Presupuestos participativos Quince municipios han implantado dinámicas participativas en sus cuentas en este mandato

  • El plan de fomento de Diputación ha impulsado a muchas localidades a iniciarse ahora en estos procesos que empezaron a desarrollarse en la provincia hace quince años

Dinámicas participativas Dinámicas participativas

Dinámicas participativas

El empoderamiento de la ciudadanía para decidir en comunidad a qué dedicar parte de sus inversiones. En eso consiste de un modo resumido el proceso para la elaboración de los presupuestos participativos. Estas dinámicas llegaron a la provincia hace quince años pero ha sido en el último mandato cuando han experimentado una expansión sin precedentes con quince municipios implantando prácticas participativas en la elaboración de sus cuentas. Cada pueblo a su manera. La mayoría respaldados por las tres ediciones del plan de fomento de Diputación. Repasemos los primeros pasos que esta herramienta dio en la provincia (Jerez, Algeciras, Puerto Real y Sanlúcar), las prácticas más resistentes (Olvera, Conil y Medina) y los recién estrenados en este último mandato municipal.

Los pioneros

Jerez estrenó la bandera de los presupuestos participativos en la provincia. Allá por 2004, cuando las primeras ciudades europeas empezaban a interesarse por unas prácticas participativas que habían comenzado quince años antes en Latinoamérica. Fue de las pioneras a nivel nacional. En 2006, sin embargo, celebró su última edición, poco antes de que Puerto Real, Algeciras y Sanlúcar comenzaran a desarrollar sus procesos. Ninguna de estas experiencias superó la gran crisis que golpeó las cuentas públicas –como lo golpeó todo– y 2011 terminó como un desierto en lo participativo. Tres ediciones celebraron cada una. 

Algeciras llegó a reservar 1,2 millones de euros de su presupuesto municipal para prácticas de codecisión. Se convirtió así en una de las ciudades que mayor inversión gestionaba bajo el paraguas participativo. Sin embargo, cometió un error de bulto en la implantación de esta herramienta al calcar las prácticas que una idéntica coalición entre PSOE-IU estaban desarrollando en Sevilla. No intentaron adaptar el modelo a la realidad del municipio ni a su estructura administrativa. Sin transversalidad, sin cambios procedimentales, sin apoyo político suficiente, la inexperiencia acabó pasando factura. 

Los resultados de cara a la ciudadanía tampoco llegaron. Cuando se llama a la participación para una nueva edición y no se han ejecutado las partidas de ediciones anteriores se provoca la frustración y sensación de pérdida de tiempo en la ciudadanía que se ha implicado en el proceso. Con este panorama, la participación descendió de las 700 personas en 2008 a la mitad dos años después. Con el cambio de gobierno de 2011 los presupuestos participativos se metieron en un cajón que no se ha vuelto a abrir en el Ayuntamiento algecireño.

El embate de la crisis, con los recortes presupuestarios y el adelgazamiento de la administración, acalló la participación en estos municipios. Puerto Real y Sanlúcar han vuelto a intentarlo (desde 2015 y 2018 respectivamente), mientras que las dos ciudades más habitadas de la provincia no tienen plan actual para retomarlos. 

Los resistentes

Sin embargo, en otros municipios, la coyuntura que encontraron a partir de 2011 la interpretaron como una oportunidad. Así, en Olvera, Medina y Conil (todos gobernados esos años por IU) se iniciaron prácticas participativas que hoy están plenamente afianzadas. En el caso de Olvera con un hito hasta hoy único en la provincia, al ser el único municipio en el que han sobrevivido los presupuestos participativos a un cambio de color político en el equipo de gobierno, ya que los socialistas mantuvieron a partir de 2015 el camino impulsado en el mandato anterior. 

En pleno proceso de comicios municipales, las prácticas que se están desarrollando actualmente en la provincia deben enfrentar el reto de los posibles cambios en los equipos de gobierno que las han implantado. Está por ver el grado de institucionalización alcanzado durante estos años.

La Delegación de Participación Ciudadana de Diputación fomenta desde 2016 los presupuestos participativos mediante la formación de técnicos y ediles y a través de subvenciones para financiar el desarrollo del proceso. Los municipios resistentes concurren para profundizar en sus prácticas o, simplemente, para financiarlas, mientras que otros muchos han aprovechado las ayudas para dar los primeros pasos en este camino. Otras localidades han implantado los presupuestos participativos al margen de estos fondos (Sanlúcar) y cada realidad lleva un ritmo, un calendario, un grado diferente de participación y usa herramientas diversas. Dividido por barrios o no, con o sin autorreglamento, plataformas digitales o asambleas vecinales... 

