Hostelería | Las restricciones de la nueva normalidad

El ocio nocturno, un muro de contención

  • “No somos el problema, somos parte de la solución”, defiende el presidente de la Asociación de Discotecas tras dispararse los botellones en Cataluña estos días

Grupos de jóvenes bebiendo en La Caleta, en muchos casos sin guardar las medidas de seguridad y sin mascarillas. Grupos de jóvenes bebiendo en La Caleta, en muchos casos sin guardar las medidas de seguridad y sin mascarillas.

Grupos de jóvenes bebiendo en La Caleta, en muchos casos sin guardar las medidas de seguridad y sin mascarillas. / Fito Carreto

La combinación de jóvenes, verano y ocio nocturno es, a día de hoy, una de las principales preocupaciones de las autoridades, tanto políticas como sanitarias. Y es que, tal y como han dado a conocer los distintos gobiernos de las comunidades autónomas españolas o informes como el del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), los adolescentes y jóvenes (de entre 15 y 29 años) son el nuevo perfil de persona que más ha hecho crecer el número de contagios por COVID-19 tras el periodo de confinamiento. “Todos hemos acabado la cuarentena con ganas de salir”, reconoce una joven natural de Conil. Es por eso que, a raíz de la oleada de rebrotes que se han producido especialmente en el norte de España, varios son los gobiernos autonómicos que han decidido tomar cartas en el asunto. Es el caso de la Junta de Andalucía, cuyo comité de expertos se reunió el pasado 27 de julio para acordar las medidas que se tomarían en torno a los establecimientos de ocio nocturno.

De esta manera, la medida aplicada por el Govern de la Generalitat, en vigor desde el pasado 25 de julio y con una duración de 15 días, ha dejado a Cataluña sin ocio nocturno. El cierre de discotecas, salas de fiesta y pubs es una de las soluciones que han encontrado las autoridades catalanas para paliar los focos de contagio que se propagan por toda la comunidad. Pero Andalucía, con especial mención a la provincia gaditana, no es Cataluña. Si bien la discoteca Momart Sala Club tuvo que ser desalojada por la Policía Nacional a principios de julio por exceso de aforo o más recientemente la Policía Local procedió al cierre del pub Ohana en Los Caños de Meca por incumplir las medidas de seguridad, Cádiz sólo tiene activos dos focos en Jerez. Por tanto, según Antonio de María, presidente de Horeca, “para cerrar las discotecas en Cádiz habría que cerrarlas en España entera”.

Concentraciones “insalubres”

No obstante, la drástica medida tomada por el Govern ha terminado por jugar en su contra. “En Cataluña se han encontrado con que tienen un gran problema al cerrar parte del ocio nocturno. Lo que han hecho es que los contagios sean mucho mayores porque la gente está en la calle”, afirma Alexis Ruiz, presidente de la Asociación de Salas de Fiestas y Discotecas. Con las discotecas cerradas, los jóvenes se llevan la fiesta a playas, plazas, parques y polígonos porque, tal y como indica Antonio de María, “a la gente que le gusta la noche y tomar una copa no se va a quedar en su casa porque se cierre la discoteca, sino que va a buscar una vía muchísimo más peligrosa”. Y dicha alternativa no es otra que la del botellón.

Con esta medida, según opina un veraneante sevillano en El Puerto de Santa María, “al final se fomentarían las fiestas en casas, en descampados y en sitios relativamente escondidos de la Policía. La gente buscaría otra forma de hacer lo mismo”.

“Para cerrar las discotecas en Cádiz habría que cerrarlas en España entera”

Más allá de la conocida presencia de menores de edad en los botellones y la falta de higiene en los lugares en los que estos se producen, lo que brilla por su ausencia cuando los jóvenes copan las calles es la falta de unas medidas de seguridad tan necesarias en los tiempos que corren, tales como el distanciamiento social o el uso de la mascarilla. Y es que “en un botellón, nadie llama al orden a nadie”. Es por eso que en la orden publicada el pasado 29 de julio en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía, “habida cuenta de la situación epidemiológica del coronavirus en Andalucía”, los botellones han sido considerados como situaciones de insalubridad y prohibidos en su totalidad. Si bien “el consumo, colectivo o en grupo, de bebidas en la calle o en espacios públicos ajenos a los establecimientos de hostelería” es una actividad prohibida por ley desde 2006, esta nueva medida garantiza la disolución de dichas concentraciones por parte de la Policía Nacional.

