El Marco enmudece con la salida de Ruiz-Mateos del negocio bodeguero

El silencio se impone en el sector tras el revuelo el viernes de la venta de Nueva Rumasa a los propietarios de Marsans · Nadie da crédito a que la renuncia sea total

Las bodegas Garvey, estandarte de las dos 'Rumasas', cerradas ayer por descanso del personal en sábado.
Las bodegas Garvey, estandarte de las dos 'Rumasas', cerradas ayer por descanso del personal en sábado.
A. Espejo / Sevilla

11 de septiembre 2011 - 05:01

La resaca de la venta de Nueva Rumasa a los propietarios de Marsans, operación cifrada en 1.500 millones de euros -la deuda que arrastra el grupo empresarial de los Ruiz-Mateos-, se prevé larga. Al revuelo formado el viernes con el cierre de la operación le sucedió ayer el más absoluto de los silencios, sin que ni los nuevos dueños, ni los antiguos, ni los responsables sectoriales del vino se pronunciaran sobre el cambio de manos de uno de los principales grupos bodegueros del Marco de Jerez.

Los trabajadores se centrarán a partir de mañana en recabar información sobre los planes de los nuevos propietarios de Nueva Rumasa -la venta se ha materializado a través de Back in Business, sociedad instrumental vinculada al empresario valenciano Ángel de Cabo-, cuyo cartel de presentación es el proceso de liquidación emprendido en Viajes Marsans, a la que De Cabo y sus socios llegaron anunciándose como salvadores.

Los sindicatos recelan de los nuevos dueños y sus intenciones de "reflotar" las empresas de Nueva Rumasa, la mayoría acogidas a la antigua suspensión de pagos por la situación de insolvencia y problemas de financiación que pusieron a la familia Ruiz-Mateos contra las cuerdas y que han acabado con el sueño de su nuevo imperio empresarial levantado sobre las cenizas del antiguo holding de la abeja.

Pese a las garantías de continuidad exigidas por José María Ruiz-Mateos a Back in Business para las bodegas del Marco, el futuro de Complejo Bellavista (Garvey), Zoilo Ruiz-Mateos, Valdivia, Teresa Rivero y Vinícola Soto es una incógnita que el tiempo se encargará de despejar.

Garvey, el estandarte de las dos Rumasas y piedra angular de la actividad empresarial de los Ruiz-Mateos, se mantiene en activo gracias a la declaración del concurso, con el que se han paralizado las ejecuciones de embargos que, según admiten la autoridad judicial y los administradores concursales, habrían abocado al cierre antes incluso de acabar el año.

Aunque la bodega está actualmente al día en el pago de los salarios, los Ruiz-Mateos, que por decisión judicial mantenían la gestión tras la declaración del concurso, acumulaban tres meses de impagos a la Seguridad Social, deuda que aumentó en el último mes al no poderse hacer frente al pago del impuesto de alcoholes.

Los trabajadores son conscientes de las dificultades que arrastra la firma bodeguera y de las que fueron informados por los administradores de Complejo Bellavista en una de las últimas reuniones mantenidas con los representantes judiciales encargados de supervisar la actividad y la tesorería de Complejo Bellavista.

La suspensión de pagos sirvió, no obstante, de paraguas a la empresa, lo que impidió que Hacienda dejara de suministrar las precintas para la comercialización de bebidas (vinos, brandies y licores), objeto social de la firma cuya titularidad asume ahora una empresa que, según consta en el registro mercantil, se dedica a al comercio al por menor de servicios relacionados con la limpieza, higiene, belleza, peluquería y juguetería. Nada, por tanto, que ver con el negocio del vino, en el que no hay constancia de que tengan experiencia los nuevos propietarios, más familiarizados con el sector del ladrillo.

En cuanto a las dudas expresadas por los sindicatos sobre la legalidad y legitimidad de los Ruiz-Mateos en la venta de Nueva Rumasa, fuentes jurídicas explicaron que la operación atañe a las empresas matrices del grupo, la mayoría afincadas en paraísos fiscales, que a su vez son propietarias de las empresas participadas -las bodegas, los hoteles, las lácteas...-, sin que la autoridad judicial, aún cuando las últimas estén en concurso o en liquidación, pueda intervenir en la venta de acciones.

La otra gran incógnita es el papel que desempeñarán a partir de ahora la familia Ruiz-Mateos, algunos de cuyos miembros están en nómina de empresas participadas de Nueva Rumasa, en concreto bodegas, a las que pocos dan crédito que el patriarca de la familia haya renunciado del todo.

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