Once años de cárcel al acusado de asesinar a Eva Aza en El Puerto: "Le disparó a sangre fría"
La sentencia da por probado que José Carlos, pareja de la víctima, le asestó un tiro en la cabeza como si de una ejecución se tratase
"Soy culpable, pero nunca tuve intención de hacerle daño"
Once años de prisión. Es la pena impuesta al acusado de asesinar a Eva Aza, una enfermera de 46 años que murió en El Puerto de Santa María la madrugada del 8 de enero de 2023 después de que su pareja le disparara con un revólver a "sangre fría" en la cabeza. En una sentencia con fecha de 4 de marzo de este año, la magistrada presidenta del jurado, María Oliva Morillo Ballesteros, ha dictado el fallo sobre la base del veredicto de culpabilidad que emitió el tribunal popular que juzgó recientemente al procesado, José Carlos D.M.. Tanto la Fiscalía como la acusación particular, ejercida por la familia de la víctima, solicitaron en el juicio celebrado en la Audiencia de Cádiz una condena de 25 años de cárcel, una petición que finalmente se ha visto sensiblemente rebajada toda vez que el jurado apreció en este caso tres atenuantes: confesión, reparación del daño y drogadicción.
Ha quedado acreditado que José Carlos y Eva Aza se conocieron en un centro de rehabilitación de drogodependencias en Jerez. A la fecha de los hechos -enero de 2023- mantenían una relación sentimental desde hacía aproximadamente un año "sin que existiera convivencia ni descendencia entre ellos, ni proyecto de futuro", especifica la sentencia para descartar la agravante de parentesco, tal y como determinó el jurado.
El 7 de enero de 2023, el procesado, Eva y un amigo de ésta, José Antonio Gatica, estuvieron consumiendo bebidas alcohólicas y sustancias estupefacientes (cocaína y MDMA) desde las 20:00 horas hasta aproximadamente las 2:30 de la madrugada, hora a la que regresaron a la casa de José Carlos, situada en la urbanización Bahía Sherry de Valdelagrana, en El Puerto.
Una vez en el piso del encausado, prosigue la resolución judicial, éste le recriminó a Gatica que le hubiese quitado cocaína. A consecuencia de ello, se inició una discusión entre Eva y su pareja, razón por la que Gatica abandonó el domicilio.
"A continuación, mientras Eva estaba sentada en el sofá, José Carlos le disparó a sangre fría en la cabeza con un revólver marca Llama, que poseía sin licencia, lo que le provocó un traumatismo cráneo encefálico abierto que determinó la destrucción de los centros vitales nerviosos secundarios", expone la sentencia. Eva murió en el acto.
De inmediato, el procesado contactó por teléfono a Gatica y le dijo: “Llama a la Policía”.
"El procesado perpetró el ataque letal descrito de forma sorpresiva y repentina. La víctima se encontraba sin ninguna posibilidad de respuesta o defensa, ya que su pareja le disparó a cañón tocante, en contacto directo con la región frontal del cráneo, en dirección descendente y en una zona completamente vital, asegurándose así su muerte como si de una ejecución se tratara. La víctima no contaba pues con ningún arma para repeler la agresión", detalla la resolución judicial para argumentar la condena a José Carlos como responsable de un asesinato con alevosía.
Con posterioridad a estos hechos, el encausado fue detenido en la Avenida Río San Pedro de El Puerto portando el revólver. Ya en los calabozos exclamó de forma espontánea y reiterada: "Por favor, pegadme un tiro, por favor, he matado a la mujer de mi vida”. Asimismo, ha quedado probado que el acusado facilitó a los agentes la dirección y las llaves de su casa para que pudieran acceder a la misma.
Cuando los policías acudieron a la vivienda, hallaron el cuerpo el cuerpo sin vida de Eva cubierto de sangre en el sofá.
José Carlos venía sufriendo un trastorno por drogadicción que lo llevaba a una situación que no podía controlar. En el momento de ocurrir los hechos, había consumido alcohol, cocaína y éxtasis, por lo que sus facultadesde comprensión y voluntad estaban mermadas, aunque no anuladas.
Con intención de reparar o disminuir los perjuicios causados, José Carlos puso disposición de la familia de Eva todo su patrimonio, vendió su piso de Valdelagrana y consignó en septiembre de 2025 la suma de 176.000 euros. No obstante, la sentencia le impone el pago de una indemnización mucho mayor: 454.658 798 euros más los correspondientes intereses legales.
Durante su declaración en el juicio, el procesado reconoció haber disparado a su novia, mostró arrepentimiento y pidió perdón.
El ahora condenado se encuentra privado de libertad desde el día después de que sucedieran los hechos. La sentencia acuerda prorrogar la medida de prisión provisional hasta la mitad de la pena a cumplir, esto es, hasta el 7 de julio de 2028, en tanto que el fallo no sea firme.
Otra causa pendiente por intento de homicidio
El condenado a 11 años de prisión por el asesinato de Eva Aza tiene otra causa pendiente en la Audiencia de Cádiz por intento de homicidio y atentado a un agente de la autoridad. Horas después de matar a Eva en su piso de Valdelagrana, el acusado disparó con el mismo revólver a unos vecinos de El Puerto y a un policía nacional, según el relato que sostiene la Fiscalía para volver a sentarlo en el banquillo.
El Ministerio Fiscal considera que en este nuevo procedimiento el encausado es responsable de cuatro delitos, homicidio en grado de tentativa, atentado a la autoridad, tenencia ilícita de armas y daños, por los que pide la pena total de 12 años y medio de prisión y multa de 1.080 euros.
Según recoge el escrito de calificación fiscal, a las 3:45 horas del día 8 de febrero de 2023, el procesado acudió a un domicilio sito en la Avenida Río San Pedro de El Puerto de Santa María, donde residía una pareja, y llamó a la puerta diciendo que era policía judicial.
La pareja, prosiguen las conclusiones provisionales de la Fiscalía, se acercó a la puerta. El morador, extrañado por la situación, puso el retenedor de seguridad antes de abrir. "Al ver a un hombre gritando y sin identificar, quiso cerrar, pero el acusado introdujo una pistola por el hueco de la puerta, impidiendo que pudiera cerrarla", afirma la acusación pública.
El procesado "efectuó un disparo al interior de la vivienda que impactó con una pared", de manera que no alcanzó a ninguno de los miembros de la pareja. El hombre pudo finalmente cerrar la puerta de su domicilio, si bien José Carlos "volvió a disparar a la cerradura hasta en tres ocasiones y golpeó la puerta con la culata de la pistola", señala la Fiscalía, que añade que el procesado se marchó del lugar al escuchar la alarma que habían activado los moradores.
La acusación pública afirma que José Carlos bajó las escaleras y se encontró en la planta baja con los funcionarios de la Policía Nacional que habían sido activados al sonar la alarma, momento en el que el encausado "apuntó con su arma al pecho de uno de los agentes a una distancia de tres metros y efectuó un disparo contra el mismo, si bien la pistola estaba descargada".
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