El ubriqueño acusado de envenenar a su esposa se sentará ante un jurado
La juez finaliza la instrucción del caso y envía el asunto a la Audiencia Provincial de Las Palmas para que prepare el juicio
La titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Telde ha finalizado la instrucción del caso del enfermero ubriqueño acusado de envenenar a su esposa, Laura Aróstegui, fallecida en julio de 2010 en el hospital Universitario Insular de Gran Canaria. La juez ha dictado una resolución que supone el envío de la causa a la Audiencia Provincial para que un jurado juzgue allí a Iván Ramírez. El auto de apertura del juicio oral llega una semana después de que la defensa de Ramírez solicitase de nuevo que sea puesto en libertad.
El procesado fue detenido el 15 de julio de 2010, pocos días después del fallecimiento de su esposa, y fue enviado al día siguiente a prisión, donde continúa. Ramírez asegura que es inocente. Su abogado, José Álvarez, apoya su defensa fundamentalmente en un informe de dos especialistas en medicina legal y forense, los catedráticos Luis Frontela y Carlos Pérez-Aguas, quienes sostienen que Laura Aróstegui murió a causa de una enfermedad que no fue detectada y no tras ser envenenada.
El fiscal considera, si embargo, que Iván Ramírez acabó con la vida de su esposa, lo acusa de un delito de asesinato y solicita para él 25 años de prisión. El auto de apertura de juicio oral reproduce los hechos que narra el fiscal en su escrito de calificación provisional. La juez señala previamente, en lo que parece un error, que ese relato de hechos justiciables “ha quedado acreditado”.
La defensa ha intentado durante más de dos años que el caso sea archivado con una batería de documentación entre la que ocupa un lugar primordial el informe de Frontela y Pérez- Aguas, que afirma: Laura Aróstegui “no falleció por causa tóxica, no hubo intoxicación ni envenenamiento, ya que los síntomas que padeció no correspondían con los que se originan por intoxicación por cualquier fármaco o tóxico”. Y añade: “No participó una tercera persona en la administración de medicamentos porque todos los hallados en los análisis toxicológicos fueron prescritos por los médicos”.
El fiscal afirma, en cambio, que en 2010, Iván Ramírez decidió acabar con la vida de su esposa y que para ello empleó sus conocimientos de medicina con el fin de lograr que ni ella ni los médicos que iban a atenderla se diesen cuenta.
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