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Autonomía andaluza: El duro camino hacia el 28-F por el 151

Tribuna libre: Del 4-D al 28-F (capítulo 3 de 4)

Los 15 meses que separan el Pacto de Antequera y el referéndum de autonomía sumaron muchas trabas que se complicaron aún más cuando la UCD se decantó por la vía lenta del artículo 143 para Andalucía

Hubo resistencia a la fecha del 28 de febrero. Casi todos los partidos apostaban por el 4 de diciembre de 1979 para el referéndum

Rafael Escuredo aprovechó la abstención final de la UCD para liderar la campaña a favor del ‘sí ‘

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Pleno de la Junta de Andalucía celebrado en Almería el 8 de octubre de 1979 en el que se aprobó la fecha del 28 de febrero de 1980 para el referéndum de autonomía. / Pablo Juliá
Tito Valencia | Doctor en Comunicación Política

16 de febrero 2026 - 05:59

El 8 de octubre de 1979 se celebró en Almería un Pleno de la Junta de Andalucía para aprobar y ratificar que el referéndum para la autonomía se celebrara el 28 de febrero de 1980. Ya había sido elegida la vía del artículo 151 de la Constitución tras solventarse positivamente el requisito del pronunciamiento por los ayuntamientos y las diputaciones de Andalucía.

El referéndum tenía que ser aprobado por la mayoría absoluta de los electores de cada provincia. El pleno aprobó hacer una campaña a favor del referéndum en todo el territorio andaluz y convocar una manifestación el 2 de diciembre de 1979. Dada la importancia de la votación, existía en la Junta especial preocupación por la existencia de los censos provinciales. El acuerdo contó con el voto favorable de los grupos de la UCD y del PCE. Votó en contra de la fecha del 28-F el PSA, que quería el referéndum en ese mismo año 1979.

El PCE en principio quería celebrar la consulta el 4 de diciembre de 1979 pero aceptó la fecha propuesta por el partido del Gobierno con tres condiciones: que Andalucía fuera el primer pueblo en acceder a la autonomía por la vía del artículo del 151; que todos los partidos presentes en la Junta se comprometieran a elaborar un calendario conjunto para el proceso autonómico; y que se hiciera una campaña unitaria. El PSOE tampoco estaba muy de acuerdo con la fecha propuesta porque creía que la fecha más idónea era la del 4 de diciembre, aunque aceptó la del 28-F.

El presidente de la Junta de Andalucía, Rafael Escuredo, informó a la Asamblea de la reunión mantenida con el presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, en la que se negoció la fecha del 1 de marzo de 1980 para el referéndum, fecha que no aceptó la Junta de Portavoces por ser sábado. Entonces se fijó el 28 de febrero de 1980.

Más de un millón de andaluces se manifestaron el 2 de diciembre de 1979 en Andalucía. Se convocó con el lema unitario “Andalucía por sí, para España y la Humanidad”, por los partidos PSOE, PCE, PSA, PTR-PTA y el sector autonomista de la UCD. Las ocho capitales de Andalucía se manifestaron por la pro-autonomía, y en varias capitales la manifestación estuvo marcada por los enfrentamientos provocados por fascistas, miembros violentos de Fuerza Nueva. También hubo manifestaciones de los inmigrantes andaluces residentes en Barcelona, Cornellá y Madrid. La convocatoria no contó con el apoyo de AP ni de los comités provinciales de la UCD en Granada, Córdoba y Jaén.

La UCD no sabía qué hacer con la descentralización del Estado, uno de los mayores problemas con que se encontraba la joven democracia española aún en construcción. El PSOE tampoco aclaraba su postura ya que no lograba imponer sus argumentos a las federaciones de las regiones. Suárez apostaba por el artículo 151 sólo para las llamadas comunidades históricas y las demás por el artículo 143, es decir, el acceso por la vía más lenta. El ministro para las Relaciones con las Cortes, Rafael Arias-Salgado, declaraba: “El Estado moderno, por su propia complejidad, no podría soportar la presión de diez o doce procesos autonómicos simultáneos, conducidos aceleradamente y dirigidos hacia el máximo techo de autonomía desde el primer momento”.

Alfonso Guerra era favorable a que se aplicara la vía del 143 en la mayoría de las regiones de España. Sus argumentos se centraban en que ofrecían menos riesgos “ya que evitaba la posibilidad de una votación adversa en provincias concretas, donde, a la vista de la abstención de un electorado fuertemente nacionalista, como el catalán o el vasco, no es improbable pensar en que no lleguen a conseguir la mayoría de los votos necesaria en cada una de las provincias afectadas”.

