Aitor Marín: “La justicia y el dinero están en manos de cada vez menos gente”
Negro sobre negro
Siruela acaba de publicar ‘Será por dinero’, una novela negra donde un detective incapaz de saltarse una norma se enfrenta al mundo de los más poderosos
En tiempos donde la desigualdad marca la conversación pública, Aitor Marín plantea una novela negra que pone el foco en el poder económico y sus privilegios. En Será por dinero (Siruela) enfrenta a un detective incapaz de saltarse un semáforo con un universo donde las normas son negociables.
Pregunta.–El título de la novela suena casi a ironía en los tiempos que corren. ¿Nació antes la expresión o la historia?
Respuesta.–El título me costó bastante. Lo que sí tuve claro desde el principio fue el personaje de Pascual Cordero; casi el nombre y la descripción del personaje me vinieron a la vez. Pero el título no. Le di muchas vueltas hasta que pensé en esa expresión tan común de “será por dinero”. Como la novela habla de ricos y de poder, me pareció que definía muy bien tanto el tono como el fondo de la historia.
P.–¿Le interesaba hablar del poder del dinero o de lo que la gente está dispuesta a hacer por él?
R.–Sobre todo de la brecha que hay entre unos y otros. Da la sensación de que la justicia, el dinero y casi todo están cada vez en manos de menos gente. Para algunos las normas son muros; para otros, como mucho, simples obstáculos. Me apetecía contar eso a través de Pascual, un hombre incapaz de saltarse la más mínima reglamentación, y enfrentarlo a ese mundo de los ricos donde siempre hay abogados, contratos, testaferros o gente que hace el trabajo sucio.
P.–Pascual es un detective muy alejado del estereotipo clásico. ¿Cómo se le ocurrió un personaje así?
R.–Dándole vueltas un día, tontamente, en la ducha. Cada vez hay más novelas con detectives que funcionan con su propio código moral, muchos traumatizados que actúan a su aire. Pensé: ¿y si hago lo contrario? ¿Qué pasaría si el detective está completamente sometido a las normas y es incapaz de saltarse ni un semáforo? Me hacía gracia que, pese a esa rigidez, el caos se generara igualmente a su alrededor.
P.–La novela tiene crimen, amante, familia poderosa, humor… No parece fácil encajar tantas piezas.
R.–Tenía bastante claro el final, aunque luego tuve que cambiar cosas porque algunas no funcionaban. Estaba obsesionado con que todas las piezas encajaran y no dejar cabos sueltos. En novela de intriga eso es fundamental. A veces tienes que estar moviendo piezas constantemente. Pero también hay mucho instinto: el género policiaco es muy generoso porque te da una estructura y un objetivo al que llegar.
P.–¿Es de planificarlo todo o de improvisar sobre la marcha en la escritura?
R.–Sabía hacia dónde quería llegar, pero el camino ha sido bastante improvisado. Buscando giros para que la historia fuera entretenida y huyendo del tópico, o usándolo para darle la vuelta.
P.–Compagina la escritura con su trabajo en El País. ¿De dónde saca el tiempo?
R.–He tenido suerte: trabajo por las tardes cerrando el periódico en papel, así que muchas mañanas las tengo libres. Eso sí, no soy rápido: esta novela me ha llevado tres años. Escribir una hora, hora y media al día, y poco a poco.
P.–El dinero es el motor de la trama, pero hay muchas emociones en juego. ¿Cuál diría que es el corazón de la novela?
R.–También me interesaba hablar de las relaciones familiares, tanto en la familia del detective como en la de los poderosos. Hay una frase que dice algo así como que en esa familia se acabaron los secretos cuando dejaron de quererse. Ese tipo de emociones me interesan mucho.
P.–¿Le ha cambiado en algo escribir esta novela?
R.–No, soy vasco y bastante cabezón (ríe).
P.–Siempre digo que los vascos y los gaditanos nos parecemos más de lo que creemos.
R.–Puede ser.
P.–¿Habrá más historias de Pascual Cordero?
R.–Ideas tengo, claro que sí, un par de situaciones donde podría volver a meterlo. No sé si sacaré fuerzas para otra novela; dependerá también de si la editorial ve viable seguir.
P.–¿Qué está leyendo últimamente?
R.–Me gusta mucho Gustavo Faverón, que no es novela policiaca. Y en negra soy muy fan de John Connolly y su serie de Charlie Parker.
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