Las obras de Real descubre mil historias de la Historia de La Isla
La calle Real ha quedado levantada casi al completo dejando al descubierto los secretos guardados de su pasado. El equipo de vigilancia arqueológica los interpreta
Las entrañas de la calle Real han escondido durante muchos años sus misterios más insondables, infinidad de secretos que explicaban, uno tras otro, las capas de la historia lejana y reciente de San Fernando. La intervención de peatonalización en ésta, la principal arteria de la localidad, ha permitido que muchos de estos misterios hayan comenzado a desvelarse y se hayan comenzado también a descubrir los secretos que conforman la evolución de una ciudad con no poca carrera hecha hasta la fecha.
Por esta razón, desde que la obra arrancara hace ahora poco más de un año, la Delegación Provincial de Obras Públicas, de la Junta de Andalucía, aplicó en la zona un servicio de vigilancia arqueológica, con un complicado reto, el de proteger e interpretar esta nueva información que estaba a punto de ver la luz, y que iba a servir para completar las páginas del libro de San Fernando, haciéndolas ganar en precisión, pero sobre todo, en verdad. A estas alturas, la mayor parte de Real ha sido levantada, a excepción de una pequeña porción frente al castillo de San Romualdo. Y de esta desnudez han nacido pequeñas historias, hallazgos de diferente índole y valor que alimentarán para siempre la historia con mayúsculas.
María Luisa Lavado, responsable de este ejercicio de vigilancia, vuelve la vista atrás y recuerda quizá el más valioso de todos ellos, por su antigüedad y grado de conservación, el horno púnico aparecido en agosto en el Patio Cambiazo, que se ha fechado entre el siglo IV y el II a.C.. "Fue un descubrimiento magnífico", confiesa Lavado. Sobre él se trabajaron varias semanas antes de protegerlo debidamente con geotextil, un material que garantiza la conservación de la pieza bajo tierra, como así se decidió finalmente que se quedara debido a que su aparición por debajo de la cota de obra permitía su conservación in situ.
Otro de los hallazgos más llamativos, fechados ya en época romana, entre el I y el IV, fue el yacimiento romano que apareció a los pies de la fuente Tusquets hace ya unos meses, en mayo. En este enclave se ha trabajado también muchos meses, especialmente por el tamaño del mismo y el volumen de material que ha arrojado, una cantidad tal que en la actualidad se sigue inventariando y clasificando.
Dando un gran salto en la historia, pero no en el espacio físico, aparecen las fosas de deshechos orgánicos e inorgánicos encontradas justo al lado. En ellas han sido descubiertas, por ejemplo, monedas de Fernando VII o abotonaduras militares. En esa misma área, además, apareció una pieza llamativa, pero de menos valor, vestigios del que fuera el anterior tranvía que circuló por La Isla, hace menos de un siglo.
Lavado se detiene a continuación en otro punto clave en el camino de la calle Real, que consideró sorprendente por la cantidad y la precisión de información que ha arrojado. Se trata de los restos de la alameda Moreno de Guerra, tal y como éstos se conservaban en sus orígenes, a finales del XVII y comienzos del XVIII. "Con lo aparecido se ha podido hacer un estudio muy exacto de cómo fue en aquel entonces", apunta. Surgió mucho material, cerámico y metálico, tales como herramientas e instrumentos de la época.
Pero a partir de la alameda el volumen de hallazgos decrece. Dos puntos esenciales sin embargo deben destacarse por su envergadura. El primero de ellos, frente a la antigua Capitanía, en la que hace apenas un mes se ha encontrado los restos de alcantarillado del XVIII y XIX. Lo más destacado en este caso es la longitud del mismo, que llega hasta la zona de La Magdalena recorriendo más de 80 metros.
Y el segundo, no ubicado exactamente en la calle Real, pero sí en el trazado del tranvía, los 16 cañones que aparecieron en el caño de Sancti Petri, procedentes del baluarte del Caballero Zuazo. "Fue increíble comprobar cómo, uno tras otro, fueron apareciendo", matiza la arqueóloga. Surgieron del fango, casi como un tesoro. Como tesoros quedan por salir, aún en el resto de la intervención.
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