La cotidianidad más cruda, enfermiza y gris
exposición El artista gaditano José Dodero muestra sus últimos trabajos
El artista gaditano José Dodero presenta su nueva exposición en la Taberna Teniente Seblón. Con ella pretende expresar lo rutinario, el desánimo y generar empatía con el público
El joven artista gaditano José Dodero ha inaugurado en la Taberna Teniente Seblón su nueva exposición de pintura figurativa en óleo sobre lienzo donde ha experimentado una evolución respecto a sus primeros trabajos. Ha abandonado los paisajes y una obra más intelectual y conceptual por algo más íntimo y realista.
Cuenta José Dodero: "Estas pinturas constituyen mi trabajo de los últimos seis meses y está basado en fotografías de familiares que ya no veo bien porque han muerto o porque he perdido el contacto. En concreto aparecen mis dos abuelas y una prima". Según el artista lo que pretende transmitir con estas imágenes es la cotidianidad, aburrida, gris, enfermiza. El realismo, ni desde un punto de vista optimista ni pesimista, sino lo más crudo y desesperanzador de la vida. "Sinceramente no sé por qué he elegido estas fotografías para expresar el desánimo, hago una selección por instinto según lo que quiera transmitir. De la exposición no espero tanto que guste sino que genere empatía con el que venga a verlo" afirma.
El artista, de 22 años, empezó a exponer sus trabajos con apenas dieciséis y desde entonces ha llevado su pintura por toda la provincia, Málaga y Barcelona, siempre contó con el apoyo de su familia que le incentivaba y creía en lo que hacía. Pero respecto a sus primeros trabajos, ha experimentado un giro de 360 grados. Para José todo es coyuntural, en su obra influye su ánimo, su pensamiento, la ideología del momento, su carácter, todo ello modifica lo que hace. Además añade: "Antes le daba mucha importancia a la simplicidad pero ya no lo mantengo, fue un error. Hoy no creo ni en eso ni en la complejidad. Antes también hablaba de la importancia del vacío y también fue un error. Hay que ser muy atrevido con mi edad para tratar temas tan complejos como el vacío propios de la filosofía o la mística. Pero seguramente dentro de dos años lo que estoy pintando hoy también me parecerá un error".
A pesar de que el artista confiesa que tiene muchos referentes tanto plásticos, artísticos y contemporáneos, como en su mayoría cineastas y escritores, poetas, ensayistas, filósofos y por supuesto el mundo que le rodea, no se cataloga en ningún estilo, no porque pretenda ser mejor que nadie no definiéndose, sino porque lo que usa es el lenguaje y este a veces es figurativo o abstracto. "Sólo hablo de mi contexto, intento abrirme a las personas y que me escuchen, no tanto que me entiendan. No sé ni lo que busco ni lo que hago, solo sé que me gusta y me alivia".
Dodero ha recibido críticas de todo tipo, su juventud es a veces una suerte o una traba: "O me elogian mucho y valoran todo lo que hago sea bueno o malo o hay gente que no me hace ni caso porque consideran que aún me queda mucho camino por delante y mucho que aprender".
Según confiesa, la ciudad de Cádiz ha influido en su pintura indirectamente generando en él más protección, más intimidad y más encierro.
Lo que tiene claro, es que no está entre sus planes, a día de hoy, procurar vivir de la pintura: "Al principio me hacía ilusión pero ahora prefiero tener una profesión normal y llevar al margen de eso la pintura. Si me proporciona dinero bien y si no pues no, pero no quiero estar sujeto a las exigencias del mercado. Hasta la mitad de este curso estuve estudiando bellas artes, pero lo abandoné porque no me aportaba nada y ahora voy a empezar a estudiar lingüística. Sinceramente no me agrada tener proyectos de futuro ni procuro tener esperanzas. Tengo más bien una constante: trabajar y evolucionar". Así José Dodero tiene una prioridad: antes de tener una proyección en el mercado prefiere tener un recorrido personal y que a esto le acompañe el trabajo.
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