Cultura

Cecilio Chaves se asoma a unas azoteas más abstractas desde Benot

  • El gaditano da un nuevo enfoque a sus creaciones, con piezas más matéricas y libres en su composición, en la que va de lo abstracto a lo figurativo

  • Presenta nuevos formatos y técnicas

Cecilio Chaves posa ante su obra en la galería Benot. Cecilio Chaves posa ante su obra en la galería Benot.

Cecilio Chaves posa ante su obra en la galería Benot. / joaquin hernández kiki

El pintor de las azoteas encuentra otro punto en sus alturas. Una cima desde la que otea los cielos, pretiles, tendidos, antenas y torres miradores desde otro prisma, más divertido, más consolidado, más abstracto. Cecilio Chaves regresa a su incondicional galería Benot tras casi cuatro años con una exposición sin título que definitivamente es distinta.

Así se percibe nada más poner un pie en la sala gaditana, de cuyas paredes cuelgan casi una treinta de piezas de todo tipo. Algunas sorprenden por el formato inédito para el artista, que si hasta ahora nos tenía acostumbrados a estos juegos representativos de sus azoteas, ahora también lo hace en lo matérico y lo técnico. "Me he divertido mucho con este trabajo", afirma tras reconocer que ha llegado a este punto, "el mejor hasta el momento profesionalmente hablando", tras una etapa de monotonía e incluso estancamiento profesional.

"Necesitaba dar un paso más, explorar nuevos caminos y me saltó ese clic que hace que un día cambies el rumbo. Des un paso al frente", explica de este nuevo giro de tuerca en el que también han influido "las conversaciones mantenidas durante horas y horas con nuevas amistades del mundo del arte", reflexiona.

Y así es como ha nacido un Cecilio Chaves más abstracto, menos obsesionado con las líneas, con el acabado de cada edificio, más atrevido y libre, que plantea de una forma completamente distinta las composiciones de sus variopintas escenas, a veces irreconocibles. "Ahora parto de una abstracción y me voy dejando llevar por lo que me pide el cuadro para cerrarlo, que es cuando decido qué punto de la obra quiero focalizar o enfocar". Y así pinta piezas que van de lo abstracto a lo más figurativo, "lo que resulta más complicado técnicamente hablando, pero mucho más divertido".

De hecho, por primera vez Chaves incluso inventa parte de sus paisajes gaditanos si así se le ha encartado o se lo ha pedido su propia obra, o bien los narra desde perspectivas completamente inusuales. ¿Pero desde dónde pintas esta vista de Cádiz?, a buen seguro se preguntará en más de una ocasión el espectador. "He trabajado muchos cuadros sin introducir elementos reconocibles". En otros tantos sí que mete estos rincones con tanto sabor a Cádiz como las elegantes y esbeltas figuras de nuestras torres miradores más famosas, desde Tavira, Bella Escondida, así como de típicas torres de campanarios o de grandes edificios muy reconocibles en el skyline de la ciudad.

Por ejemplo, el edificio Fénix, que pinta durante el día y en la noche. También enfrenta en este juego de luces a escenas como la de la Torre Tavira. Un giro a lo nocturno, especialmente colorido, "que son luces reales pero algo matizadas", en la que integra colores también inéditos en su producción como el verde, mezclados con colores cálidos.

Y aparte de la noche, en la que reincide pictóricamente hablando como nunca antes, también se lanza en los nuevos formatos. Presenta así piezas semicurvas, que recuerdan a los últimos modelos de tv de plasma, tanto hacia afuera como hacia adentro, con un vistoso resultado final.

También sorprende con las composiciones volumétricas que realiza con tablas superpuestas desde las que recrea una imagen de las alturas gaditanas desglosada en varias piezas. "Siempre me gusta innovar en este sentido porque me entretiene montar la pieza desde el principio, todo el proceso de la carpintería, las maderas... me lo paso muy bien".

Pero en lo que más llama la atención es en la técnica. En la forma en la que se lanza a la pintura abstracta y muy matérica, con más pintura que nunca.

Y todo esto lo muestra en el que considera un gran momento de su carrera. "Estoy al 200 por cien", muy centrado y repleto de encargos. Tanto es así que se sube el trabajo a casa, "aparte de trabajar en el estudio -Estudio 17 que comparte con el artista Julián Delgado- me he creado mi segundo estudio en casa", dice con una sonrisa de oreja a oreja. "Esto me permite crear en el momento que me apetece, y me apetece mucho últimamente. Así que he duplicado materiales y ahora también lo hago arriba". Porque para Chaves no se trata de trabajo, "sino de pasión, no considero que esté trabajando, la verdad".

Es como un arrebato de libertad dentro de un trabajo que aunque es más abierto y flexible "con piezas que no termino de definir dejando que el espectador entre en el juego de la interpretación", también es más firme y contundente. Otra manera de asomarse a sus inspiradoras e inagotables azoteas.

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