Cultura

Los claroscuros melancólicos de Enrique Aguirre regresan a Benot

  • El artista gaditano afincado en Cantabria expone varias series realizadas en los últimos tiempos, entre las que toma especial relevancia los paisajes del norte de España

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La obra reposada y melancólica de Enrique Aguirre, sus claroscuros, vuelven a tomar desde ayer la Galería Benot. Nueve años hacía que el gaditano afincado en Cantabria no regresaba con sus creaciones a su tierra natal, aunque asegura que su obra se mantiene fiel a su estilo de siempre. "He seguido un poco en la misma línea que me había planteado, con pequeños cambios muy sutiles", asevera.

De este modo una pieza en negro, completamente en negro, atrapa la vista del espectador nada más poner un pie en la sala, plantando ante su público este primer gran interrogante. "Es una pieza pequeña, en formato horizontal, que forma parte del conjunto de la exposición, pero que queda aislado. Si alguien tiene curiosidad, que me pregunte", dice el gaditano de una exposición hilada entre las series realizadas en los últimos tiempos de su carrera profesional.

Así, la muestra integrada por unas 23 obras, en su mayor parte planteadas en formato horizontal, está integrada tanto por la última serie que trabajó este último verano, como de otras series o epígrafes pertenecientes a otras anteriores. "Cuando Fali Benot me llamó para invitarme a exponer me pilló un poco a contrapié, porque sólo tenía preparada una serie nueva a la que me había dedicado este verano. Así que sumé otras anteriores".

Vanidades y melancolía, La huellas del ángel o Huella de luz, que es la última serie trabajada, son algunos de estos epígrafes, como él mismo denomina. Series que transitan desde los paisajes de su entorno, allá en Santander, más melancólicos, reflexivos y románticos, erigidos sobre la figura del árbol aislado sobre bosques frondosos típicos del norte, en uno de estos apartados, pasando por singulares desnudos inmersos en paisajes propios del Edén, donde el claroscuro está siempre latente. Completa este recorrido sin más hilo argumental que su propio estilo pictórico varias piezas sobre paisajes nocturnos de acantilados, entre otras de objetos y enseres cotidianos.

Un fondo temático rociado por su particular concepto del color y el cromatismo, con tonos verdosos, ocres o azulados sobre negros, en su mayoría. Una obra marcada por el sentido compositivo y técnico de su autor. En este sentido, asegura la también artista Isabel Pardo Arenas en el dossier de presentación de esta obra que "se fundamenta en una estructura formal muy sólida que parte de un análisis de la geometría y las proporciones y un estudio asentado acerca del color y su cromatismo. Se unen en su trabajo el instinto del creador y el conocimiento profundo de las técnicas y procedimientos. Congenian de una manera reflexiva los métodos académicos y la rebeldía, siendo el resultado una imagen limpia, directa, que gracias a ese esqueleto rigurosamente planteado puede transmitir la idea que le llevaron a plantearla".

Éste ha sido el último proyecto del gaditano, que desde su última vez en Cádiz ha paseado sus creaciones por varios por varios puntos del país como Burgos, Valencia e incluso por Francia. "Vivo al día, por el momento estoy volcado en la exposición de Cádiz, donde me quedaré un mes", dice el autor, que quiere aprovechar la estancia para vivir de lleno el Carnaval.

Enrique Aguirre Galería Benot, Pintura. Puede verse hasta el próximo 16 de febrero, de lunes a viernes, de 10.00 a 13.30 y de 17.00 a 21.00 horas. Sábados de 10.30 a 13.30.

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