'Valentín' destapa la historia del asalto al Cádiz fenicio

El estudio de unos restos humanos hallados en el solar del Cómico revela que la ciudad sufrió un "violento asalto" y un gran incendio en algún momento del siglo VI a.C.

'Valentín' destapa la historia del asalto al Cádiz fenicio
'Valentín' destapa la historia del asalto al Cádiz fenicio
Efe /Cádiz

18 de octubre 2011 - 15:35

Un TAC en 3D realizado a un esqueleto del siglo VI antes de Cristo ha permitido apuntalar la teoría de que la ciudad sufrió en aquella época un violento asalto, que debió incluir un virulento incendio en un día de intenso viento de componente norte.

Una prueba física de aquel episodio, mencionado en escritos de clásicos como Justiniano y Macrobio que aluden a un asalto a Gadir por parte de una coalición greco-tartésica, ha llegado hasta la actualidad a través del esqueleto de un hombre de unos 30 años que fue hallado en junio de 2008 sin enterrar, cubierto de cenizas y en posición de huida.

"La posición estaba contando algo», ha dicho hoy Manuel Calero Fresneda, paleopatólogo y exjefe de Endocrinología del Hospital de Puerto Real, en la presentación del estudio de estos restos humanos, hallados en un asentamiento urbano fenicio descubierto bajo el solar de un antiguo cine de Cádiz, convertido después en Teatro Cómico, y que, el próximo año, cuando se ultimen las obras, albergará el Museo del Títere.

Desde hace ocho años los arqueólogos trabajan en esta espacio urbano fenicio que estaría compuesto por dos calles y ocho casas y en el que se han encontrado diversos restos, los más antiguos de ellos del siglo IX antes de Cristo.

Pero el hallazgo, a una profundidad de cinco metros bajo el suelo actual, del esqueleto de «Valentín», como han llamado a este individuo del siglo VI antes de Cristo, llamó especialmente la atención de los investigadores, entre otras cosas porque estaba tendido boca abajo, con el brazo izquierdo alzado en posición de defensa y sobre una fina capa de arena traída por el viento.

No había a su alrededor ningún indicio de rituales de enterramiento, lo que le convertía en el primer resto humano de los muchos centenares que se han encontrado en Cádiz de fenicios, púnicos y romanos, que aparecía en el mismo lugar en el que le había sobrevenido la muerte, cubierto de forma natural únicamente por arena y ceniza.

La fragilidad de los huesos hizo que los arqueólogos decidieran emplear todos los instrumentos a su alcance para evitar que el esqueleto, casi íntegro, se deshiciera y, para ello, consolidaron el cadáver y lo extrajeron en una carcasa anatómica de poliuretano, en la misma extraña posición en la que lo habían encontrado.

El esqueleto fue sometido en el hospital de Puerto Real a una Tomografía Axial Computerizada Tridimensional (TAC 3D), una prueba que hasta ahora se había hecho en momias que conservan elementos blancos pero que nunca se había hecho «en el mundo» a un esqueleto antiguo.

Esta prueba se hizo un 14 de febrero, día de san Valentín, por lo que el individuo fue bautizado con este nombre, y, junto a otras, ha determinado que se trata de un hombre de elevada estatura para la época y que padecía una anomalía congénita compatible con el síndrome de Arnold-Chiari, que provoca cefaleas, vértigos o movimientos inestables.

Los estudios también han determinado que tenía una fractura en la cabeza de fémur izquierdo, probablemente porque en su huida del fuego «Valentín» saltó desde una altura considerable de algún edificio o muro, tras lo que anduvo «en un ambiente de humo» tratando de alcanzar el mar, que estaba muy cerca, hasta que «exhausto cayó hacia adelante» y murió presumiblemente por asfixia, según cuenta Manuel Calero.

Sería, según los investigadores, una prueba física del asalto a Gadir mencionado por Justino y Macrobio, una «época oscura» del pasado fenicio gaditano, a la que ahora «Valentín» podría arrojar un poco de luz.

Los investigadores están a la espera de otras pruebas, como la del estudio del ADN o la reconstrucción facial, para completar la historia de «Valentín», así como la de otro individuo coetáneo suyo cuyos restos han sido hallados en la misma zona, también boca abajo y con una gran piedra caída sobre sus piedras.

"La aventura continúa», apuntaba hoy Antonio Castillo, teniente de alcaldesa del Ayuntamiento de Cádiz, que custodia los restos en las dependencias del Museo Litográfico de Cádiz.

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