Manjares para el paladar

La Feria del Queso cierra con éxito y deja cuatro galardones en la tierra

Elisa Armario / Villaluenga

02 de marzo 2009 - 05:01

En procesión hasta alcanzar un bocado, con temple y echando ganas. Después, directo al paladar. Algún suspiro y vuelta a la liturgia. Éste ha sido el ritual más reiterado por miles de personas en los últimos dos días en Villaluenga del Rosario, donde el queso ha sido el dueño y señor de la escena.

La I Feria del Queso Artesanal de Andalucía cerró ayer sus puertas en este municipio serrano con un éxito indiscutible. Los hubo de todo tipo y llegaron a todo el mundo. La primera muestra de estas características se ha convertido en todo un negocio para las 19 queserías andaluzas que se dieron cita para promocionar su producción. Lo vendieron todo. Kilos y kilos de manjar a base de leche de cabra y oveja y aderezados al gusto: con tomillo, romero, afrecho, hierbas, pimentón, manteca ibérica y un sin fin de posibilidades que demuestran que la producción quesera está en horas altas. Y para muestra, la local. Las queserías en la Sierra de Cádiz gozan de buena salud.

El I Concurso Andaluz de Quesos Artesanos, que se falló en la jornada para premiar a los top ten, lo puso de relieve. Las firmas de la comarca se llevaron cuatro premios en una cata en la que se han presentado 30 empresas andaluzas con 67 quesos diferentes. La quesería El Bosqueño se alzó con un primer premio para su queso de oveja curado y un tercero para el cabra semicurado. Quesos Pajarete, de Villamartín, logró otro primer galardón para el semicurado y la marca Las Hazuelas, que promociona Quesería Artesanal de Villaluenga (la de los Payoyos) se llevó un segundo galardón a su cabra curado.

No es de extrañar que con la gran aceptación popular y la calidad de los expositores el consejero de Agricultura de la Junta de Andalucía, Martín Soler, reiterara ayer su compromiso de dar continuidad a esta feria. El responsable alabó ante la audiencia congregada en la carpa donde se celebró el evento el trabajo del sector por generar valor añadido en pro del desarrollo rural en zonas como la Sierra de Grazalema. "Los espacios protegidos son elementos de calidad diferenciados", señaló. Y recordó que pronto la Sierra gaditana contará con una denominación de origen propia para sus quesos.

La feria ha estado financiada por la Consejerías de Medio Ambiente, y ha sido muy aceptada por el sector. Angélica, una empresaria alemana asentada en Arcos con la firma La Cabra Verde, no salía de su asombro después de haberlo vendido prácticamente todo. La quesería la Velada, con Paco Barea al frente, y Quesos Charo Oliva, de Villaluenga, también hicieron su agosto en cuanto a las ventas.

Hubo además una gran satisfacción entre los visitantes. Paqui, de Conil, agradecía estos espacios para conocer variedades queseras. "He probado bocado de todos y cada uno de los puestos".

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