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La valiente decisión de tres jóvenes que han apostado por cultivar espárragos y pitaya

  • Mario, Francisco José y Elizabeth han elegido ser agricultores de espárrago verde, que ya venden por toda España y Europa, y están introduciendo la ‘fruta del dragón’

Los hermanos Mario y Francisco JOsé Garrido junto a Elisabeth Rosado. Los hermanos Mario y Francisco JOsé Garrido junto a Elisabeth  Rosado.

Los hermanos Mario y Francisco JOsé Garrido junto a Elisabeth Rosado.

Los hermanos Mario y Francisco José Garrido Luceño, y Elizabeth Rosado Ibáñez, de 26,30 y 35 años, respectivamente son vecinos de Espera. Los tres tomaron en 2016 la valiente y bonita decisión de dedicarse a la agricultura, apoyándose inicialmente en las denominadas Ayudas a la Incorporación de Jóvenes de la Consejería de Agricultura, a través de PDR Andalucía 2014/2020. Hoy, además de cultivar, comercializan directamente mediante una cooperativa que constituyeron expresamente, Agro-Zenit, donde el espárrago verde que cultivan sale listo para su distribución comercial. Pero para dar el enorme salto, cada uno de ellos tuvo que presentar un ambicioso Plan empresarial, arrendando en los Llanos de Villamartín superficie necesaria para la viabilidad del mismo e invirtiendo recursos propios y externos (vía crédito) mucho antes de que llegaran las ayudas, “algo que no fue fácil”, confiesan. “Éramos conscientes que lo que queríamos hacer era de máximo interés en Villamartín y su comarca, porque además íbamos a crear empleo”. La ayuda de la Junta de Andalucía les vino aprobada en 2017. Fue el proyecto empresarial agrícola más valorado de toda Andalucía; el presentado por Elizabeth obtuvo la mayor puntuación de la comunidad.Para empezar, tuvieron que cambiar la instalación de riego de la totalidad de la finca, pues era de riego por aspersión y hubo que cambiarlo a riego por goteo, constituyendo una instalación dividida en seis sectores de riego. Hacerlo supuso cambiarlo todo: instalar una nueva red de tuberías, una caseta de filtros, depósitos de abonado y válvulas de riego. Por otro lado, tuvieron que superar vicisitudes como que parte de los terrenos no estaban nivelados y tuvieron que utilizar mototraillas con láser. Para iniciar la siembra siguieron apostando por combinar tradición y nuevas tecnologías, realizando los surcos con un tractor dotado con GPS. Apostaron por dos variedades de espárrago al cincuenta por ciento: la mitad de la plantación es de la variedad Grande F1 y la otra mitad de la variedad Sumlin F1. “Se trata de dos variedades que se han adaptado bien al tipo de suelo y a la climatología de la zona”, explican. La fase de plantación requirió gran aporte de mano de obra, ya que hubo que plantar planta a planta. El mimo, cuidado y lo estudiado del tema propició que prosperase prácticamente el cien por cien de lo sembrado.

Cultivo de espárragos. Cultivo de espárragos.

Cultivo de espárragos.

No solo se trabajó en el cultivo. Tuvieron que restaurar completamente la nave de 70 metros cuadrados que había en la finca, construir los caminos que separaban las tres parcelas y reparar el camino de entrada a la finca. Además, se apostó por la eficiencia energética y la eco sostenibilidad al instalar placas solares para abastecimiento de electricidad. Partían de cero: tuvieron que comprar un tractor y los aperos para las labores, además de una maquina pulverizadora para la aplicación de fitosanitarios.Hoy, la producción media anual del espárrago verde se sitúa en torno a las 6 toneladas por hectárea, continuando con el siguiente proceso de producción y manipulación: de la tierra, el cultivo va a la cinta de lavado, corte y clasificación de la cooperativa que han puesto en marcha, y de ahí a la cámara frigorífica que han alquilado en Arcos de la Frontera. Solo para el proceso previo al de distribución, y al margen del cultivo, han creado doce puestos de trabajo.Sus espárragos se venden hoy en los Merca de Madrid, Barcelona, Sevilla, Bilbao, Jerez, y se exportan a Francia, Alemania, Italia y a otros países de Europa. Los tres jóvenes sostienen que el año 2020 ha sido muy complicado por la pandemia y el cierre del canal HORECA, donde a la caída en las ventas se ha unido unos precios de venta que tampoco ayudan.El golpe no ha frenado a estos tres jóvenes emprendedores pues continúan innovando con la implantación y explotación de 1 Ha (en fase de ampliación) del cultivo de la pitaya bajo invernadero en Arcos de la Frontera. Para hacerlo, y como socios de ASAJA Cádiz, han solicitado ayuda técnica de la asociación para optar a las ayudas de Modernización de Explotaciones Agrarias, de la Consejería de Agricultura y acogidas al PDR Andalucía 2014/2020. La pitaya, conocida como la fruta del dragón, es un cultivo en auge en Andalucía “que requiere pocas necesidades de agua, de fertilizante y fitosanitarios, y que genera un más que interesante margen de rentabilidad. El único inconveniente es que necesita una fuerte inversión inicial de instalación”. Es un cultivo con una importante perspectiva social por la creación de puestos de trabajo, por la mano de obra que necesita.Desde ASAJA Cádiz se pone de relieve la valentía, esfuerzo y dedicación las 24 horas del día de tres jóvenes emprendedores que han apostado por el sector agrario y por su tierra, generando riqueza en la comarca y creando puestos de trabajo, cuando lo fácil hubiera sido, como desgraciadamente tienen que hacer muchos jóvenes de nuestra provincia, hacer las maletas y buscar trabajo fuera de su tierra y alejados de su familia. Todo un ejemplo.