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El cartapacio de Antonio Raphael Mengs
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Existe la posibilidad de que tanto Murillo en el siglo XVII como Goya a finales del XVIII, mientras realizaban sus encargos en Capuchinos o en la Santa Cueva, al pasear por las calles de Cádiz tomasen apuntes de elementos urbanos que completasen con la luminosa paleta de los colores que suelen ser habituales en nuestra ciudad durante gran parte del año.
Luces y colores que plasmaron los numerosos pintores que visitaron Cádiz durante el siglo XIX cuando el paisaje se incorporó definitivamente a las composiciones pictóricas. Pérez Villaamil, Delacroix o Anders Zorn analizaron con sus pinceles las calles y plazas gaditanas dando preferencia a los bellos azules del cielo gaditano. Curiosamente, muchas de estas obras o se perdieron o fueron ubicadas posteriormente de manera errónea en otras ciudades. Promocionando mi libro sobre Delacroix en Onda Cádiz TV encuentro a Guillermo Bustelo, trabajador de dicha empresa, que me indica que hay una obra de Sorolla que, aunque denominada Alrededores de Sevilla, él cree tratarse de una vista de Cádiz desde Extramuros. A pesar de la falta de nitidez de la obra hay muchos rasgos que me indican que su apreciación es cierta.
Actualmente el cuadro se encuentra en el Museo Sorolla de Madrid y está fechado en 1914. Parece ser que Sorolla visitó Cádiz al menos dos veces. Diario de Cádiz informa que el pintor llegó a la ciudad en marzo de 1902 con la intención de pasar a Tánger, los temporales en el Estrecho impidieron la visita a Marruecos. En su estancia de varios días visitó el Museo Provincial haciendo amplios elogios de los cuadros de Murillo. El último día del mes regresó a Madrid en tren.
La visita del otoño de 1914 estuvo enmarcada dentro del proyecto que el hispanista Archer Milton Huntington había encargado al pintor valenciano para una serie denominada Regiones de España que iba a decorar la sede de la Hispanic Society en Nueva York. Desde el día 7 se encontraba en Jerez, concretamente en la finca ‘El Cuco’ del bodeguero Pedro Nolasco González Soto, donde realizó una decena de composiciones sobre la vendimia que también se encuentran en la actualidad en el Museo Sorolla de Madrid. En una misma jornada, el 9 de octubre, visitó El Puerto de Santa María, Puerto Real, San Fernando y Cádiz. Junto a Abarzuza visitó el Gran Teatro para contemplar el techo decorado por su aventajado alumno gaditano. Blanca Pons, biznieta de Sorolla, ha estudiado la estancia del pintor en Andalucía durante el año 1914 y nos señala que al parecer la intención era añadir un fondo de mar al conjunto de viñas que estaba pintando en ‘El Cuco’. El propio Sorolla escribía una carta fechada un día antes a su esposa Clotilde indicando su intención:
“Mañana con automóvil voy a las costas de Cádiz, creo que al Puerto de Santa María, para ver si puedo hacer un estudio de viñas, mar y Cádiz al fondo. Dios quiera que lo encuentre, llevo grandes ilusiones”.
Sabemos que se trasladó a Extramuros y probablemente al observar esa huerta con viñedos en las afueras de la ciudad intentó plasmar esa mezcla de las verdes hojas de las cepas con el tono azul del agua del mar. Pocos días más tarde el pintor se trasladó a Sevilla, realizando apuntes en la finca Tabladilla de vegetación de secano, trasladándose posteriormente a las Delicias, finca de Miura, para realizar composiciones sobre la crianza de toros bravos. Puede que ese haya sido el motivo para incluir al cuadro dentro de este conjunto y denominarlo como Alrededores de Sevilla.
La rapidez de ejecución de la obra y el interés sobre los aspectos de la vegetación de los primeros planos nos impide distinguir con claridad el fondo. Sin embargo, la mancha azul de la izquierda nos marca la certeza de qué se trate del seno del mar que comprende Santa María del Mar y el Campo del Sur. La difuminada cúpula amarilla de la catedral queda flanqueada por sus torres, además de la Torre del Sagrario de Santa Cruz. El paseo de vendaval queda esbozado sobre la muralla incluyendo Capuchinos y el Baluarte de los Mártires. Un conjunto de árboles, probablemente eucaliptos, impide ver la Caleta y el Faro. En la parte derecha de la composición parece intuirse el torreón de la Puerta de Tierra. En esos momentos la zona de Extramuros representada era de servidumbre militar por lo que apenas existen construcciones. Una mancha blanca puede corresponderse con el Sanatorio Madre de Dios inaugurado en 1908 y algo más a la derecha una mancha marrón podría corresponderse con algún edificio de uso militar cercano a las Puertas de Tierra.
Por todo ello concluimos que las apreciaciones de Guillermo sobre la ubicación de la obra en Cádiz son correctas y en tal sentido hemos trasladado comunicación al Museo Sorolla para que modifiquen su denominación por Vista de Cádiz desde Extramuros. A pesar de la amplia transformación urbana el pintor debió ubicar su caballete en algunas de las huertas o recreos cercanos a la playa de Santa María del Mar en un espacio comprendido entre las actuales calles Condesa Villafuente Bermeja y la zona del Pirulí.
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