Un piloto sevillano pierde la vida al estrellarse su avioneta en Villamartín
El hombre, de 41 años, despegó de madrugada del aeródromo, donde están prohibidos los vuelos nocturnos · Es el tercer siniestro en la zona; los anteriores estaban relacionados con el tráfico de droga
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Un hombre de 41 años falleció la madrugada de ayer en un accidente de avioneta en Villamartín momentos después de despegar desde el aeródromo local Tomás Fernández Espada.
Por causas aún por determinar, la aeronave, con un único ocupante, se estrelló contra un cerro cuando tomaba altura, impactando contra un campo de labor en el kilómetro 5, de la CA-7101, a una milla de este aeródromo. A consecuencia del impacto, el piloto, cuya identidad responde a las iniciales F. J. B. M. y natural de Sevilla, salió despedido a unos 20 metros del lugar donde cayó la aeronave, quedando la misma prácticamente calcinada por las llamas del incendio que se desató. Parte del fuselaje terminó, además, esparcido por los alrededores.
Cuando llegaron los equipos de emergencia, no pudieron hacer nada por la víctima.
El siniestro se produjo sobre las tres y media de la madrugada en una zona de labor de la finca Jeromón, en las inmediaciones del cruce de la zona de la Norieta- La Cierva, en el término municipal de Villamartín. Se trata de un espacio muy cercano a este aeródromo. Este velódromo tiene una limitación de horarios, por lo que los vuelos nocturnos están prohibidos, según informan fuentes de la Guardia Civil.
Las autoridades civiles y el Instituto Armado deberán esclarecer ahora las causas del accidente aéreo, que es el tercero que se produce en el último decenio en esta zona serrana.
En los dos casos anteriores, los sucesos estuvieron relacionados con el tráfico de drogas. En el último accidente, en 2005, una narcoavioneta, con 450 kilos de hachís a bordo, embistió a un coche patrulla de la Guardia Civil, cuyos dos agentes salvaron por suerte la vida tras tirarse a la cuneta.
Hay algunas interrogantes que rodean a este siniestro actual. Cabe destacar que el aeródromo Tomás Fernández Espada tiene un horario de limitación para vuelo visual, con lo que cualquier aeronave sólo puede despegar y aterrizar desde el amanecer y hasta la puesta de sol, según un responsable del complejo. Los nocturnos están prohibidos. Para volar de noche, cualquier piloto necesita una específica calificación instrumental. Es un requisito también para la aeronave. Algo que por su alto coste, lo adquieren pilotos profesionales. Según fuentes solventes, el fallecido llegó, sobre las ocho de la tarde del martes, procedente de Sevilla, al hotel la Antigua Estación, un complejo en las inmediaciones del aeródromo, que utilizan a menudo los pilotos y amantes de la práctica aérea, solicitando una habitación, que ayer guardaba aún alguna pertenencia.
En principio, la avioneta siniestrada, modelo Piper Cherokee y matrícula EC CSX, propiedad de la aeroescuela FlyGo, con sede en Sevilla, podría haber sido alquilada. Al parecer el hombre despegó sobre las tres y media de la madrugada, de la pista de este centro serrano, que ocupa unos 560 metros de longitud, sin radio ayuda para la navegación y sin presentar el obligado plan de vuelo al aeropuerto de origen (en este caso el de Sevilla). No ha trascendido tampoco el destino al que se dirigía este piloto.
La Guardia Civil fue la que avistó, en un primer momento, la lengua de fuego, con una explosión posterior, tras el impacto cuando se encontraba patrullando las inmediaciones del pueblo. Momentos después se personaron hasta el lugar los bomberos y el resto de las dotaciones para sofocar el incendio. Las primeras impresiones apuntan a que una de las alas impactó contra el terreno antes de estrellarse. La magnitud del golpe hizo que, además del piloto, saliera disparada la hélice del motor (cuya referencia es Lycoming O-320-D3G), una rueda y parte de la cabina, que se encontraron en un radio de unos 50 metros.
Cuando llegaron los equipos sanitarios nada pudieron hacer por la vida de F. J. B. M, que yacía en el suelo. Los bomberos del Consorcio del parque de Villamartín se emplearon a fondo en las tareas de extinción debido al material de aluminio en combustión y la columna de humo denso provocado. Finalizaron el servicio a las 6.12 horas cuando refrescaron esta zona salpicada de campos de girasol y barbechos.
Se da la circunstancia de que esta avioneta se ha visto implicada ya en otros dos accidentes. El primero tuvo lugar en 2001, en el aeródromo de Casarrubios del Monte (Toledo), cuando la nave realizaba maniobras en un curso de instrucción para pilotos. Entonces, al aterrizar, colisionó contra la pista, rompiéndose la parte derecha del tren de aterrizaje. No hubo que lamentar víctimas. El segundo incidente fue en marzo de 2006, en el aeródromo de Cuatro Vientos (Madrid), cuando la avioneta fue alcanzada por otra por rebote estando en el suelo. Tampoco hubo daños personales.
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