Cuando el cielo se abrió: 2025, el año en que la lluvia nos salvó

El tren de borrascas de marzo sacó a la provincia de la sequía y dejó registros históricos, mientras que los termómetros del verano volvieron a marcar récords

El resbaladizo adiós a la sequía en Cádiz

Carretera rural de Jerez, cortada por las lluvias de marzo. / Joaquín Corchero/Europa Press

PODEMOS decir que el cielo se rompió. Nuestra anterior sequía histórica, la de los noventa, también se alivió así: esplendorosamente.

Muchos rezaban, pero no muchos esperaban que la racha se rompiera de forma tan estruendosa. La primavera del año meteorológico se inició con un “tren de borrascas” que apenas dio espacio a diferenciar entre temporales, que respondieron a los nombres de Jana, Konrad, Laurence y Martinho.

A nivel de precipitación, se rompió la gráfica. La lluvia acumulada durante este mes en la provincia supuso un 400% más de lo habitual, según los datos de la AEMET. A nivel provincial, marzo en su conjunto marcó un acumulado de 238 mm. Los medidores del aeropuerto de Jerez fueron los que arrojaron mayores cifras, tanto en el agua caída por día (que correspondió al 3 de marzo, con 71 litros por metro cuadrado); como en lo que se refiere al acumulado del mes, cuando el registro rompió por mucho su anterior récord, que databa de 2018 (127,3 mm), llegando a los 384,9 mm. Los datos pluviométricos sólo eran comparables, de hecho, a los del 96-7. Grazalema, con 1.756,2 mm, también superó un récord durante esas fechas.

El año, a decir verdad, no había empezado de forma catastrófica para los embalses de la provincia: en enero de este 2025 que ahora acaba, los pantanos gaditanos acumulaban el doble de agua que la temporada pasada. Pero nada más pasar la primera quincena de marzo, el diferencial de los embalses gaditanos sumaba 156 hm3 a la semana anterior –por hacernos la idea: el embalse de Los Hurones tiene una capacidad de 135 hm3–. La siguiente semana, el sistema Guadalete- Barbate añadió 77 hm3 –tirando de nuevo de comparación, un Charco Redondo–; mientras que, antes de finalizar el mes –y según datos del MITECO, nos agenciábamos otros 141 hm3 en un acumulado que ya parecía ciencia ficción. Los pantanos de uso directo se llenaron: Bornos y Arcos tuvieron que desembalsar –la red cerraría el año hidrológico casi al 47%, doblando la cifra que arrojó en 2024–.

La sucesión de lluvias torrenciales hizo que varios tramos de agua experimentaran importantes crecidas, destacando el caso del Guadalete a su paso por Jerez. La llegada de Martinho y el desembalse de Arcos provocaron siete desalojos en la carretera de Bolaños y en Las Pachecas.

LOS DAÑOS DE LAS BORRASCAS

No fueron los únicos daños. La campiña jerezana, precisamente, cifró en 1,9 millones las pérdidas ocasionadas por las lluvias; mientras que Asaja hizo el cálculo a nivel provincial:unos cinco millones de euros que el agua arrastró de más de 12.000 hectáreas afectadas. En la Costa Noroeste, estimaban que la pérdida en flor cortada había alcanzado el 35% de la cosecha.

En lo que se refiere a infraestructuras, las intensas borrascas de marzo se hicieron sentir también en la AP-4: la autopista llegó a inundarse a la altura de Las Cabezas, provocando el corte de la circulación con Sevilla. También se resintió la comunicación ferroviaria: durante la jornada del 18 de marzo, las vías anegadas por Laurence impidieron los servicios de trenes de Media y Larga Distancia con Sevilla y Madrid.

La línea de costa fue también sufridora indirecta de las descargas que venían a salvar restricciones, temporada y suministro. Cuando se pasó a analizar los daños, el MITECO concluyó que la provincia de Cádiz había sido la más dañada por los temporales de marzo y abril, programando trabajos de recuperación y reparación en las playas de Barbate, El Puerto, San Fernando, Rota y Vejer.

ANOMALÍA DE DOS GRADOS DE MÁS EN JUNIO

Y las playas tenían que estar listas en un verano que, como viene siendo costumbre, se saltaba las medias históricas. Las grandes olas de calor se presentaron entre finales de junio y principios de julio, y durante toda la primera quincena de agosto. El aeropuerto de Jerez rozó los 46º y Cádiz capital batió récord de noches tropicales y ecuatoriales. Junio de 2025 se despidió con una anomalía de dos grados de más, con casos como el jerezano, que sumó 3,4º a la media.

Con un pronóstico de muy alto riesgo de incendio, los meses de calor se saldaron, además, con dos fuegos de consideración a principios de agosto: el que tuvo lugar en La Peña, que provocó el desalojo de 1.500 personas; y el de Sierra de la Plata, muy cerca de Atlanterra y Zahara de los Atunes, donde hubo que desalojar otras 2.000 personas.

¿Alguna sorpresa climática en el cierre del año? Pues, de momento, un invierno que se proyectaba como más cálido de lo habitual parece que se presentará con “mordidas” térmicas, propiciando una temporada de contrastes –a causa de una ‘Niña’ suave y de un vórtice polar debilitado–. Nada está escrito, y menos, en tiempos de cambio.

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