Ana Belén, el homenaje de las palabras sinceras

XXv festival iberoamericano de teatro Homenaje a Ana Belén

La actriz y cantante madrileña recibe el reconocimiento de la familia escénica iberoamericana en un acto lleno de intervenciones personales y cercanas

Ana Belén, ayer en el salón de plenos con la estatuilla que le había entregado la alcaldesa Teófila Martínez.
Ana Belén, ayer en el salón de plenos con la estatuilla que le había entregado la alcaldesa Teófila Martínez.
José Antonio López / Cádiz

30 de octubre 2010 - 05:00

Lo avanzó Teófila Martínez en su primera intervención: "Este es un acto muy poco protocolario". Así fue. Porque el protocolo no entiende de amistades ni de palabras tan sinceras como las que se pronunciaron ayer en el salón de plenos del Ayuntamiento de Cádiz durante el homenaje que el Festival Iberoamericano de Teatro otorgó a la actriz y cantante Ana Belén. Fue el FIT, y con él la familia escénica de Iberoamérica, quien se rindió a la trayectoria dramática de la artista madrileña en un acto donde las palabras fueron las verdaderas protagonistas.

Las palabras de Eberto García Abreu, profesor del Instituto Superior de Arte de La Habana, quien realizó una acertada e intensa semblanza de la actriz; las palabras de José Carlos Plaza, director teatral, que desde la amistad y la admiración, que se adivina mutua, logró describir la talla artística y humana de Ana Belén; las palabras de la propia homenajeada, que pronunció con una envidiable declamación y una personalísima voz, y que se convirtieron en una intimista confesión de interrogantes propios y ajenos; y hasta las palabras de la alcaldesa, que intervino en una segunda ocasión tras su primer discurso de intenciones para describir con acierto lo que había visto en los ojos de Ana Belén durante el homenaje.

El aplauso del público que prácticamente llenaba el salón de plenos fue también largo y sentido. Con él se premiaba la trayectoria de una persona que ha destacado de manera sobresaliente en aquellas artes a las que se ha acercado. En la canción, quizás su faceta más reconocida y la que le ha deparado una popularidad más generalizada; en el cine, con historias de todo tipo desde aquella inocente niña de Zampo y yo que compartía pantalla con el 'payaso' Fernando Rey; en la televisión, con aquella inolvidable interpretación de Fortunata en la versión de la novela de Pérez Galdós, y, por supuesto, en el teatro, a cuya escena subió para quedarse de la mano de Miguel Narros, con Numancia de Cervantes, y al que, confesó, regresa con la asiduidad que le exige la propia vida: "El teatro me enseña cada día a conocer, a saber de la vida, de lo que nos rodea, a ser mejor persona. Por eso vuelvo siempre a él, como a una madre que da cobijo".

Volverá precisamente a escena en abril del próximo año, según desveló a la prensa, para protagonizar un espectáculo de música y poesía de sugerente título (La música callada) junto a la pianista Rosa Torres Pardo. Y también recordó que la última vez que estuvo en Cádiz fue para hacer teatro, con la obra Diatriba de amor contra un hombre sentado.

Ana Belén, ya en su intervención en el salón de plenos, se confesó abiertamente "emocionada y honrada" por el homenaje, recordó sus íntimas conexiones con Hispanoamérica -algo que ya había destacado el cubano García Abreu rememorando alguna de sus actuaciones en La Habana- y reveló las tres preguntas que habían marcado su trayectoria profesional y a las personas que las habían formulado: "¿De verdad quieres aprender esto? (Miguel Narros); ¿Por qué? (su profesor William Layton y José Carlos Plaza); y ¿soy capaz de afrontarlo? (yo misma)".

José Carlos Plaza -sin duda un lujo tenerlo aunque fuera por unas horas en el FIT- fue directo al grano y al corazón de Ana y de los presentes. Confirmó que daba por perdida la batalla por ser objetivo en sus palabras, calificó a la artista de "virtuosa", se refirió a su firme compromiso político,social y cultural, reveló el placer que le había supuesto trabajar con ella en tantas representaciones teatrales y alumbró una feliz frase con la que cerró su personal intervención: "Tengo la suerte de conocer el alma, bueno, parte del alma, de Ana Belén, y les puedo asegurar que es muchísimo más bella que su belleza exterior".

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