El fiscal pide el ingreso en prisión del ciberacosador de Chipiona

La solicitud, planteada por la acusación particular también, alega posible reincidencia

Agencias / Madrid

13 de junio 2012 - 05:01

La Fiscalía de Madrid y la acusación particular que representa a víctimas del ciberacosador de Chipiona, Jorge M.C., condenado a 192 años de cárcel por acosar a más de 67 menores, solicitaron ayer, al Tribunal que juzgó los hechos su ingreso en prisión tras transcurrir más de quince días desde que se dictara sentencia y ante el peligro de posible reincidencia. Jorge M.C acudió ayer a la Audiencia Provincial de Madrid para estar presente en una vista de aclaración de la sentencia que le condenó a 192 años de prisión, de los que serán de cumplimiento efectivo sólo 11 años.

En la vista, la abogada Carmen Carcelen ha reclamado al tribunal que el condenado ingrese en prisión, a lo que se ha adherido el fiscal. Por su parte, el abogado defensor ha rechazado esta medida, puesto que su cliente tiene prohibición expresa de acercarse a la víctimas. Asimismo, ha recordado que tiene obligación de comparecer cada quince días ante la autoridad judicial y se le ha retirado el pasaporte.

"Este señor no puede seguir en libertad", ha recalcado la letrada de las víctimas, en alusión al tiempo que puede transcurrir hasta que el Tribunal Supremo resuelva los recursos de casación de la sentencia.

En la sentencia, el Tribunal le consideró responsable y autor de más de 50 delitos de descubrimiento y revelación de secretos, nueve delitos de elaboración de pornografía infantil, un delito contra la integridad moral, cinco de amenazas graves, uno de distribución de pornografía infantil y cinco faltas de injurias. A pesar de que el procesado llegó a contactar hasta con 251 jóvenes, sólo desfilaron por la sala de la Audiencia madrileña unas 80 chicas localizadas por la Brigada de Investigación Tecnológica (BIT).

Durante la vista, las jóvenes relataron cómo eran víctimas del acoso de Jorge a través del Messenger, el que utilizaba para exigirlas que se mostrarán desnudas ante él bajo la amenaza de que mostraría las fotografías que las arrebataba a sus familiares.

El procesado fue detenido en Chipiona después de que la Policía comprobara que desde su domicilio en la calle Estrella Polar se habían realizado las conexiones con las citadas cuentas.

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