Los dos jerezanos son los autores de la violación que aún pena Ricardi

Así lo establece el informe del INT que movió a la fiscal jefe de Cádiz a requerir la excarcelación del portuense · En restos de la vagina y ropa de la víctima se ha hallado el ADN de Juan y Fernando

Ricardi, posando para este diario, recién salido de la cárcel de Topas, el 25 de julio pasado.
Ricardi, posando para este diario, recién salido de la cárcel de Topas, el 25 de julio pasado.
Rosa Romero / Cádiz

20 de septiembre 2008 - 05:01

Los dos asaltantes encapuchados que cometieron la salvaje agresión a una joven en Valle Alto, en El Puerto, en 1995, los autores de la violación por la que Rafael Ricardi ha permanecido casi trece años en prisión, son los jerezanos apuntados por la Policía Nacional, Fernando P. y Juan B. El primero fue detenido entonces, y el otro estaba en la cárcel, por otro motivo.

Su activa participación en el delito que aún pena Ricardi (culpable de modo oficial hasta que el Tribunal Supremo anule la sentencia que lo condenó) ha quedado fehacientemente probada gracias al informe realizado en julio por el Instituto Nacional de Toxicología sobre los restos biológicos de la violación. El que movió a la fiscal jefe de Cádiz, Ángeles Ayuso, a requerir la excarcelación del portuense.

En las conclusiones del dictamen del INT, al que ha tenido acceso este diario, se recoge que se ha hallado el ADN de Fernando y de Juan en restos que quedaron en la vagina y en la ropa de la víctima. Hasta ahora, se sabía sólo que los restos permitían imputar al primero la violación. Se trata éste, Fernando, del que fue confundido por la agredida con Ricardi, cuyo ADN no era descartado en un primer informe de Toxicología de 1995. El famoso informe del 2000 que descartó por completo el ADN del portuense, que aún habría de pasar ocho años más en la cárcel, había establecido un perfil genético, al que se le llamó X, a cuyo dueño encontró la Policía en abril de este año: Fernando. Lo que no se sabía es que también había ADN de su compinche, Juan, ya que la fiscal jefe no quiso desvelar quiénes eran los autores cuando requirió la puesta en libertad de Ricardi.

El INT considera en su informe que los restos hallados corresponden a los dos jerezanos sin apenas margen de error. La coincidencia en el caso de Fernando es casi total: de modo textual se dice que "la coincidencia sería unos 15 trillones de veces más probable si los restos de semen procedieran de Fernando P. que si procedieran de un individuo al azar". En el caso de Juan, se habla de que sólo habría 3.561 individuos en todo el mundo con su mismo "haplotipo".

Este informe se ha convertido pues en una prueba fundamental para lograr al fin esclarecer la oleada de violaciones que alarmó a la Bahía de Cádiz hace la friolera de 13 años. Hasta ahora, gracias al ADN, a Fernando se le había podido involucrar en cuatro de las diez violaciones: además de la que aún pena Ricardi, cometida en agosto del 95, la primera de la oleada, en la playa de La Calita en julio del 95, y otras dos en el 97 y 99, en El Ancla y Las Redes, todas en El Puerto. A Juan, también por el ADN, se le imputaba una violación en Puerto Real en el 98. Ahora también ésta.

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