La Janda, la comarca más participativa

Conil es el municipio gaditano que tiene el proceso más completo y consolidado de presupuestos participativos. Lleva seis ediciones y utiliza el modelo surgido de la Declaración de Antequera (proceso autorregulado que sigue los principios de cogestión pública, universalidad, transparencia, vinculación y justicia social). La decisión compartida alcanza a numerosas delegaciones llegando algunas como Mayor o Juventud a poner todo el presupuesto anual al debate de la ciudadanía.

La cantidad reservada del presupuesto global alcanzó en 2018 los 486.000 euros, constando en el autorreglamento el compromiso de elevar las partidas que se deciden de modo conjunto anualmente. La participación, por su parte, mantiene una tendencia al alza cada edición. En la última se presentaron casi 400 propuestas –que se transformaron en unas cuarenta tras un proceso de colectivización y los estudios de viabilidad– y más de mil personas ejercieron su derecho a voto, lo que hace pensar al edil de Participación Ciudadana, Francisco Guerrero, que "el proceso se va afianzando". El concejal destaca la "decidida apuesta política como base de todo para la profundización de la democracia" y defiende los Criterios de Justicia Social que utilizan para "fomentar la igualdad y la solidaridad entre zonas", así como la priorización para atender necesidades básicas o colectivos desfavorecidos.

Dividen el municipio en cinco asambleas urbanas y cuatro rurales para garantizar la proximidad de las decisiones, cuentan con una web para poder seguir la evolución de las fases (conilusión.org) y desde 2016 una empresa especializada gestiona el proceso integral. 

Medina, por su parte, lleva siete ediciones de presupuestos participativos. Fue el único municipio gaditano de los 27 que se beneficiaron de la subvención para la implementación de estos procesos que la Junta de Andalucía convocó en 2013, en los tiempos en los que Diego Valderas era vicepresidente y consejero de Administración Local. El Consistorio asidonense  se ha apoyado, además de en una consultora para la dinamización de sus prácticas participativas, en todas sus ediciones del plan de fomento de la Diputación.

Similar proceso, aunque solo a partir del último mandato, siguen los vecinos jandeños de Alcalá de los Gazules y Paterna. Los primeros decidieron en su última edición entre tres propuestas concretas: la creación de un periódico local, la mejora de la plaza de Santo Domingo y la rehabilitación del archivo histórico municipal. Los 4.000 euros reservados en los presupuestos fueron para la última de las propuestas mencionadas, respaldada por la mitad de los casi 300 participantes en la votación. 

Paterna involucró a las áreas de Juventud, Cultura, Bienestar Social y Deporte en su última edición –lleva tres– para el estudio de viabilidad de las cuatro propuestas presentadas y consensuadas en asamblea por los 131 vecinos que se implicaron. Decidieron recuperar la fuente La Negra. La cuantía se limitó a los 3.000 euros, "conscientes de que se trata de una cantidad muy pequeña" pero con la intención de ir "aumentándola en función de nuestras posibilidades", declaran desde Participación Ciudadana. Aquí no hay división por barrios porque el "municipio es pequeño y homogéneo", pero la falta de recursos humanos y económicos hace que se vean obligados a contratar personal para gestionar el proceso y que sólo puedan desarrollarlo, por tanto, cuando cuentan con una subvención para financiarlo.

El único Ayuntamiento gobernado por el PP que ha concurrido a las ayudas de Diputación ha sido el de Vejer en la última edición (2018). El proyecto vejeriego cuenta con una plataforma digital (ayuntamientoparticipativo.vejerdelafrontera.es) muy completa en su contenido: autorreglamentado, con criterios de justicia social, información de la áreas implicadas y del proceso en general, grupos motores, y la posibilidad de presentar propuestas a través de la propia plataforma. Las opciones no pueden superar los 30.000 euros de gasto y se incluirán en el presupuesto municipal de 2019 las diez más votadas (la inversión comprometida alcanza los 300.000 euros).

Municipios con presupuestos participativos

Fuente: elaboración propia. Gráfico: J.A. Fuente: elaboración propia. Gráfico: J.A.

Fuente: elaboración propia. Gráfico: J.A.

Primeros pasos en la Bahía de Cádiz 

El Puerto es el proyecto más ambicioso de los que se han implantado en la Bahía en cuanto a lo completo de su proceso, coincidiendo con lo descrito de Vejer. Incluso la partida económica reservada es la misma para las cuentas portuenses. Dividen la ciudad en tres zonas y facilitan amplia información en la web municipal de todo el proceso –propuestas presentadas, llevadas a votación, resultados antes y después de las revisión de los criterios sociales, por áreas, etc–.

