Juan Carlos Campo| Número 3 del PSOE por Cádiz al Congreso “La Justicia no ha tenido una buena legislatura”

  •  “En cuestiones vitales es necesario contar con los demás” 

  • “No pensé que compartiría lista con Grande-Marlaska pero es un placer”

Juan Carlos Campo en la calle Ancha de Cádiz, donde se encuentra la sede provincial del PSOE. Juan Carlos Campo en la calle Ancha de Cádiz, donde se encuentra la sede provincial del PSOE.

Juan Carlos Campo en la calle Ancha de Cádiz, donde se encuentra la sede provincial del PSOE. / Lourdes de Vicente

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Con una antigüedad de 32 años en la carrera judicial, el diputado gaditano Juan Carlos Campo, con destino en la Audiencia Provincial, ha sido vocal del Consejo General del Poder Judicial y ha ocupado puestos de alta responsabilidad en la gestión pública, entre ellos el de secretario de Estado del Ministerio de Justicia con Zapatero. Esta última legislatura ha sido portavoz de Justicia del grupo socialista y “ponente de la práctica totalidad de las leyes”. “Creo que ha habido un paquete enorme de leyes para el poco tiempo de legislatura y ha habido momentos tremendamente emotivos”, resume.

–Se ha quedado como único diputado del PSOE de Cádiz con opción a repetir.

–Sí, la verdad es que la peculiaridades de estos procesos me sitúan como el veterano de la lista pero, bueno, lo que no va en la experiencia va en la juventud y en la fuerza. Creo que es una lista interesante.

–¿Por qué cree que la dirección provincial no quiso incluirle en la candidatura?

–La verdad es que no me preocupa mucho saberlo y soy consciente de que los procesos de conformación de listas son muy convulsos. Me figuro que algo habrá tenido que ocurrir con todo eso, pero la verdad es que es un tema que no me interesa mucho. Estoy tremendamente agradecido a los gaditanos que me votaron para poder trabajar por la provincia como diputado y como portavoz de Justicia, que es lo que es mi mundo, haber propiciado acuerdos sobre materias importantes, aunque no muchos por una legislatura corta, y ocupar en no pocas ocasiones la tribuna del Congreso. Si encima el Comité Federal ha entendido que debo optar a que vuelvan a votarme, pues encantado y agradecido.

–¿Su momento más difícil en esa tribuna fue la defensa del ‘no’ a la prisión permanente revisable?

–No suelo hacerlo, pero curiosamente esa intervención sí la oí porque yo nunca tuve la sensación, y sigo diciéndolo a boca llena, que jamás hubo ni una sola palabra que se pudiera malinterpretar de crítica a las víctimas, todo lo contrario. Lo que ocurre es que el PP y Ciudadanos se encargaron de calentar un debate que nunca debió de producirse. Porque las víctimas si algo merecen es respeto en todos los momentos, no solo cuando a ti te interese.

–¿Qué le parece la situación de juzgados como los de Barbate?

–El problema ya no es solo que un órgano esté atascado, hay muchos atascados. El problema es que hace falta una nueva organización, porque la estructura que tenemos ahora mismo arranca del primer tercio del siglo XIX y, por tanto, no se sostiene en la era de las tecnologías. Lo único que se puede hacer mientras que no se haga esa gran política de reformas y esa gran política de Estado para una moderna administración de Justicia, es una postura de incrementar juzgados, pero le puedo asegurar que dentro de unos meses ese juzgado nuevo tendrá tanta carga como la que tiene ahora el que ha provocado la necesidad de uno nuevo. Por tanto, hace falta presupuesto en Justicia, por supuestísimo que sí, pero desde luego hace falta una nueva visión de lo que es la administración de Justicia. Es decir que le demos modernidad y reformas tecnológicas. Yo quiero para la Justicia lo que tiene la Agencia Tributaria, que hagamos la declaración sin un solo papel.

–Como secretario de Estado trabajó en esa reforma, pero ¿no se ha avanzado?

–La verdad es que la Justicia no ha tenido una muy buena legislatura. Seguimos teniendo una maltrecha Justicia. Ha habido un abandono importante, acompañado es verdad de una crisis económica, pero en aquellas reformas que el Gobierno de Zapatero puso en marcha y donde tuve la oportunidad de participar como secretario de Estado, de reformas organizativas y tecnológicas, se ha avanzado poco. Ahora en el último Consejo de Ministros hemos tenido la oportunidad de abrir unas nuevas plazas judiciales y de fiscales. Es un camino, pero la Justicia es una cuestión de Estado y necesita consenso y diálogo como una de las piezas claves del estado de Derecho.

