El club de los optimistas informados
El ciclo dirigido por Ramón Vargas-Machuca deja un agrio sabor a sólido pesimismo
"Hemos escuchado muchas opiniones que nos podrían llevar al pesimismo, pero estas argumentaciones y razonamientos que han pasado por este Salón Regio durante este ciclo no son de pesimistas, sino de optimistas informados". Ese fue el balance que Ramón Vargas-Machuca realizó ayer de uno de los foros más completos, que ha contado con el respaldo del público, organizados en la provincia para entender por qué ha pasado lo que ha pasado y qué nos queda por pasar. Eso que llamamos crisis, vaya.
Así fue. Nadie, ninguno de los cinco conferenciantes, regaló los oídos a los asistentes y se podría parafrasear a Sánchez Ferlosio con su aforismo de que 'vendrán más años malos y nos harán más ciegos'. Todos alertaron de un inmovilismo del pensamiento, de una petrificación instalada en la sociedad, quizá todavía aturdida en la observación de la destrucción de los cimientos de los años de bonanza de los que acabamos de salir. Por ejemplo, el catedrático de Economía valenciano Rafael Carbó fue claro al afirmar con contundencia que ya nos podemos ir olvidando de regresar a los índices de paro del 8% con los que contábamos hace un lustro, si bien aseguraba que había que trabajar para reducirlos lo más posible. En ese sentido, elogió que España, al menos, está haciendo en ese sentido más de lo que están haciendo el resto de países sumergidos en esta espiral de riqueza calcinada. También en el plano económico, el presidente de Unicaja, Braulio Medel, no trajo buenas noticias. Igual de descarnado que Carbó, advirtió de que todos los cambios a los que estamos asistiendo en el sistema financiero español, en el supuestamente sólido sistema financiero español, no están encaminados a abrir el grifo del crédito, sino simplemente a salvarse de un escenario insostenible. Si no volveremos al 8% de paro, tampoco volveremos al dinero barato que inundó de deuda privada nuestra economía con los resultados conocidos.
El ciclo no se confinó en la economía, aunque la economía siempre planeó por el salón, y buscó otras perspectivas. La del politólogo Fernando Vallespín fue una reflexión igualmente sombría que se resume en esta frase lapidaria: "Aunque la economía nos ha llevado a esta situación, la crisis es económica, pero no de la Economía; sin embargo, no asistimos a una crisis política, sino a la crisis de la Política".
La visión científica estuvo a cargo de Miguel Ángel Quintanilla, que hizo una encendida defensa de la innovación como único camino para ser competitivos. Desechó algunos tópicos sobre nuestra ciencia, diciendo que no está tan mal como se piensa, pero de poco sirve cuando las empresas no apuestan por ella.
Y ayer cerró el sociólogo Manuel Pérez Yruela para ponernos ante la cara que o Andalucía se espabila o lo tiene mal para afrontar los nuevos tiempos.
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