Más medidas de seguridad

En palabras de Alexis Ruiz: “Nosotros no somos el problema, somos parte de la solución. La discotecas son el muro de contención para que la gente no esté en la calle, en los botellones o en fiestas privadas donde no se guarda ninguna medida de seguridad ni hay nadie que las controle”. Si bien en los diferentes establecimientos de ocio nocturno también se reúnen gran cantidad de personas, a diferencia de las concentraciones sin control que se se observan especialmente los fines de semana en playas y calles, en estos locales las medidas de seguridad están a la orden del día. La salud de trabajadores y propietarios, quienes están dentro del propio negocio, también está en juego, por lo que “ellos están tan preocupados por este tema como lo puede estar cualquier persona”. De esta manera, un camarero de un local de ocio nocturno de la capital gaditana reconoce que “en nuestros locales, si vemos que alguien se anima más de la cuenta y se va a bailar fuera de su mesa, tenemos que ir y decirle que se siente e intente bailar en su sitio”.

Entrada de un pub de la zona de ocio de la punta de San Felipe Neri. Entrada de un pub de la zona de ocio de la punta de San Felipe Neri.

Entrada de un pub de la zona de ocio de la punta de San Felipe Neri. / Fito Carreto

Así enumera el presidente de Horeca, Antonio de María, las numerosas medidas sanitarias que se han impuesto en los diferentes establecimientos hosteleros, sean del sector que sean: “Los clientes, al llegar a un local, disponen de un dispensador de gel hidroalcohólico y proceden a lavarse las manos. Una vez que se sientan pueden quitarse la mascarilla, pero mientras estén de pie o si van al cuarto de baño se la tienen que poner. La discoteca lo que añade es el hecho de que no se puede bailar. Está terminantemente prohibido. Lo que han autorizado es que las discotecas podrán poner mesas en las pistas de baile para que la gente pueda estar sentada. Pueden tener actuaciones y música, pero no baile”.

A estas se suman medidas como la reducción de personal (“Un tercio de la plantilla o menos son los que están trabajando”), las reservas previas (“En Blu Puerto Sherry tienes que reservar con una semana de antelación para poder coger sitio”), la limpieza de baños e higiene de los clientes (“Para fumar te tienes que ir fuera y cuando entras te desinfectas las manos”) o la imposibilidad de desplazarse libremente por el establecimiento (“Que no haya contacto entre otros clientes, entre otros grupos”), observadas tanto por los propios trabajadores como los clientes de diferentes locales del ocio nocturno gaditano. Si bien existen excepciones y, durante las primeras semanas de la “nueva normalidad”, no todos los establecimientos llevaron a cabo un cumplimiento ejemplar de las medidas establecidas, a día de hoy son los propios clientes quienes eximen a los locales de algunos incumplimientos que se producen en el interior de los mismos. “Llega un momento de la noche que la gente se descontrola. Y eso no es culpa del local, sino de la gente que no tiene responsabilidad”, relata una joven gaditana.

Ante la necesidad de frenar el 10% de los brotes de COVID-19 que se originan en discotecas y tras la reunión que mantuvo Juan Manuel Moreno, presidente de la Junta de Andalucía, con los alcaldes de las ocho capitales de provincia, la comunidad autónoma andaluza ha decidido endurecer las medidas sanitarias en torno al ocio nocturno.