–Cuando hablé con usted en 2015 habló de que una de las primeras leyes a derogar sería la ley mordaza. No se ha hecho.

–No habido tiempo ni consensos. No olvidemos que ha habido dos años y medio de legislatura pero con dos gobiernos y una moción de censura que ha prosperado por primera vez en democracia. Y yo digo siempre lo mismo, que el deseo fundamental era desalojar al PP y al Gobierno de Rajoy y ahí es donde se unieron todos los demás. Pero ha habido cosas para las que no ha habido consensos. Afortunadamente, al final, con lo que se ha denominado los ‘viernes sociales’, se ha avanzado utilizando esa vía legal y constitucional, aunque no deja de ser extraordinaria, y se ha logrado hacer un poco. Tuve la oportunidad de convalidar seis decretos con la Diputación Permanente de la que soy miembro y eso quiere decir que hay una mayoría que quiere que las cosas cambien, quieren el subsidio para mayores de 52 años y quieren la cotización para los encargados de los dependientes, e ir alcanzando la igualdad en los permisos de paternidad, etc...

–No habrá mayoría amplias. ¿Con quién preferiría pactar?

–Tengo la suerte de no tener que preocuparme de eso y en caso de que los gaditanos y gaditanas me apoyen mis energías estará en luchar por la Justicia y la provincia. Entonces, con quien se logren los acuerdos, siempre digo lo mismo, que lo ideal sería con casi todos.

–¿A quién quita con el casi?

–Bueno, no excluyo a nadie, pero hay gente que por su posicionamiento inicial se está desmarcando él mismo. No hace falta que diga que me estoy refiriendo a Vox. Pero lo que pienso es que dependiendo de las materias es necesario. ¿Cómo no vamos a hablar sea de independentismo catalán, de Justicia...? Son materias que necesariamente reclaman el diálogo porque la política es eso, la posibilidad de articular soluciones para los problemas. Pero cuando uno no tiene las mayorías, e incluso teniéndolas, en cuestiones nucleares y vitales para el Estado es necesario contar con los demás. Por eso el Partido Socialista siempre ha estado en las grandes cuestiones de Estado y firmándolas con el Partido Popular. No nos conduce a nada bueno alguien que se niegue al diálogo.

–¿Pensaba que compartiría lista con Grande-Marlaska?

–No, mentiría si lo dijera. Pero es un placer, por supuesto. Lo conozco desde hace muchísimos años y lo digo de corazón, es un lujo para la provincia de Cádiz contar con Fernando como número 1, es una persona preocupada, íntegra, honesta y volcada en lo que hace. Y como ministro de Interior ha mostrado desde el minuto uno preocupación por el Campo de Gibraltar.

–¿Cree que las cloacas del Estado existen?

–A mí no me gusta llamarle cloacas del Estado porque son nombres que confunden más que iluminan. Lo que sí hubo es una realidad, por lo menos constatada parlamentariamente, y la aprobó el pleno, que durante un mandato de un ministro de Interior determinado del PP se utilizó personas concretas de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado para obtener pruebas para ventajismo político. Ahora están los tribunales analizando otra serie de cuestiones y, desde luego, como juez no voy adelantar ningún juicio ni caer en la trampa de juicios paralelos. Que se investigue y se depuren responsabilidades.

–Alguna medida importante para Cádiz.

–Hay muchas, creo que hay una atención importante al empleo que ya estaba predibujada en los Presupuestos Generales del Estado que la derecha, y los independentistas por cierto, no han querido aprobar y por eso estamos en unas elecciones anticipadas.

–¿Se ha perdido la oportunidad de la ITI?

–No, no. Lo que me da pena es que se utilice con ventajismo político y en un momento de campaña para poner de manifiesto cosas que no se ajustan a la realidad y que en cualquier caso puede emborronar esa visión de todos para adelante. Porque se hizo con un enorme consenso y creo que nos podíamos sentir esperanzados. Yo sigo esperanzado pero reconozco que no me gusta lo que he visto estos días.

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