Enfoque de Domingo | Consecuencias de la manipulación de un material tóxico

¿Qué es el amianto?

Una ilustración de un trabajador de astilleros con placas de uralita.

Una ilustración de un trabajador de astilleros con placas de uralita. / Miguel Guillén

El amianto es un agente muy peligroso y cuyas fibras, al ser inhaladas, causa graves enfermedades. Los conocimientos científicos actuales no permiten establecer un nivel de exposición por debajo del cual los riesgos para la salud no existan, por lo que únicamente eliminando la exposición al amianto es como disminuimos el riesgo de enfermedades relacionadas con él.

Su utilización en la industria naval se ha debido sobre todo a la necesidad de recurrir a tratamientos ignifugantes en algunos habitáculos de determinados tipos de barcos, por lo general en las cámaras de máquinas y calderas, para evitar la posible propagación del fuego. También se usan aislamientos térmicos para evitar la pérdida de calor en elementos como tuberías, motores, etc. En otras ocasiones lo que se pretende es evitar la conducción de ruidos desde espacios de maquinaria hasta las zonas habitables. Para todas estas aplicaciones se usaban materiales basados en el mineral de amianto.

Lo que hay que tener en cuenta es que las exposiciones al amianto no se restringían solamente a trabajadores que se encargan de tareas específicas de revestimiento o aislamiento, sino que, cuando el resto de gremios de trabajadores realizaban sus labores junto a ellos en los barcos, éstos también entraban en contacto con el amianto. Mientras se forraban las tuberías dentro de las cámaras de calderas, u otras salas de máquinas, se originaba gran cantidad de polvo que alcanzaba también a mecánicos, ajustadores de monturas a flote, soldadores, caldereros, carpinteros...

Desde principios del XX, existe constancia en la comunidad científica de los efectos y las consecuencias letales de la exposición continuada al amianto para los trabajadores. Y con independencia de investigaciones anteriores que existen desde 1920, ya se relacionó directamente la exposición al amianto con el cáncer de pulmón a partir de 1967, aunque la clave la dio un médico llamado Selikoff en 1964, si bien antes otros epidemiólogos ya habían asociado sin duda la exposición al amianto con la asbestosis y diversos tipos de cáncer, particularmente el de pulmón. Por último la OMS reconoció ya en 1973 que el amianto causaba mesotelioma y cáncer de pulmón, de modo que no cabe duda de que la exposición al amianto es la causa principal de la asbestosis pero también del terrible cáncer mesotelioma. Igualmente no cabe la menor duda del efecto que produce en cuanto al incremento del riesgo de padecer cáncer de pulmón. E igualmente se ha reconocido más recientemente que tiene relación con otros tipos de cáncer de las vías respiratorias. 

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