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What´s space opera, Doc?

  • Con este primer volumen publicado por Dibbuks se inicia una saga intergaláctica creada por grandes nombres de la BD gala

What´s space opera, Doc? What´s space opera, Doc?

What´s space opera, Doc?

¡tranquilos, no os pongáis nerviosos los que no domináis la lengua de Shakespeare! Con el título de esta reseña he querido hacer un pequeño chiste privado a todos aquellos niños que, como un servidor, pasábamos horas y horas frente al televisor viendo los dibujos animados de los Looney Toones: El conejo Bugs, Lucas el Pato, Porky el cerdito tartamudo, Elmer Gruñón… Tantos y tantas historias, diversión, golpes y genialidad acumulada en aquellas piezas animadas.

Una de las que recuerdo con más cariño, por lo inusual de su planteamiento, es la titulada What´s opera, Doc, en la que el plantel habitual de personajes representaba sobre un escenario la obra wagneriana La Cabalgata de las Walquirias. Os podéis imaginar que, para un niño de pocos años, aquello fue un espectáculo entre incomprensible y maravilloso.

Pues bien, la segunda parte del porqué de mi título para el texto es explicaros someramente el significado del término 'space opera', acuñado casi como todos los referentes a los géneros, por los norteamericanos, en concreto por el escritor Wilson Tucker, que además lo hizo con mala baba, comparándolo con las soap operas… Y es que, en definitiva, nos estamos refiriendo con este apelativo a la "aventura espacial" en todo su esplendor y con todo lo que ello conlleva: Galaxias, mundos lejanos, planetas inexplorados, bellas astronautas en peligro, incomprensibles formas de vida alienígena, malvados dictadores espaciales, rayos laser…

Todo esto y mucho más es la 'space opera', y ahora que ya sabéis cuál es su significado le podéis colocar la etiqueta a películas como la saga de la Guerra de las Galaxias o a cómic como el clásico de Alex Raymond, Flash Gordon. En ellos, y muchos otros, vais a encontrar los temas y referentes que han convertido a este subgénero en uno de los preferidos por lectores y espectadores de salas de cine.

Pero bueno, como todos y todas ya sabéis, aquí estamos para hablar de cómics, de buenos tebeos que llevaros a la retina. Y esta novedad, recién sacada del horno de Dibbuks lo es. Se trata del primer volumen de la saga Infinity 8, una historia que comienza a bordo de una nave intergaláctica, la YSS Infinity, que realiza una travesía hacia la lejana galaxia de Andrómeda. Sus pasajeros son de los más variopinto, infinidad de razas extraterrestres, mezcladas unas con otras, cada una disfrutando de sus camarotes. Pero la protagonista de esta primera historia es la agente Yoko Kerenn, que además de ser muy atractiva (para quien le interese el dato), se encarga de la seguridad de la nave y, sobre todo, está buscando desesperadamente a un padre compatible con el que engendrar un bebé. Tarea harto difícil, echándole un vistazo a los aliens que pueblan las cubiertas de la nave…

Pues bien, la infructuosa búsqueda se verá detenida cuando la trayectoria del crucero se tope de frente con lo que parece ser un gigantesco cementerio espacial, repleto de naves destruidas, cadáveres de seres de diferentes razas (algunas totalmente desconocidas) y hasta alguna porción del desaparecido planeta Tierra.

Yoko es enviada a investigar por el obeso y alcohólico teniente Renfo y el "tentacular" capitán de la nave. Comienza el misterio y, sobre todo, los problemas para la protagonista y los pasajeros de la nave, ya que, la comunidad kornaliana que son, para más señas, necrófagos, devoradores de cadáveres, se empiezan a sentir como un niño frente al escaparate de una pastelería.

Al segundo se desata la locura, una rebelión que Yoko tendrá que atajar ella sola si no quiere que finalmente la nave sea destruida, para que así el bufet libre sea más amplio… Pero hay un kornaliano, Keren, que con tan solo haber tropezado con la agente de pelo blanco, sintió un estremecimiento dentro de su ser, algo a lo que podíamos calificar como ¿amor interespecies?

Él será su único aliado en medio de la locura devoradora que se desata en el camposanto espacial, donde, tal vez, encuentren los medios para atajar de una vez por todas los problemas antes de que el capitán de la nave tenga que hacer uso de una habilidad muy "especial": Retroceder ocho horas en el tiempo…

Una trama tan loca y entretenida solo podía venir firmada por un trío de genios de la BD francobelga como el dúo formado por Lewis Trondheim, que tras habernos dejado boquiabiertos con la extensa saga de La Mazmorra, entre otras obras, se lanza aquí de cabeza a un nuevo género. Y lo acompaña en las tareas de escritura nada más y nada menos que Zep, el "papá" del archiconocido Titeuf, que sabe manejar a la perfección el humor y la ironía que encontramos en este Infinity 8.

Si os dijera que el dibujante de este cómic aprendió a leer con los tebeos de Lucky Luke, ya es razón de sobra para que confiéis en su trabajo. Se trata de Dominique Bertail, gran admirador, entre otros, del mangaka Katsuhiro Otomo, que os va a sorprender con su estilo, muy alejado de la BD más clásica y que homenajea al género espacial en todas y cada una de sus viñetas y páginas.

Solo me queda una cosa por deciros, jóvenes pilotos, ¡abrochaos bien el cinturón porque el viaje va a ser movidito!

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