Villamartin

Villamartín llora la muerte del párroco José Manuel Álvarez Benítez

  • El Ayuntamiento decreta tres días de luto oficial por la muerte del Hijo Adoptivo de la Villa

Una imagen del párroco emérito José Manuel Álvarez Benítez, que ejerció el sacerdocio durante 60 años Una imagen del párroco emérito José Manuel Álvarez Benítez, que ejerció el sacerdocio durante 60 años

Una imagen del párroco emérito José Manuel Álvarez Benítez, que ejerció el sacerdocio durante 60 años

Villamartín llora hoy la muerte de su párroco emérito, José Manuel Álvarez Benítez, quien ejerció el sacerdocio en esta localidad serrana durante más de medio siglo. Figura fundamental en la historia reciente de este municipio, Álvarez Benítez fallecía esta mañana en el hospital Virgen de las Montañas, en Villamartín, tras una larga convalecencia, a la edad de 93 años.  Como testimonio “del dolor del pueblo de Villamartín”, el Ayuntamiento ha decreto tres días de luto oficial durante los cuales las banderas en todos los edificios municipales ondearán a media asta para mostrar las condolencias de todos los vecinos a la familia y allegados del fallecido. Así mismo, el Consistorio ha suspendido todos los actos oficiales en que tenga participación la Corporación municipal para rendir su afecto al que fuera también Hijo Adoptivo del pueblo de Villamartín.

La capilla ardiente de Don José Manuel, como le llamaron generaciones de culiblancos a lo largo de cinco décadas, queda instalada en la parroquia Santa María de las Virtudes, en Villamartín, para que todos los vecinos y feligreses que quieran puedan dar su último adiós a una de las figuras más representativas de este pueblo durante los últimos 52 años. Su funeral será este miércoles en la misma parroquia, a partir de las diez y media de la mañana, estando presidido por el obispo José Mazuelo Pérez.  La Diócesis destaca de Álvarez Benítez “su verdadera veneración por la Virgen de las Montañas”, en el columbario de cuyo santuario reposarán sus restos.

Álvarez Benítez nació el 6 de enero de 1926 en Marchena, Sevilla. Fue consagrado sacerdote el 17 de junio de 1956 en Sevilla y celebró su primera misa al día siguiente en su pueblo natal. Fue párroco, entre otros, del pueblo de Casariche, y ejerció su trabajo pastoral por otras localidades sevillanas. El cardenal Bueno Monreal lo destinó a la parroquia de Santa María de las Virtudes en 1966, donde ha permanecido al frente de la misma hasta 2015, año en que lo relevó el actual párroco Francisco Varela Figueroa.

En la actualidad era párroco emérito de la parroquia, canónigo honorario de la Catedral de Jerez y rector del santuario de Nuestra Señora de las Montañas. Además de ser miembro de la Real Academia de San Dionisio de Ciencias, Artes y Letras, ha sido autor de obras relacionadas con la localidad donde ejerció el sacerdocio como ‘Villamartín a vista de Párroco’ o ‘Testigo’, guía histórico artístico del templo de Santa María de las Virtudes. Colaboraba habitualmente con el Libro de Feria de Villamartín y ha tenido su propio programa en una televisión de ámbito comarcal.

Representantes de la sociedad local lo definen tras su fallecimiento como un firme defensor del patrimonio y de las tradiciones locales. No en vano fue el impulsor de la coronación canónica de la Virgen Nuestra Señora de las Montañas, la construcción del nuevo Santuario de Pajarete y de la casa de retiro del mismo. También fue impulsor y fundador de la Agrupación parroquial de Jóvenes del Señor del Prendimiento.

Algunos testimonios cercanos recuerdan que Don José Manuel fue “el impulsor desde la parroquia de la eliminación de los chozos de Villamartín y del adecentamiento de las familias que allí residían, la construcción de numerosas casas para familias sin recursos, así como la asistencia semanal desde la Conferencia San Vicente Paul”.

También tuvo su faceta didáctica ya que en los años ochenta del pasado siglo fue profesor de religión en el IES Castillo de Matrera, donde tuvo contacto con decenas de jóvenes de distintas poblaciones de la Sierra. Algunos de ellos destacan tras su muerte su gran oratoria y dialéctica impecable, a veces recio en las formas, pero cercano en las distancias cortas. Descanse en Paz, Don José Manuel, el cura de Villamartín.

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