"No existe igualdad social"
Dolores Peña, madre de una joven de 13 años, está en desacuerdo con el dictamen escolar realizado a su hija que determina que debe ir a un centro especializado
Chelo tiene 13 años. El próximo curso comenzará sus estudios de Educación Secundaria, pero después de diez años, no lo hará junto a sus compañeros de siempre. Consuelo Peña es la hija mediana de una familia de Sanlúcar y su madre, Loli, pide para ella que continúe sus estudios junto a los chicos de su clase.
Chelo tiene un leve retraso intelectual y del lenguaje, y durante toda su andadura escolar ha estado asistiendo al colegio Blas Infante, en Sanlúcar. Al terminar su etapa en Primaria, y tras haber repetido dos cursos, no puede continuar en el centro, de modo que el director, José Luis Cuevas, pidió un dictamen de escolarización para comprobar si era necesaria una modificación en su modalidad de estudios.
Tras las deliberaciones del grupo de expertos, compuesto por médicos, psicólogos, psicopedagogos y orientadores, se concluyó que era necesario que Chelo asistiera el próximo curso a un centro escolar especial. Sus padres se negaron y explicaron que presentarían la solicitud en el instituto Cristóbal Colón, centro ordinario que le corresponde a la niña. Y así lo hizo Loli, matriculó a su hija en el Cristóbal Colón y se fue a hacer unas gestiones. Pero el director del instituto la llamó apenas una hora después y le contó que no podían aceptar la solicitud de su hija, porque la niña había sido admitida en el centro de Educación Especial Virgen del Pilar.
Según Educación, la niña presenta un "desfase curricular respecto a sus compañeros y es necesario que estudie en un centro específico". Para la Consejería, ésta es la mejor opción que existe para Chelo, "en un centro especializado estará mucho mejor atendida, el otro camino no conduce a ningún sitio. Los dictámenes son objetivos, no a la carta".
Para Loli, unos pocos estudios a lo largo de los diez años que Chelo ha estado en el Blas Infante no son significativos. "Para hablar de mi hija, antes hay que tratarla y ver como es", asegura la madre. De hecho, la niña estuvo medicada para unos trastornos que, según Dolores, no tenía. "Chelo no ha sido nunca hiperactiva, lo que le pasaba era que estaba triste y no le estaban enseñando nada en el colegio".
Otra de las quejas de Loli, que tiene otros dos hijos, una de 17 años y otro de 7, es que los educadores y orientadores deberían haber tomado antes la resolución de escolarizarla en un centro especial, no ahora, que "ha hecho sus amigos y que están todos muy ilusionados con ir juntos al instituto". La madre de Chelo considera que esto es "una manipulación; nos venden que en la sociedad hay igualdad social, pero yo no la veo por ningún lado".
Después de que la matrícula de su hija no fuese admitida en el instituto Cristóbal Colón, los Castro Bernal han mandado escritos a diferentes entidades, la Junta de Andalucía al Defensor del Pueblo o a la Moncloa. En este punto, tienen derecho a recurrir, por la vía administrativa o por la contencioso administrativa.
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