Observatorio de la provincia

¿Cómo recuperar el terreno perdido con el ladrillo?

  • La crisis truncó una larga senda de crecimiento y para retomarla, Cádiz debe hacer claras apuestas en la aeronáutica, el turismo de calidad, la agroindustria, la energía y la actividad portuaria

¿Hacia dónde va la provincia? La crisis ha traído consigo desmantelamiento industrial (Delphi, Vicasa, Oetiker, Torraspapel), pérdida del ladrillo como referente de prosperidad, aumento brutal del desempleo (más de 170.000 al término de febrero), quiebra de pequeñas y medianas empresas... pero, sobre todo, ha generado un clima de desconcierto sobre cuál es el modelo económico a seguir. Las propuestas de reforma de la Administración, oscilantes e insuficientes, no han ayudado a encauzar, a marcar un camino sobre el que trazar la salida de la recesión. El modelo ha muerto, dicen. ¿Pero cuál es el nuevo, el próximo en implantar? El desarrollo industrial es lento, la construcción no puede demonizarse y los servicios, con el turismo a la cabeza, deben marcar las diferencias. ¿Pero cómo?

 

En este ambiente de incertidumbre, de transición precipitada, la provincia gaditana tiene una situación extraordinaria. La recesión mundial truncó una etapa de crecimiento local sostenido que se alargó durante más de un decenio y llegó a aumentos interanuales de superiores al 8% (2004-2005). Mientras que en otras zonas del país, la progresión estaba tocando techo en 2007, cuando estalló la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos y luego en Europa, Cádiz seguía lanzada, recortaba terreno económico, salía del furgón de cola del desempleo y hasta soñaba con un horizonte del llamado pleno empleo (tasas por debajo del 5%, aunque la Junta de Andalucía lo aplicaba desde el 10%).

 

La construcción tuvo un gran protagonismo en esta carrera y llegó a desbancar en 2005 a la industria como segundo sector en el Producto Interior Bruto. El último ejercicio macroeconómico disponible, el de 2007, refleja que el ladrillo generó 2.576 millones de euros frente a los 2.134 de la industria (sin contar la energía). La distancia se había recortado y las previsiones, según la evolución general y andaluza, es que esta tendencia se haya invertido en 2008 ó 2009.

 

La clave de este giro es el proceso de reindustrialización de la Bahía de Cádiz y su entorno (catorce municipios en total) que se puso en marcha tras el cierre de Delphi y que se suma a los existentes para el Campo de Gibraltar y el sectorial de la marroquinería. Este trío de programas públicos suponen la llegada anual directamente a la provincia de cerca de 200 millones de euros con un objetivo fundamental: el desarrollo productivo. En la última convocatoria, aprobada este viernes por el Consejo de Ministros, el plan de la Bahía ha sido el de mayor dotación económica y del análisis de los proyectos, se extraen tres sectores inversores e innovadores principales: la aeronáutica, la energía y la agroindustria. Estos tres deben ser los pilares que guíen la recuperación económica, que pasa indefectiblemente por la mejora de la productividad y la competitividad frente a los nuevos rivales de bajo coste, y el adelgazamiento del sector  público, un lastre muy caro tanto en términos salariales como productivos.

La construcción de aviones es un yacimiento indiscutible y en claro crecimiento (en 2008, la facturación de las empresas andaluzas aumentó un 72%); el boom de energías renovables es un filón para una provincia con tantos recursos naturales como Cádiz y hasta Navantia o Dragados Offshore se han apuntado al desarrollo de barcos o estructuras para abastecer o levantar parques eólicos marinos offshore. El turismo, siempre desde la distinción de calidad, ha sido en 2009 y deberá seguir siéndolo el sostén del sector servicios (70% del PIB) porque la marca Cádiz vende y, pese a la caída del aeropuerto, la llegada de visitantes ha experimentado mínimos retrocesos.

 

Junto a este tridente económico, la agroindustria debe empezar a recuperar el camino que ha perdido el sector primario tradicional, que en los últimos treinta años ha pasado de suponer un 11,6% del PIB a quedarse en sólo un 2,6%, poco más que la energía (2,4%). Finalmente, otro ámbito incuestionable es la actividad portuaria. En Cádiz, la reordenación de usos y la apertura al mercado de cruceros marcarán el próximo lustro, mientras que Algeciras asiste expectante al inminente desembarco de Hanjin con un ojo puesto en Tanger Med.

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