El PSOE rechaza la Alcaldía de Barbate que le pone en bandeja el PP

Los socialistas se niegan a respaldar una moción de censura contra el PA que apoya el resto de la oposición

Imagen del pleno de Barbate del pasado mes de septiembre. Al fondo, el alcalde, Miguel Molina.
Imagen del pleno de Barbate del pasado mes de septiembre. Al fondo, el alcalde, Miguel Molina. / Manuel Aragón Pina
F.S.Zambrano

Cádiz, 13 de octubre 2017 - 08:09

El PSOE no quiere recuperar la Alcaldía de Barbate. O, mejor dicho, no la quiere recupera ahora, en un contexto muy negativo tanto por la situación de las arcas municipales como por la tremenda fragmentación política que presenta la Corporación barbateña. Ésta es al menos la conclusión a la que han llegado todos los partidos de la oposición que, liderados por el PP, han propuesto al PSOE suscribir una moción de censura que quite de la Alcaldía al andalucista Miguel Molina para poner en su lugar a un edil socialista, pero que se han encontrado con la negativa rotunda del primer partido de la oposición, que ni siquiera quiere sentarse para seguir hablando de esta opción.

De esta manera, y salvo sorpresa inesperada, Molina tiene garantizada su continuidad como máxima autoridad municipal de Barbate hasta, al menos, las elecciones municipales de mediados de 2019, aunque lo hará con una minoría muy pronunciada, ya que en el gobierno local sólo están el alcalde y otros cinco ediles andalucistas, cuando la Corporación barbateña cuenta con 21 concejales.

La propuesta de moción de censura tenía en principio el respaldo de los cuatro concejales del PP, los tres de Somos Barbate -una formación de carácter localista que nada tiene que ver con Podemos-, el único representante de IU y las dos concejalas no adscritas que abandonaron las filas del PA por discrepancias con la forma de actuar del alcalde. Pero, pese a sumar 10 votos en total faltaba aún, como mínimo, un apoyo más, por lo que la implicación del PSOE, que tiene cinco representantes, era necesaria desde todos los puntos de vista. Pero los socialistas han esquivado esta posibilidad al entender que la misma era un "caramelo envenenado" en unos momentos muy complicados en la localidad barbateña.

La negativa de los socialistas se ha mantenido pese a que los promotores de la moción de censura le habían ofrecido al PSOE acceder a la Alcaldía que perdieron a mediados de 2015. Eso sí, la única condición previa era que el elegido no podía ser ni Rafael Quirós, ex alcalde, ni Antonio Domínguez Tocino, ex delegado de Urbanismo. Las miradas, por tanto, se dirigieron desde un primer momento hacia la portavoz del grupo socialista, María Dolores Varo, ahora mismo diputada provincial encargada del área de Turismo.

El portavoz local del PP y ex parlamentario andaluz, José Manuel Martínez Malia, reconoció en declaraciones a este periódico todos estos contactos que finalmente han resultado fallidos. E igualmente subrayó que los cuatro concejales del PP en Barbate tenían el visto bueno de la dirección provincial de su partido para firmar a favor de un alcalde del PSOE "porque todos entendíamos que eso era bueno para Barbate, que está sufriendo un desgobierno cada vez más preocupante", apostilla.

Miguel Molina, que ya se ha integrado en las filas de Andalucía por Sí (AxSí), gobierna en minoría en Barbate desde 2015. En estos dos años se ha rumoreado desde su integración en el PP hasta el cierre de un pacto de gobierno con el PSOE, pero nada de eso cuajó. El propio alcalde propuso igualmente conformar un gobierno de concentración en Barbate pero esa opción también fracasó.

Dos años de desgobierno, dimisiones y denuncias

Uno de los principales vuelcos políticos que registró la provincia en las elecciones municipales de 2015 se localizó en Barbate, donde el PSOE era derrotado con claridad por el PA liderado por Miguel Molina. Pero el nuevo regidor, que no quiso cerrar pactos con otros partidos y prefirió gobernar solamente con sus ocho concejales, se encontró desde el principio con un camino muy tortuoso debido sobre todo a la pésima situación de las arcas municipales, fruto de la herencia que le dejan el PSOE y el PP de épocas anteriores. Y si ya los inicios eran difíciles, todo se complicó mucho más para Molina cuando en septiembre de 2016 abandonaban las filas del PA dos de sus concejalas, que pasaron a ser no adscritas. A todo esto se unió las denuncias que el PP presentó ante la Fiscalía después de que se descubriera que el alcalde y otros miembros de su gobierno habían firmado en su primer año y medio de mandato unos 1.500 decretos para pagos y contrataciones pese a que los mismos tenían informes de reparo, algunos de ellos incluso negativos, provenientes de Intervención, Tesorería o la Secretaría General. El último revés serio de Molina se produjo el pasado septiembre, cuando el alcalde presentó al pleno su propuesta de un plan de ajuste que incluía pedir un crédito de 71,4 millones de euros a los bancos pero que fue rechazada por la oposición.

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