Lucha por Aarón a 5.000 kilómetros
Un joven puertorrealeño denuncia que la madre de su hijo se lo llevó a Rusia hace ahora año y medio y no logra contactar con él. La acusa de un delito de sustracción de un menor.
La historia de Miguel Ángel Cuevas podría ser la de cualquier chaval de su edad. Este joven puertorrealeño de 27 años se enamoró, como lo hacemos todos, en el verano de 2011. Ella era rusa y vivía en El Puerto. Fruto de esa relación nació su hijo Aarón, ahora con tres añitos y medio. Como no tenían un lugar donde vivir, se instalaron en casa de la madre de Miguel Ángel, en Puerto Real. Al tiempo la pareja hizo aguas, el amor se rompió y resolvieron poner punto y final a su convivencia.
Por decisión judicial se acordó que el menor debía residir de manera fija en el domicilio de la abuela paterna, siendo los padres los que, alternativamente, tenían que intercalar su custodia y mudarse, un mes sí y otro no, a la vivienda de la madre de Miguel Ángel, Carmen López.
La medida adoptada por la juez dio lugar a una situación realmente incómoda: ex suegra y ex nuera convivieron durante casi dos mes bajo el mismo techo. "Todo por el bien de mi niño", dice Carmen, la abuela paterna.
Hasta aquí, los hechos transcurrieron con relativa normalidad, pero dan un giro dramático (que no inesperado) el 21 de febrero de 2015, pocos días antes de que Miguel Ángel se beneficiara de su turno de custodia. Esa tarde, "bajo el pretexto de llevarle el niño a la abuela materna -que había venido de visita a España- mi ex pareja cogió un avión y se marchó con nuestro niño a Rusia". Y hasta el día de hoy.
Año y medio después Miguel Ángel poco sabe de su pequeño. "A veces hablo con él por Skype, otras por teléfono, pero de forma esporádica, con cuentagotas. Sólo contactamos cuando la madre quiere".
Actualmente tiene constancia de que su hijo vive en la ciudad de Voronezh, si bien hasta hace poco desconocía el domicilio concreto. Ante una incertidumbre insoportable, este padre coraje no se rindió e investigó rincón a rincón esta ciudad rusa de más de un millón de habitantes hasta encontrarlo. Gracias a una foto que le mandaron de su niño con una fachada de fondo como única referencia y empleando las herramientas de las que dispone Google (street view y earth), Miguel Ángel localizó exactamente la casa donde reside el menor de manera habitual.
A 5.000 kilómetros de distancia, el padre de la criatura dice estar desesperado. Cree que el chiquillo no está bien atendido porque, según asegura, la progenitora sólo tiene trabajos esporádicos que no le permiten mantenerlo "en condiciones".
Desde el 21 de febrero de 2015 Miguel Ángel ha emprendido una batalla legal a la que parece quedarle mucho por delante. "El mismo día que la madre se llevó al niño a Rusia, me amenazó diciendo que si llamaba a la Policía jamás volvería a ver a Aarón". El joven puertorrealeño hizo caso omiso a estas advertencias y puso en conocimiento de los cuerpos de seguridad lo que estaba pasando. "Y de poco me sirvió. La Policía me explicó que sin una orden del juez no podían hacer nada".
En este punto, la tía de Miguel Ángel, Esperanza López, lamenta que la magistrada que llevó el caso de la custodia no decretase medidas cautelares urgentes. "Nosotros apreciamos riesgo de fuga, de ahí que el abogado de la familia requiriese prohibir la salida del menor fuera de España sin el consentimiento de mi sobrino; pero, en tanto la jueza resolvía este asunto, Aaron ya iba camino de Rusia".
Los enfrentamientos legales no quedan aquí. Por la vía civil, Miguel Ángel ha conseguido la custodia completa de su hijo. "El día de la vista la madre ni siquiera compareció y, al parecer, su abogado no pudo ni localizarla".
Por la vía penal, el padre ha denunciado a su ex pareja "por sustracción parental de menores", ello amparado en el Convenio de La Haya de 1980 que prevé la restitución inmediata de menores en caso de orden judicial. Hablan de sustracción, demagogia barata para Miguel Ángel. "Es un secuestro en toda regla", añade él.
Por si este procedimiento judicial no fuese lo suficientemente complejo, hay que sumar otro hándicap más: el idioma. "Todos los documentos que, por el momento, lleva aparejada esta causa -en torno a unos 500 folios- han necesitado de una traducción jurada y apostillada, lo que económicamente ha supuesto un coste muy elevado para mi familia, sobre unos 6.000 euros. Si a eso les sumamos los honorarios de dos abogados, uno civil y otro penal, más los gastos de los procuradores, no damos abasto".
Miguel Ángel acude a los medios de comunicación para agotar las vías que sean necesarias con tal de recuperar a su pequeño. Ahora bien, también quiere denunciar la situación de desamparo que está sufriendo. "El Ministerio de Justicia, la embajada, el consulado... todos pasan de nosotros, no tenemos apoyo alguno, no han hecho absolutamente nada por nosotros y ya no sabemos con quién hablar para resolver este tema", critican. "Lo cierto es que ya no creemos en la Justicia".
Algún resquicio de fe en el sistema judicial debe albergar todavía la conciencia de este padre que, hoy por hoy, prefiere seguir los lentísimos pasos legales y no coger un avión directo a Voronezh para traerse a su hijo.
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