Luis García Gil. Escritor

"La conexión Eastwood-Siegel es difícil volverla a encontrar"

  • El autor presenta un libro sobre una pareja insustituible en la historia del cine mundial.

Se conocieron por casualidad y de ese encuentro surgió una de las fusiones fundamentales para entender la historia del cine norteamericano y, por ende, internacional. Quizá ellos no lo sepan nunca, pero la pareja artística formada por Clint Eastwood y Don Siegel también ha contribuido a forjar la propia historia del escritor Luis García Gil, sus pasiones cinéfilas de adolescente, sus búsquedas hambrientas de Séptimo Arte en los videoclubs gaditanos. A ambos personajes dedica su nuevo libro titulado Don Siegel & Clint Eastwood. Una historia del cine americano, que se presenta esta tarde, a partir de las 19.00 horas, en el Centro Cultural El Palillero en el marco de la 47 edición del festival de cine documental Alcances Cádiz. Un acto donde estará acompañado por José Manuel Benítez Ariza y Andrés Martín.

"Encontrar una asociación y conexión como la que hubo entre Clint Eastwood y Don Siegel en tan poco espacio de tiempo es muy difícil en la historia del cine", asegura el escritor gaditano. Fruto de esa simbiosis nacieron cinco películas, de las que a nivel sentimental Luis García Gil destaca Harry el sucio. "Fue un título importante para el cine de la época que me marcó mucho. Refleja muy bien la era Nixon, la de la Guerra de Vietnam. Harry Callahan es un antisistema, reflejo de una historia que puede enfocarse de diferentes maneras. Tiene incluso un punto nihilista, como el cine de Terrence Malick, una película más compleja de lo que parece y mil veces imitada", explica el autor.

También de ese matrimonio profesional no sólo se benefició el propio cine sino las trayectorias de ambos creadores, según García Gil. "Fue un encuentro providencial. Empatizaron por el amor que tenían a su trabajo, lo que demuestra que dos personas tan distintas ideológicamente pueden ser amigos". A nivel artístico "creo que el cine de Eastwood no sería el mismo sin su encuentro con Siegel, que le aporta su experiencia, la forma de hacer una película en 15 días, en un ejercicio casi atlético. Se preocupó por destacar siempre su papel de autor y sus películas son lecciones de montaje".

De esta forma, Luis García Gil reconoce haber descubierto durante el proceso de preparación de este libro más sobre "la personalidad de Don Siegel. Una de las fuentes básicas para este trabajo es su autobiografía, que no se publicó en castellano, pero que es fundamental para aproximarse a su figura: un artesano del cine a ojos del público, visto de manera despectiva. Un personaje también rebelde, inconformista, que me parece apasionante. No tenía tan claro que fuera así y lo he descubierto con esta obra".

En cuanto a Eastwood, el autor reconoce que es dueño de "un cine con inquietudes, arriesgado, algo que tiene mucho mérito porque pudo haberse quedado toda la vida haciendo 200 westerns, convirtiéndose en caricatura de sí mismo. En cambio fue capaz de hacer películas que iban a ser fracasos en taquilla, de alternar. Un tipo que rueda Bird me merece toda la admiración; nadie mejor que él para filmar una cinta sobre Charlie Parker, sobre jazz".

Cuando ambos personajes se encontraron, Siegel "ya había rodado buena parte de su filmografía pero Eastwood le aportó una segunda juventud, las ganas de seguir haciendo cine estando casi en el ostracismo. Al unirse al héroe emergente del cine de acción a finales de los 60 consigue que el personaje del spaguetti western evolucione a un tipo más en consonancia con la industria americana. Siegel fue revalorizado como director. El discípulo también enseñó al maestro y éste se aprovechó de su fama en aquellos años", relata.

De esta bendita asociación de talentos se ha escrito muchísimo pero García Gil admite "no haber encontrado un libro que pusiera en relación a los dos autores. Ambos agrupan perfectamente la evolución del cine estadounidense: sus tentativas, sus búsquedas... Esta obra también habla de la historia del cine americano de los 70, de esa nueva generación de Hollywood" con nombres como Coppola, Spielberg o Woody Allen. A este último dedicó el gaditano su último libro cinéfilo, el titulado Las gafas de Allen.

Lo inmediato que prepara es una obra sobre Aute, para 2016 y aún sin título. "Quiero que sea su biografía definitiva. Él se ha implicado mucho, hasta el punto de leerse el libro, algo que no es habitual". Y lo que vendrá: "sobre Carnaval, un libro llamado La canción de Cádiz y que analiza la historia de la comparsa con una perspectiva nada endogámica. Me acompañan Tino Tovar, Álvaro Perez y Javier de Castro".

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