María Izquierdo, responsable de política autonómica del PSOE decía que “no se puede cambiar la forma del Estado”. Y la ejecutiva del PSOE se inclinaba por el artículo 143 como vía más segura para acceder a la autonomía, pues “el 151 es una auténtica carrera de obstáculos”, declaraba un miembro de dicha ejecutiva.

El PSOE defendía ahí que la política autonómica debía basarse en tres ejes fundamentales: voluntad de acercar el poder a los ciudadanos, fomentar la solidaridad y respetar la identidad de los pueblos. Con esto, el PSOE reclamaba mayor poder para los municipios como núcleo de autonomía. En este sentido, la UCD y el PSOE estaban de acuerdo en ralentizar el proceso autonómico y existía una preocupación compartida por los problemas de convertir un Estado centralista en un Estado de las autonomías.

El problema surgió porque nadie pensaba que Andalucía fuera a alterar el modelo. Andalucía indicó el camino a seguir para las demás regiones y cambió el mapa autonómico de España, aunque hay diversas opiniones sobre esa influencia. Rodríguez de la Borbolla, por ejemplo, dice que la autonomía andaluza “no influyó en el modelo territorial del Estado, porque es consecuencia de una idea global del Estado”. Luis Pizarro opina de forma contraria: “Andalucía condicionó el marco territorial de España, por eso no nos soportan los vascos, los catalanes y el nacionalismo madrileño. El hecho diferencial que ellos buscaban se igualaba con Andalucía”. El ex presidente andaluz Manuel Chaves cree que la victoria en Andalucía fue clave para todo lo que vino después. “Cuando se elabora la Constitución el título estaba pensado en comunidades históricas, que era la idea preconstitucional”. También opina Chaves que el PSOE no tenía claro qué es lo que tenía que hacer. “Escuredo fue el impulsor y se forzó llegar a un acuerdo para el referéndum”.

La cabecera de una de las manifestaciones celebradas el 2 de diciembre de 1979 en favor del referéndum de autonomía de Andalucía. / Archivo General de Andalucía

El 15 de enero de 1980 el comité nacional de la UCD acordó la racionalización del proceso autonómico en contra de sus decisiones anteriores con respecto a la autonomía de Andalucía y decidió apostar por la abstención en el referéndum andaluz del 28-F. A partir de esta decisión, todas las regiones, excepto las llamadas históricas, debían optar por la vía del artículo 143 de la Constitución.

El presidente Escuredo, una vez que tuvo conocimiento de la decisión tomada por la UCD, convocó de manera urgente el día 16 de enero de 1980 a todos los partidos firmantes del Pacto Autonómico (AP, DCA, PCA, PSA, PSOE-A y PTA) para ratificar el apoyo al ‘sí’ al referéndum y se ratificó el artículo 151 para el acceso a la autonomía. La situación de consenso que había habido hace un año con la firma del Pacto de Antequera se había deteriorado con el cambio de opinión de la UCD y la negativa de Alianza Popular. El rechazo de la UCD a aprobar el referéndum andaluz provocó la dimisión del ministro para las Regiones, Manuel Clavero Arévalo, por estar en desacuerdo con la dirección de su partido. AP aplazó su decisión a la espera de la resolución que se tomara en su congreso regional del 9 de febrero. La UCD no asistió a la reunión con Escuredo. El resto de los partidos firmantes mostraron su apoyo sin fisuras a la Junta de Andalucía como institución representativa del Gobierno preautonómico.

Los problemas que el Gobierno de la UCD estaba poniendo a la autonomía de Andalucía estaba generando desconcierto en las colonias de emigrantes andaluces que se encontraban en distintas regiones españolas. Las comunidades de andaluces de el País Vasco, Cataluña y Madrid mostraban su apoyo a la Junta de Andalucía y pedían que el referéndum se celebrara el 28-F y que se optara por la vía del artículo del 151 de la Constitución. Pero no solamente en España, hasta en países europeos y sudamericanos se produjeron iniciativas similares.

El comité ejecutivo del Centro Andaluz ‘Blas Infante’ de Cataluña se reunió en sesión extraordinaria el 19 de enero de 1980 para analizar los problemas por los que atravesaba la autonomía andaluza y acordaba: apoyar el acuerdo que se tomó en el Consejo Permanente de la Junta de Andalucía de acceder a la autonomía por la vía del artículo 151 de la Constitución; condenar la decisión del partido del Gobierno por la discriminación que hace con el pueblo andaluz; valorar muy positivamente la decisión tomada por el ex ministro del Gobierno Manuel Clavero y exigir a todos los partidos políticos y organizaciones sindicales de Cataluña su apoyo público e incondicional a la Junta como máximo órgano de expresión del pueblo andaluz.

