la absolución el propio pecador?
La trama arranca en Contrition Village, en el condado de Palm Beach (Florida) en 2008. Allí viven condenados por ciertos delitos sexuales que tienen prohibido acercarse, por indicación del Estatuto de Florida, a menos de 1.000 pies de una escuela, guardería, parque o patio de recreo. Esto provoca una distribución desigual de delincuentes en áreas empobrecidas, dando lugar a su agrupamiento en comunidades donde la mayor parte de sus integrantes son, o han sido, delincuentes sexuales. Es algo así como poner todas las manzanas podridas en el mismo cesto, aunque no suele salir bien.
En la casa de Christian Nowak aparece un cadáver carbonizado tras un incendio. Pero las pruebas forenses concluyen que el fallecido no es Nowak, quien se ha fugado en compañía de un presunto cómplice llamado Darrel Tomasson.
Ambos emprenden una huida que les llevará de Florida a Carolina del Sur mientras que una periodista local, Marcia, será capaz de arriesgar su matrimonio y hasta su casa para descubrir la verdad de un caso que la atormenta.
Contrition juega con los tiempos y a través de elaborados flashbacks va relatando al lector los entresijos de una historia que se enreda en el alma de los protagonistas. Pone el dedo en la llaga de los abusos sexuales pero también de los peligros en las redes sociales y en los videojuegos on line, donde adolescentes confiados entablan amistades peligrosas que, a veces, pueden desembocar en una tragedia.
Plantea tantas dudas esta obra que se convierte en lectura muy recomendable para padres e hijos. Porque además lo hace desde un punto de vista valiente y elegante pero también crudo cuando es necesario. Y todo esto sin dogmatizar, sin juzgar, simplemente ofreciendo los elementos y presentándolos para que cada uno tome una posición, si es que así lo desea.
Contrition es uno de los más redondos álbumes que ha salido este año de la factoría Norma, una editorial indispensable y con un catálogo que merece la pena explorarse pero que muy a fondo.
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