Cultura

Calvo pide una mayor implicación municipal en el conjunto arqueológico

  • La ex consejera cree que la sede representa la corrección de un desequilibrio histórico

Con la pasión con que siempre diserta sobre uno de sus temas predilectos, la ex ministra y ex consejera Carmen Calvo revisó en su intervención en el Foro El Día la relación que ha mantenido a lo largo de los años con Medina Azahara, como visitante en un principio y desde 1996 como gestora de los asuntos culturales en las esferas administrativas autonómica y estatal. Calvo, que colocó la primera piedra de la Sede Institucional en diciembre de 2003, reclamó "un mayor compromiso de las políticas municipales" en los planteamientos de proyección y promoción del yacimiento. A lo largo de los años, afirmó, ha echado en falta "ayuditas de todo tipo, tanto en el asunto de las parcelaciones como en otras cosas de menor importancia".

"Antes no había ni un sitio para dejar una mochila, pero ahora ya no hay excusas", añadió Calvo, que afirmó que el Ayuntamiento "puede programar cosas en Medina Azahara" y realizar aportaciones en su beneficio. "Si las políticas locales no arropan Medina Azahara, otras instituciones más lejanas tampoco lo harán", indicó, antes de afirmar que "el patrimonio histórico merece la pena por sí mismo".

La diputada socialista cree que las acciones de recuperación y proyección de Medina Azahara, entre las que se sitúa la construcción del nuevo edificio, suponen "la corrección de un desequilibrio histórico" en el que la ciudad palatina ha sufrido expolios y dejadez, víctima "del tiempo, de la desidia, del desconocimiento" e incluso de agresiones como la "OPA hostil" de que fue objeto hace varios años con el intento fallido de construcción en sus aledaños del parque temático Al-Mansur, "una Medina Azahara de cartón piedra: una tropelía".

"Córdoba estaba en deuda con su pasado hispanomusulmán", aseveró la ex consejera, que cree que la justa consideración de Medina Azahara en su mapa histórico aporta "el activo de equilibrio" que la ciudad precisa "para proyectar el discurso de valor que necesita el siglo XXI", venciendo "esos intentos de cercenar determinadas cosas con las que nos tenemos que reencontrar". Y es que "Obama no nos cita por casualidad".

A Córdoba no le resulta difícil exhibir ese "proyecto diferente" que le permite reivindicar un lugar principal en el escenario cultural europeo porque "se lo ha regalado el tiempo". "El mensaje que busca Europa está aquí", apuntó Calvo, que reivindicó el legado de los grandes pensadores hispanomusulmanes y el hecho de que personalidades tan alejadas en el tiempo como Séneca y Alhakén II compartieran una misma naturaleza cordobesa. "Esta ciudad tiene que colocarse en Europa con un discurso que marque diferencia y ahora es el momento propicio", afirmó, en referencia a la Capitalidad Cultural.

En varias ocasiones, la ex ministra invocó el concepto de "dignidad" para subrayar el proceso de recuperación de los valores de Medina Azahara desarrollado en los últimos años, que tuvo entre sus principales hitos la exposición El esplendor de los Omeyas cordobeses. Este conjunto arqueológico "es un libro abierto que nos invita a asumir una parte de nosotros mismos que este país, por sus características históricas, había querido negar".

Calvo recurrió al anecdotario familiar (cuando su hija era pequeña la llevaba a merendar a Medina Azahara) para construir una metáfora sobre la rehabilitación del yacimiento, que siempre ha formado parte del "esqueleto" de su trabajo como responsable pública.

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