Una provincia devota de Santa Bárbara
Templos de muchas ciudades gaditanas recuerdan a la Patrona de múltiples profesiones
EN estas fechas en las que se celebran destacados Patronos por instituciones varias, hay una muy destacada, Santa Bárbara, principal entre los catorce Santos Intercesores, espíritus beneficiosos, testigos en el martirio por la fe, a los que se encomendaban los cristianos en los difíciles trances del vivir. Esta festividad es celebrada el 4 de diciembre como Patrona de todos los que tienen que ver con el fuego, artilleros y polvoristas, dado que en su martirio por decapitación a manos de su padre, Dióscoro, noble principal de Bitinia, éste, que llevó a cabo tan atroz muerte, pereció fulminado junto con el pretor romano como consecuencia de un rayo que cayó de un cielo raso. Pero además Santa Bárbara es Patrona de los arquitectos, picapedreros, mineros, libreros, de las embarazadas, de la buena muerte, de los enterradores, además de los que tienen que ver con la mar, como los marinos franceses e italianos, y en su día también de los españoles, que optaron por la Virgen del Rosario y más tarde por la Virgen del Carmen.
Naciones y ciudades la tienen como Patrona o copatrona como Mantua y Ferrara en Italia, Culenbourg en Holanda, Maldeghelm y Roy en Bélgica, D'Ashton under Hill en Gloucester, Pedena en Istria, Breslau y Kuttenberg en Renania del Norte, Siria, etc.; y San Sebastián y Palma de Mallorca en España; y más próximo a nosotros en Villanueva del Río y Minas. Asociaciones de creyentes la tomaron como modelo y se organizaron en confadrías, que desde el siglo XVI elaboraron unos modélicos estatutos, dirigidos a unir, a cohesionar a los confrades dándoles unas reglas de vida y de obligaciones mutuas para defender sus intereses en la tierra y ganar una espiritualidad disciplinada, segura para garantizarse un lugar en el Cielo.
Pero la razón de llegar hoy a estas páginas es la de traer a la memoria de todos los que en Cádiz, San Fernando, Jerez de la Frontera, El Puerto de Santa María, Puerto Real, Rota e incluso Arcos y Medina Sidonia han visto discurrir por sus términos caminos de Santiago, verdadera penetración de la devoción a esta santa, propiciados por el hecho de haberse ubicado en sus torres, castillos, defensas y acuartelamientos, en tierra o embarcadas en la Real Armada o Unidades de Artilleros, que la tenían por Patrona. Orgullo de contar con bellísimas imágenes de Santa Bárbara en cuadros, bultos o, como en la Santa Cueva de Cádiz, en armónico conjunto en la Comunión de San Estanislao de Kotska, o en multitud de azulejos de la Isla de León, o en la preciosa imagen labrada por Galeano. Todas ellas revelan que, más allá del puro arte, hay una profunda devoción que eleva el espíritu del artista, haciendo que su obra se sublime y trascienda lo real.
De obligada memoria es el caso del gran imaginero jerezano Cebrián que después de la Guerra Civil tomó la responsabilidad para sí de devolver a la singular talla de Santa Bárbara que hay en la iglesia de Nuestra Señora de la O en Rota la belleza que el duque de Arcos, señor de Marchena, Osuna y Rota, quiso que tuviera cuando la mandó tallar para presidir su panteón familiar en la citada iglesia como Patrona de la Buena Muerte, o la que presidiendo el gran retablo de su nombre en la arcense iglesia de San Pedro llenó de natural orgullo al excepcional tallista cordobés que fue Pedro Duque Cornejo.
Pero, aún más, muchos gaditanos deberían visitar junto a la catedral gaditana, en la sala de exposiciones del Palacio del Obispo, la joya gótica de la Custodia del Cogollo, con una dorada imagen de Santa Bárbara, junto a otras como Catalina, Lucía, Apolonia, Inés o Dorotea, que también se hallan juntas en la media naranja de la joya barroca roteña que es la iglesia de la Caridad.
A todos los que las visiten o recen en ellas por sus intenciones, larga vida.
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