“El empresario no podría soportar una situación parecida a la que ya hemos sufrido”

La propuesta de la Asociación de Salas de Fiestas y Discotecas de “tomar la identidad y el número de teléfono de nuestros clientes para que de alguna manera pueda haber un seguimiento de las personas, si es que hubiera algún brote en cualquier momento”, es uno de los cambios introducidos por el Gobierno andaluz en la regulación del ocio nocturno. Junto a este, también destacan la reducción del aforo desde el 75% hasta el 60% en los bares de copas o el máximo de 12 personas por grupo a la hora de reservar mesas. Los empresarios, defensores de que “si alguien no cumple debe ser sancionado y la ley debe caer sobre él con todo su peso y consistencia”, también reivindican la necesidad de que no acaben pagando justos por pecadores. Tal y como argumenta Antonio de María, “si ya tenían limitado el 40% del aforo, no podía haber baile y encima ahora les quitas dos horas entre semana y una los fines de semana (ya que las discotecas andaluzas deben cerrar a las cinco de la madrugada), pues la verdad es que las discotecas van como los cangrejos, para atrás”.

En riesgo de apertura

Sin embargo, según afirma el presidente de la Asociación de Salas de Fiestas y Discotecas, “hay muchas discotecas que no han llegado a abrir y que no podrán abrir con estas condiciones”. Los discotecas, que pueden admitir clientes hasta las cinco y media de la madrugada (media hora antes de la hora de cierre), disponen de un margen de una hora y media con respecto a los bares musicales, que cierran a las cuatro los fines de semana. Tiempo insuficiente en el que “no se pueden conseguir clientes para pagar una jornada de trabajo”. Así mismo, un camarero de un pub de la capital gaditana explica que “como trabajador, yo tengo la responsabilidad de ir al trabajo, pero hay gente que, como empresario, lo pierde todo. No les merece la pena abrir los negocios y deciden cerrar directamente”. Es el caso de la discoteca Ícaro, en Conil, que según explica una joven natural de la provincia “sí ha abierto pero, con la nueva ley que ha salido, decían que si tenían que reducir mucho su aforo no les convenía y a lo mejor no abría”.

Porque además, durante la época estival y en pleno repunte de casos por COVID-19, no todos los establecimientos parten desde la misma posición. Y es que, más allá de preferir la costa para pasar el verano, la oferta de locales al aire libre es la que mejor funciona para los turistas. “Las discotecas cerradas las descartamos directamente por el hecho de que está todo más concentrado. Queríamos ir solo a las que fueran al aire libre”, reconoce un joven veraneante del litoral gaditano.

Aforo del 60% en bares de copas y grupos de hasta 12 personas por mesa

Y es que la pandemia no solo ha hecho estragos (humanos y económicos) durante el periodo de confinamiento, sino que sus secuelas se advierten siquiera más contundentes durante los meses de verano. “El año pasado gran parte de nuestra clientela tenía que ver con la gente de los barcos y los cruceros, pero como este año no pueden atracar en el puerto, gran parte de ese público lo hemos perdido”, se lamenta un trabajador del sector.

Son tantos y tan elevados los gastos en el sentido de alquiler, luz, agua e impuestos a los que se tiene que hacer frente sin facturar nada que, como afirma Alexis Ruiz, “el empresario no podría soportar una situación parecida a la que ya hemos sufrido. En caso de que se repitiera o que de alguna manera llegáramos a tomar unas medidas más fuertes, lo que ocurriría es que el sector desaparecía”.

Terraza de un local de copas el pasado viernes por la noche. Terraza de un local de copas el pasado viernes por la noche.

Terraza de un local de copas el pasado viernes por la noche.

Las pérdidas, tal y como enuncia el presidente de Horeca, son incalculables: “Desde el 15 de marzo se suponía que teníamos Semana Santa, el Mundial de Motos, las ferias, las comuniones… Es que todo eso se ha perdido”. Por tanto, lo que empresarios y trabajadores del ocio nocturno reclaman es un equilibrio entre los protocolos sanitarios y el desarrollo de su actividad. “De alguna manera, a los empresarios que tratan de cumplir la ley al máximo, hay que apoyarlos”, sostienen desde la Asociación de Salas de Fiestas y Discotecas.

Como se observa, la pandemia aún no ha terminado de dañar la salud y la economía mundial. Ni siquiera el verano, en plena ola de calor, hace que el resistente coronavirus toque retirada. La batalla continúa y sólo con mucha responsabilidad personal se podrá salir adelante.

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