La familia de Ávila quiere calma para no entorpecer un posible contacto

Ha rechazado los paros en señal de apoyo al desaparecido de empleados de sus empresas

Colas para repostar en una de las gasolineras del desaparecido, ayer.
Colas para repostar en una de las gasolineras del desaparecido, ayer.
R. Romero/F.j. Franco / Sanlúcar

14 de junio 2008 - 05:01

La familia de Rafael Ávila Tirado, el empresario de Sanlúcar que desapareció la noche del pasado día 2, tras salir de trabajar de su asesoría, quiere que haya calma para no dificultar algún posible contacto que pudieran entablar unos supuestos secuestradores. Ya anteayer desveló a este diario el hermano del desaparecido, José Manuel Ávila, el convencimiento familiar de que los supuestos raptores estarían "aguantados", esperando a que se calmara el asunto.

Y ayer, trabajadores de uno de los negocios familiares, en concreto, de una de las dos gasolineras BP de las que es gerente el sanluqueño desaparecido, aseguraron a este diario que propusieron a la familia efectuar paros en señal de apoyo, como había realizado el viernes de la semana pasada la plantilla de la bodega Herederos de Argüeso (de cuyo consejo de administración, que preside su padre, Rafael Ávila Camacho, forma parte el desaparecido), declinando éstos el ofrecimiento.

Ayer mismo, los trabajadores de la bodega habían anunciado la celebración de una concentración, a las doce del mediodía, para mostrar su solidaridad con la familia y exigir la liberación de Rafael Ávila, en caso de que éste haya sido efectivamente secuestrado, que suspendieron finalmente sobre la marcha. Según explicaron a las puertas de la bodega, el paro no se llevó a cabo ante la ausencia de algunos miembros del consejo, que querían estar presentes. La posible concentración quedó aplazada hasta nueva fecha sin decidir aún.

Mientras la familia sigue sin recibir noticias del paradero de Rafael Ávila y las investigaciones policiales siguen su curso, a la espera de resultados, la actividad no se interrumpe en los negocios familiares aunque el personal está viviendo con suma preocupación también la desaparición del "jefe". En la asesoría se le echa mucho de menos. También en su inmobiliaria, a la que va a diario como a la primera.

Rafael Ávila también sigue de cerca la marcha de las dos estaciones de servicio de la que es gerente. A una de ellas acude una o dos veces por semana, por cogerle muy cerca de su asesoría. A la otra, menos, aunque siempre está al tanto de la marcha del negocio por teléfono. Todos los empleados están deseando que aparezca ya.

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