Pilar Pemán, una mujer "buena y sencilla"

E. M. C.

29 de junio 2012 - 05:01

La parroquia de San Francisco de El Puerto de Santa María acogió la misa por el eterno descanso de Pilar Pemán Domecq, que falleció el pasado miércoles a la edad de 83 años tras una larga enfermedad. Casada con el empresario Álvaro del Cuvillo Palomino, era hija del insigne escritor gaditano José María Pemán.

Según cuentan sus allegados, fue una persona que dedicó toda su vida a su familia. De hecho, tras el fallecimiento de su madre se encargó de cuidar de su padre en la vivienda que el escritor tenía en la gaditana plaza de San Antonio ya que el resto de sus hermanos estaban casados y residían fuera de la capital. Tras la muerte del escritor, Pilar estableció su residencia junto a su marido en El Puerto.

María Pemán destacaba ayer que su hermana Pilar era una persona "increíblemente buena y sencilla". Por su parte, María José Pemán indicaba: "Era guapísima, estaba dotada de una belleza extraordinaria". Mientras, Antonio Llaves Villanueva, que durante casi 25 años fue secretario del escritor gaditano, la describía como una "mujer silenciosa con unas virtudes humanas dignas de destacar".

Pilar Pemán, de fuertes creencias religiosas, estuvo muy vinculada a la parroquia de San Antonio, templo situado muy próximo a la residencia familiar en Cádiz. De hecho, todos los años se encargaba de organizar la misa anual en recuerdo de su padre y que se celebraba en el mes de julio. Tuvo cinco hijos (Álvaro, José María, Carmen, Pilar y Pablo) y 12 nietos. Durante el oficio religioso, el sacerdote leyó un poema que José María Pemán le dedicó de joven.

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