La prueba de ADN confirma la identidad de Samuel

Los resultados preliminares corroboran "al 99,99%" que Aimé Kabamba es el padre del pequeño que apareció ahogado en Barbatel La familia debe decidir ahora los pasos para la repatriación del cadáver

Aimé Kabamba, en el asiento trasero del coche en el que llegó el pasado miércoles a la Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz.
Aimé Kabamba, en el asiento trasero del coche en el que llegó el pasado miércoles a la Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz. / Fito Carreto
M. M. Fossati/Agencias

Cádiz, 07 de marzo 2017 - 06:41

El doloroso proceso de poner nombre al cadáver de un pequeño migrante aparecido a finales de enero en la playa de Zahora, en Barbate, ha llegado a su fin. Las pruebas de ADN practicadas a Aimé Kabamba, quien decía ser padre de Samuel, el niño congoleño que apareció muerto en una playa de Barbate, han confirmado la paternidad de este hombre, al que se le había otorgado un visado de 30 días para realizarle tales pruebas.

Fuentes cercanas al caso confirmaron a mediodía de ayer que este hombre es el padre del pequeño, de unos seis años, quien subió el pasado 14 de enero a bordo de una patera, en realidad una embarcación de plástico, junto a su madre, con el objetivo de alcanzar las costas europeas. Asimismo, las mismas fuentes señalan que estas pruebas se remitirán a la Delegación del Gobierno.

El cuerpo de Samuel pasó catorce días flotando en las aguas del Estrecho

Varias horas después de que la noticia se filtrara a los medios de comunicación esta identificación aún no era oficial, pero antes de que acabara el día la Guardia Civil, en cuyos laboratorios de Cádiz se tomó la muestra el pasado miércoles bien entrada la noche, se puso en contacto con el padre para confirmarle los resultados de las pruebas, según manifestaban portavoces de la Asociación Cardijn, en la que se encuentra acogido Aimé Kabamba desde que llegó a Cádiz ese día.

Desde otras fuentes cercanas a la investigación se señalaba horas antes que los resultados preliminares de las pruebas de ADN confirmaban que "al 99,99 por ciento" el niño aparecido en Barbate es hijo de Aimé Kabamba, que es casi lo mismo que decir certeza absoluta. Lo cierto es que la noticia llegó antes a la prensa que al padre de Samuel.

El único pronunciamiento oficial y público sobre este tema y las pruebas de ADN se había producido ayer por la mañana en Sevilla, y lo hizo el delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz, quien no dio ninguna confirmación y señaló que todavía estaban "en plazo" para conocer los resultados que arrojarían las pruebas de ADN practicadas, puesto que este hombre tenía una vigencia de visado en España de 30 días.

Cabe recordar que Aimé Kabamba, que creía haber reconocido a su hijo de cuatro años Samuel por el abrigo marrón que vestía, se personó en la Embajada de España en Kinshasha para solicitar que le permitiesen viajar a nuestro país para identificar el cadáver, después de que recibiera la noticia de que la madre de Samuel, Véronique Nzazi, había aparecido la semana anterior también sin vida en las costas de Argelia.

El padre de Samuel y su tío fueron recibidos por el embajador de España en República Democrática del Congo, Francisco Javier Hergueta. Tras estudiar el caso, y teniendo en cuenta las circunstancias especiales del mismo, el departamento que dirige Alfonso Dastis accedió a conceder a Kabamba un visado de corta estancia, no superior a 90 días, según explicaron en su momento fuentes diplomáticas.

Tras llegar al aeropuerto de Málaga a mediodía del pasado miércoles, Aimé Kabamba se dirigió a la Comandancia de la Guardia Civil en Cádiz, a cuyas instalaciones llegó poco antes de las diez y media de la noche. Al cabo de unos tres cuartos de hora, tras tomarse la muestra y responder a algunas preguntas de los agentes encargados de la investigación, el coche en el que viajaron abandonó el cuartel sin que Aimé hiciera declaraciones.

Desde ese momento, el padre de Samuel ha estado viviendo en Cádiz acogido por miembros de Cardijn. Miembros de esta asociación reconocieron ayer haberse enterado de la confirmación de la identidad de Samuel por la llamada de este Diario, y se mostraban a la espera de la comunicación oficial por parte de la Guardia Civil, noticia que se produjo por la tarde y que Aimé Kabamba recibió con la natural consternación.

La estancia de Aimé en Cádiz durante estos cuatro días, según esta misma asociación, ha sido de "esperar, sufrir, dormir poco y poco más". "Algunos días ha salido por la ciudad a pasear, más que nada para despejarse", precisaron. El padre de Samuel está viviendo en casa de uno de los miembros de Cardijn, para su mayor tranquilidad. Ahora tendrá que producirse el proceso de decisión sobre los pasos legales a realizar con el cadáver del pequeño Samuel y su posible repatriación a la República Democrática del Congo, país de origen de la familia Kabamba. Serán ellos, los que tomen las decisiones oportunas, con el asesoramiento de Cardijn. Será también después de estas consultas cuando Aimé decida si quiere hablar con la prensa.

Lo que sí dejaron claro desde la asociación gaditana es que el padre de Samuel, al que ahora ya puede llamar así con total seguridad, quería agradecer la gran implicación que ha tenido toda la gente que ha ayudado en la resolución de su doloroso caso, que mediáticamente se ha conocido como "el Aylan español", en alusión al niño refugiado sirio que apareció ahogado en una playa de Turquía en el mes de septiembre de 2015.

El cuerpo de Samuel Bakamba pasó alrededor de catorce días flotando en las aguas del Estrecho después de que la embarcación en la que viajaba con su madre naufragara,y antes de que en la mañana del viernes 27 de enero fuera encontrado por un vecino de Barbate entre las rocas de la playa de Zahora. Este hombre, que hacía su paseo diario por recomendación médica, manifestó a este diario que nunca olvidará en su vida ese momento. Dio aviso inmediatamente a la Guardia Civil. El estado en el que se encontraba el cadáver hizo imposible su identificación por los medios habituales, y ha habido que esperar hasta ayer para que una prueba científica demostrara lo que Aimé Kabamba reclamaba y temía desde hace semanas.

stats