El referéndum de Andalucía se presentaba con muchas complicaciones debido a las trabas que le venían desde el Gobierno central de la UCD, que apostaba por la abstención y destinó muy poco presupuesto para la propaganda institucional de la Junta. A la vez fijaba la duración de la campaña electoral en 15 días, muy inferior al tiempo dedicado a las campañas vasca y catalana. Desde la Junta de Andalucía se denunciaba los graves problemas encontrados en los censos de las ciudades.

Rafael Escuredo, después de entrevistarse con el ministro de Administración Territorial, Antonio Fontán, y calificar el encuentro de “lamentable”, sin consultar a su partido se encerró en el Pabellón Real en huelga de hambre entre el 3 y el 5 de febrero. Este encierro causó malestar en el partido y no fue muy apoyado por gran parte de la ejecutiva regional. Pero la dirección del partido, que no quería discrepancias públicas con la Junta, tuvo que salir a apoyar la huelga de hambre y Felipe González anunciaba su visita en apoyo a Escuredo. El presidente de la Junta dijo que “con la huelga de hambre le robé la cartera del andalucismo a todo bicho viviente”.

Escuredo salió muy reforzado de cara al referéndum y el Gobierno de la UCD aumentó el presupuesto, muy inferior a los 700 millones de pesetas que pedía la Junta. La campaña institucional dio comienzo el 12 de febrero de 1980 y estuvo organizada y dirigida por Antonio Ojeda, José Recio, Pepe Borrero, Guillermo Gutiérrez y Pepe Higueras. El comité de la campaña institucional contó en su dirección con un miembro de cada partido representado en la Junta: PSOE, PCA y PSA. La UCD no se integró.

Miguel Ángel Pino se encargó de la campaña del PSOE-A, que defendía la autonomía por el artículo 151 con el eslogan: “Por derecho. Vota Sí”. Tenía como objetivo pisar todos los pueblos de Andalucía. Rafael Escuredo se acompañó de artistas e intelectuales con un gran seguimiento en los medios de comunicación. Carlos Cano, María Jiménez, Camarón de La Isla, Manuel Gerena, Alameda, Raimundo Amador y Pata Negra, entre otros pertenecientes a la nueva cultura andaluza, hicieron campaña con el presidente Escuredo a favor de la autonomía. El PSOE se trajo desde Barcelona un autobús de dos plantas que recorrió todos los pueblos de Andalucía.

El Gobierno central de la UCD, que controlaba la mayoría de los medios de comunicación del Estado, puso todos los medios a su alcance para boicotear la campaña sobre el referéndum y conseguir la abstención, diseñando una pregunta a todas luces confusa y un mensaje que decía: “Andaluz, este no es tu referéndum”, mientras Alianza Popular pasaba desapercibida en esta campaña. La pregunta que se planteó en la papeleta era: “¿Da usted su acuerdo a la ratificación de la iniciativa prevista en el artículo 151 de la Constitución, a efectos de su tramitación por el procedimiento establecido en dicho artículo?” No hacía referencia ni a Andalucía ni al Estatuto de Autonomía.

Esto provocó numerosas reacciones. Alfonso Guerra, por ejemplo, decía: “Es tan cabalística que estoy seguro de que muchos campesinos andaluces cuando lean la papeleta lo primero que harán será ir al cuartelillo de la Guardia Civil a decir que ellos no han hecho nada”.

Manuel Clavero Arévalo, ex ministro andaluz de la UCD, contrariado con la campaña que desplegó su partido en contra de los intereses de Andalucía, tomó el 16 de febrero de 1980 la decisión de abandonar la militancia en su partido y desarrolló una campaña en favor del ‘sí’. Esta dimisión espoleó el malestar en los militantes andaluces de la UCD que estaban en desacuerdo con la actitud que mantenía su partido con respecto a Andalucía. Esta desafección llegó incluso a provocar que la UCD tuviese que contratar, pagándoles, a militantes de AP provenientes de otras regiones españolas como interventores en las mesas del referéndum andaluz.

La Iglesia Católica hizo una firme apuesta a favor del referéndum e, incluso, la Asamblea de los Obispos del Sur, reunida en Granada, lanzó un comunicado apostando por la autonomía plena de Andalucía. Del mismo modo, los alcaldes de las ocho capitales de provincias fueron recibidos por Escuredo, a quien mostraron su apoyo y su unidad ante el referéndum. La campaña electoral fue intensa por parte de los socialistas, que contaron con un gran apoyo de artistas, cantantes e intelectuales andaluces. Escuredo terminó su discurso en el último mitin de esa campaña con esta frase: “El pueblo andaluz no va a estar ya nunca más de rodillas porque levantar a Andalucía es levantar a España”.

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