Celia Rico Clavellino | Directora de 'Viaje al cuarto de una madre' “Yo no hago un cine de mujeres sino un cine de personajes”

  • La directora de ‘Viaje al cuarto de una madre’ imparte un curso de la Escuela de Cine y pronuncia mañana sábado una conferencia en el Festival Shorty Week

La directora sevillana Celia Rico Clavellino en el Casino Gaditano. La directora sevillana Celia Rico Clavellino en el Casino Gaditano.

La directora sevillana Celia Rico Clavellino en el Casino Gaditano. / Fito Carreto

“No creo en un cine de mujer sino en mujeres que hacen cine”. Celia Rico Clavellino (Constantina, Sevilla, 1982) no se cansa de reivindicar esta idea en entrevistas y en su propio trabajo donde no busca, ni pretende hacer, “un cine de mujeres” sino “un cine de personajes”, contar una historia que, aunque esté dirigida por una mujer y protagonizada por otras dos mujeres, su multipremiada opera prima, Viaje al cuarto de una madre, se dirige a todos los espectadores sean cuáles sean su sexo y condición. De todo ello, y del “largo y no siempre fácil” camino que va desde un cortometraje al primer largometraje, hablará la directora en el encuentro que mañana mantendrá con Bruto Pomeroy en el Festival Shorty Week.

Pero el festival de cortometrajes no es la única cita que explica la presencia en Cádiz de la cineasta ya que Rico lleva toda la semana en la ciudad impartiendo uno de los cursos de la Escuela de Cine de la UCA, un tipo de actividad, la docencia, que siempre le reporta “mucho aprendizaje” y “nuevas perspectivas” gracias “a la mirada de los alumnos con los que siempre trato de dialogar mucho en las sesiones”, explica.

La suya, su mirada, se alimenta desde pequeña de “muchos elementos” porque “no existe un solo momento, un solo clic” que hiciera saltar el resorte de la vocación. “¿Te acuerdas de esa película preciosa El espíritu de la colmena, cuando Ana Torrent, tan pequeña, ve por primera vez Frankenstein? Que, por cierto, es una secuencia casi documental porque la rodaron así, esperando ver la reacción de la niña. Pues esa mirada donde se concentra todo ese descubrimiento y esa magia inmensa del cine cuando se percibe por primera vez, pues a mí me estremece. Yo no tuve una primera experiencia ni así, ni tan pequeña, pero sentí ese estremecimiento, esa curiosidad, esa fascinación cuando vi ciertas películas por primera vez”, recuerda la sevillana a la que siempre le ha gustado “escribir historias”, “dibujar” aunque, confiesa, “¡se me da muy mal!”, y el teatro, “que desde pequeña montábamos con mi padre que era profesor de un colegio”, rememora.

Rebeca, de Hitchcock”, decide rescatar de todas aquellas determinantes primeras experiencias cinematográficas. “La vi de pequeña, seguramente ni entendería la historia, pero no sé si fue porque era la primera película que veía en blanco y negro o por que hubiera un personaje ausente, que me causó mucho impacto y se me quedó clavada. Después, un poco más mayor, Viaje a Italia de Rossellini fue mi otro gran descubrimiento de cómo hacer cine de una determinada manera”, prosigue la cineasta cuyo “mayor aprendizaje” ha sido “hacer mi primer largometraje”.

“Yo no tuve la oportunidad de ir a una escuela de cine privada por lo que estudié la carrera de Comunicación Audiovisual en la Universidad pública de Sevilla y todo lo que he aprendido en Viaje al cuarto de una madre ha sido como el master en Cine que quise y no pude hacer”, defiende la creadora que cuando terminó la carrera se fue con una beca Séneca a Barcelona donde ha desarrollado su trayectoria en la que también destaca el cortometraje Luisa no está en casa, con Asunción Balaguer como protagonista.

En Viaje al cuarto de una madre (Premio Asecan Mejor Película, Mención Especial de Nuevos Directores en San Sebastián, tres Medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos, Mejor ópera prima en Sant Jordi y cuatro nominaciones a los Goya) son Lola Dueñas y Anna Castillo son las que dan vida a esta delicada historia sobre el amor materno-filial.

La cineasta Celia Rico Clavellino, en el célebre establecimiento Los Italianos de Cádiz. La cineasta Celia Rico Clavellino, en el célebre establecimiento Los Italianos de Cádiz.

La cineasta Celia Rico Clavellino, en el célebre establecimiento Los Italianos de Cádiz. / Fito Carreto

“He aprendido mucho de ellas y del resto del equipo y de la vuelta a casa”, reflexiona la realizadora que, como su Leonor (Castillo en la película) también se fue de casa para regresar, Rico, en la vida real, a hacer su primera película. “Sí, se rodó en mi pueblo, en Constantina, y tuvimos la suerte que tanto en mi casa como en las de muchos de mis vecinos tuvimos las puertas abiertas por lo que gran parte del atrezzo son objetos reales, de la vida diaria de la gente. Por ejemplo, la máquina de coser o la envasadora son de casa de mis padres”, ríe.

Un regreso porque hubo una partida sin la que sería imposible que hubiera nacido Viaje al cuarto de una madre. “A ver, cine y películas se pueden hacer desde cualquier sitio. Desde Barcelona o desde Andalucía. Pero sí es verdad que si me hubiera quedado aquí en vez de irme no existiría esta película, existiría otra porque, seguro, me hubieran preocupado otros asuntos, me hubieran interesado otras cosas... Si hubiera nacido o vivido en Cádiz, por ejemplo, a lo mejor sería documentalista, hay tanto que contar de esta ciudad... Pero es cierto que Viaje al cuarto de una madre sólo es posible porque me fui y porque volví para rodarla allí, y tras cada día de rodaje volvía a mi casa, a mi cuarto, y por dentro me pasaban muchas cosas”, recuerda la autora de una obra que no sólo ha llegado a madres e hijas, “de hecho, cuando hablas con el público, hay muchos hombres, padres e hijos, que se sienten identificados con esta película”.

Una película que le ha reportado “muchas alegrías y, la alegría, da mucha energía para desarrollar nuevas ideas”. Así, Celia Rico actualmente ya está trabajando en dos nuevos proyectos, “uno que está en ciernes y del que todavía poco puedo contar” y “una serie de animación para niños”, adelanta.

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