Cultura

Cabo de Plata exhibe una exultante juventud

  • Unas 30.000 personas acudieron el primer díal Nombres como C. Tangana, O'Funk'illo, Miguel Campello o SFDK conforman un cartel muy variado

Una exultante juventud mostrada sin complejos para enseñar lo bien que ha crecido el Festival Cabo de Plata en Barbate durante tres años se ha convertido en la foto en movimiento de una cita musical que en su primera jornada ha atraído a alrededor de 30.000 personas, según datos aportados por la organización del evento.

Juventud, movimiento y reivindicación. Quien piense que los no siempre certeramente catalogados como millennials -por la ambigüedad del término- viven en un mundo paralelo se equivoca de pleno. La inmigración, el feminismo, el orgullo LGTBQ+ o la libertad de expresión llenaban de mensajes y banderas una de las zonas de acampada, la más cercana a los escenarios, denominada Atlas, donde los miles de jóvenes que llenan estos días Barbate destacaban el "buen rollo" que se vive en el festival. Varios de nuevas, otros tantos 'reincidentes' en el ambiente festivalero, el mar de tiendas de campaña parecía una extensión artificial del verdadero océano, de la playa a la que algunos de los asistentes decían haber acudido a ducharse. Bea aseguraba que "hay muchísima más gente que el pasado año y eso ha excedido los límites del camping, con grandes colas para entrar al festival", citaba como ejemplo. La gran afluencia de público parece ser la causa de una sensación general de insuficiencia de servicios y personal para tanta gente. Desde la organización explicaban, en este sentido, que el único inconveniente es que "suelen coincidir en las duchas al mismo tiempo, hay que tener en cuenta que en esta zona de descanso hay alrededor de 14.000 personas".

No obstante y pese a esa afluencia considerable de festivaleros, la sensación general ha sido positiva en la primera jornada. Los madrileños Álvaro y Óscar señalaban "la cercanía al festival de establecimientos para poder comprar porque en otras ciudades están muy alejados". Una cercanía extensible más allá de las fronteras del recinto de Cabo de Plata. Las sevillanas Lydia, Rocío, Celia, Rita y Paula contaban que en años anteriores "los vecinos de Barbate nos ofrecían incluso comida, remedios para las picaduras de insectos... Hay muy buena gente aquí".

Ese buen rollo como nota dominante de lo que se vive en Cabo de Plata supone algo de agradecer en un evento tan multitudinario y en un ambiente cargado por los mediáticos casos de abusos sexuales contra mujeres. El grupo de sevillanas, en este sentdido, admitía "no sentirse inseguras, la gente que viene a este festival es muy liberal y no suele haber problemas". Desde otros grupos de tiendas de campaña, la voz femenina era contundente: "Consideramos necesario que este tipo de eventos resalte el rechazo a la violencia machista y que las mujeres puedan ser libres y saquen adelante sus proyectos", explicaban María, Laura y María. Un mensaje frente al acoso que se ha materializado en numerosas señales a lo ancho y largo del recinto y en los establecimientos de la localidad bajo el lema "Zona libre de violadores".

De camino al meollo del festival, más féminas disfrutando de una batalla de gallos en uno de los stands habilitados en el recinto. Entre rimas afiladas y puntuaciones de los concursantes, el personal de ese stand confesaba que en estas improvisaciones "son todavía pocas las mujeres las que se suben al escenario a rimar, aunque se está animando mucha gente. El ganador se llevará una entrada para asistir al festival el próximos año".

Juventud libre, creativa y exultante. "¡Qué bonito Cabo!", gritaba desde el escenario Idealista el rapaero Recycled J para enfilar sus rimas contundentes frente a una entusiasmada audiencia. A escasos metros , en el escenario Negrita, el dúo navarro Iseo & Dodosound ponía el toque reggae a un festival donde la variedad de estilos y estilismos, la libertad de sentirse cada uno como desea, ha sido una obligación. Letras con sentido, ritmo y heterogeneidad que marcan el crecimiento de Cabo de Plata.

Y el sur. Entre los asistentes a la cita el denominador común de la admiración por los artistas de la tierra. Juanito Makandé, SFDK o El Canijo de Jerez han sido algunos de los nombres más mencionados entre las preferencias de los jóvenes acampados. También el sonido urbano y electrónico cala mucho en los variopintos oídos que iban y venían de un lado a otro, del camping a la playa, de la pista al bar, de Barbate al mundo, con nombres como C. Tangana o Steve Aoki.

De hecho y según los promotores de la cita, Cabo de Plata se ha situado "en número de asistentes como uno de los diez festivales más importantes del país". Casi nada teniendo en cuenta el buen momento que vive el panorama festivalero patrio.

La Raíz, Green Valley, Miguel Campello, Fyahbwoy & Forward Ever Band, The Zombie Kids, Assekes, Rulo y La Contrabanda, Desakato, Capitán Cobarde, Frida, Sho-Hai, Natos y Waor y Batracio terminaron de completar el cartel en la jornada de ayer de un festival que culminará mañana y por cuyos tres escenarios brillan unos 40 artistas de muy diversos estilos: reggae, pop, rock, rap y electrónica.

Música para todos, buen rollo a raudales y exultante juventud, un impacto económico de alrededor de diez millones de euros, según fuentes municipales y, sobre todo, mucha vida para una localidad que busca en este festival el brillo que a veces cuesta descubrir antes tantas vicisitudes.

Ese brillo en la piel de miles de jóvenes que como peregrinos devotos de la religión más divertida del mundo enfilaban la entrada de Barbate desde diferentes puntos del país sonrientes, diferentes, libres.

Lo comentaba el alcalde Miguel Molina esta semana: "Estos jóvenes van a trasmitir una buena imagen de la localidad, un impacto mediático que no está pagado". Barbate luce como nunca.

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