El proceso de San Fernando tiene varios puntos que lo diferencian del resto. No hay una cantidad previa reservada, si no que el Ayuntamiento se compromete a tener en cuenta la priorización resultante de la votación ciudadana para sus presupuestos. Por tanto, no es vinculante la decisión que salga del proceso. Además, las propuestas sobre obras que se realicen en los barrios quedan excluidas, debido a que la fortaleza de la federación vecinal en La Isla le facilita negociar estas inversiones directamente con el Ayuntamiento.

Las entidades vecinales también mantienen su peso en Chiclana, siendo el vehículo tradicional en el que se basan las relaciones entre ciudadanía y Ayuntamiento. Sin embargo este mantiene un buzón de propuestas abierto a cualquier vecino para los presupuestos participativos. Ha realizado diversas jornadas y tiene la intención de profundizar en estas herramientas, pero de momento ha quedado más en dicha intención que en realidad. 

Cádiz también tiene interés en la implantación de los presupuestos participativos y, de hecho, tiene desarrollada una plataforma digital que, sin embargo, no ha puesto aún en funcionamiento debido a los problemas que ha tenido para aprobar sus cuentas municipales.

En Puerto Real llevan algunos años trabajando con la plataforma digital (decide.puertoreal.es). En ella se pueden presentar propuestas que, una vez conseguidos los apoyos necesarios (100) pasan al estudio de viabilidad por los técnicos y, en caso de pasar el filtro, alcanzaría la fase de votación. El Ayuntamiento también ofrece a la participación ciudadana decisiones sobre el nombramiento de hijos o hijas adoptivos, nombres de plazas o el código ético de los representantes municipales.

Plataformas en la Sierra

 La misma herramienta utilizan en Arcos, aunque en este caso los apoyos necesarios aumentan hasta los 150 (decidearcos.es). Las decisiones adoptadas tienen que ver con el nombramiento de los Reyes Magos del municipio o la iluminación implantada en el casco histórico.

Otras plataformas de participación como civiciti les sirven a Puerto Serrano o Alcalá del Valle para desarrollar sus dinámicas de participación, aunque los segundos intentan profundizar en un proceso más amplio para el que reservan 50.000 euros.

 Utilizan consultoras para gestionar sus procesos otros municipios serranos como Bornos –invirtió en la última edición participativa 15.000 euros de sus cuentas y un tercio del plan de inversión de Diputación en los proyectos votados por medio millar de vecinos– o Algar

En Olvera los vecinos han decidido el destino de 65.000 euros de su último presupuesto mediante la votación de las diferentes propuestas. Se presentaron 228 que fueron agrupadas en ocho colectivas entre los propios vecinos y los técnicos. El Ayuntamiento de Olvera –que lleva nueve ediciones de presupuestos– cuenta con una fórmula diferenciada mediante el envío postal con el franqueo pagado de información del proceso y una ficha rellenable para enviar de modo gratuito las propuestas de inversión.

Asambleas en la Costa Noroeste

Sanlúcar ha retomado las dinámicas participativas en sus cuentas por la puerta grande, con una partida que ronda los 500.000 euros. Cada asamblea territorial –hay seis en las que han participado 204 personas– elige a dos delegados que forman un órgano para contrastar las propuestas resultantes –84 en la última edición–  y el dictamen de los técnicos para la selección definitiva que se lleva a votación. No utiliza consultoras, sino que desarrolla todo el proceso con los medios propios del Ayuntamiento. Ni siquiera ha hecho uso de las ayudas de Diputación, a pesar de ser su edil Irene García la presidenta de la Institución Provincial.

135.000 euros ha supuesto en Rota la inversión codecidida en su último presupuesto, aumentando la partida en cada una de las tres ediciones experimentadas. En ellas han participado entre el 2 y el 8% de la población, dividida en siete zonas.

Tarifa, sola en el Campo de Gibraltar

Después de la experiencia de Algeciras, la comarca no ha contado con ningún caso de presupuestos participativos hasta 2016, cuando inicia su proceso Tarifa. Se trata de otro proyecto ambicioso con la Declaración de Antequera como referente, pero con la particularidad de intentar compensar lo reducido de su partida (80.000 euros de inversión) con un trabajo sectorial. Las áreas de Juventud y Cultura ofrecen la propuesta y priorización para su programa (6.000 euros cada una). Han participado más de 700 personas.

La nueva cultura de la Declaración de Antequera

En 2008 se crea una Red Estatal de ciudades que se comprometen a fomentar la democracia participativa como nueva forma de gobierno en la que la ciudadanía recupere el espacio público. En Antequera firman un modelo de presupuesto participativo como nueva forma de gestión para el empoderamiento económico, político, social y cultural de la ciudadanía que se basa en una serie de puntos básicos: proceso autorreglamentado, vinculante para los poderes públicos, universal, deliberativo y con sistema de seguimiento, control social del proceso y rendición de cuentas. Estos elementos servirán de base y espejo en el que mirarse para muchas prácticas

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