El Foro, un largo proceso con escollos

Desde su creación, en 2004, Londres, Madrid y Gibraltar han cerrado acuerdos pero también han vivido etapas de tensión

Imagen de una de las reuniones del Foro de Diálogo en Gibraltar.
Imagen de una de las reuniones del Foro de Diálogo en Gibraltar.
Eva Reyes / Gibraltar

17 de octubre 2010 - 05:01

El próximo 16 de noviembre se cumplirán seis años de la constitución en Chevening del Foro de Diálogo entre España, el Reino Unido y Gibraltar, un proceso con agenda abierta cuyo objetivo era y es cerrar acuerdos beneficiosos para las poblaciones de ambos lados de la Verja. Por primera vez, el Peñón era incluido como un interlocutor más y la soberanía, que España considera una cuestión bilateral a tratar exclusivamente con Londres, quedaba aparcada.

Desde entonces, las tres partes han logrado cerrar un primer paquete de acuerdos, los de Córdoba, que incluye la expansión del uso del aeropuerto de North Front y la revalorización de las pensiones a los ex trabajadores españoles en Gibraltar. Aquella negociación fue dura, ya que una de las máximas del Foro es que ningún acuerdo es posible si no se respetan las posiciones originales de los participantes. En la actualidad, Madrid, Londres y Gibraltar están inmersos en una segunda fase de negociación sobre seis áreas de trabajo, algunas de ellas bastante complejas como la seguridad marítima, la colaboración policial y la cooperación fiscal.

Es precisamente esa complejidad la que ha motivado que el camino recorrido hasta la fecha por el Foro de Diálogo no haya sido de rosas. De hecho, se han vivido etapas de tensión, que en ocasiones han dificultado las conversaciones.

La última es tan reciente que el proceso está inmerso en ella en estos momentos. Su epicentro son las aguas que rodean el Peñón, donde el Reino Unido ejerce un control que España no reconoce al considerar que las únicas aguas de soberanía británica son las del puerto, cedidas en el Tratado de Utrecht, cuya validez es hoy día nula para Gibraltar, no así para Londres.

El origen de esta polémica es la decisión de la Unión Europea de aprobar, a instancias de España, el Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) Estrecho Oriental, que incluye como aguas de control ambiental por parte del Gobierno español otro LIC previo y británico bajo la denominación Southern Waters of Gibraltar.

Este hecho marcó un claro punto de inflexión. Gibraltar lo interpretó como una ofensa y ha iniciado acciones legales que cuentan con el respaldo del Gobierno británico. Además, en el último año y medio, los incidentes entre la Guardia Civil y la Policía del Peñón han sido constantes. El altercado más reciente, en el que se vio involucrado un sanroqueño, se produjo en septiembre.

El pasado jueves, el ministro principal de Gibraltar, Peter Caruana, aseguró que no es posible seguir trabajando en acuerdos sobre seguridad marítima, cooperación ambiental en el mar y colaboración policial. De hecho, las dos reuniones técnicas que iban a celebrarse abordar estas cuestiones han sido suspendidas sin fecha. A este respecto, el Gobierno español ha lamentado "los intentos de involucrar la soberanía en un proceso de cooperación", pero ha insistido en que el Foro de Diálogo seguirá trabajando para cerrar acuerdos.

Pero este asunto no es la única traba que ha encontrado el proceso en su trayecto. A principios de 2006, la reforma constitucional de Gibraltar sembró dudas en España, que expresó su preocupación ante la posibilidad de que la citada reforma tuviera implicaciones en la soberanía. El Gobierno español temía la inclusión del derecho de autodeterminación en el preámbulo del nuevo documento. La respuesta de Londres y de Gibraltar fue que la Constitución, que entró en vigor a principios de 2007, en ningún caso cruzaría la línea de la soberanía y el Tratado de Utrecht de 1713.

El clima enrarecido continuó con la petición de España de supeditar los acuerdos en ciernes al fin de las reparaciones de submarinos nucleares en Gibraltar. España quería que el Reino Unido ratificase por escrito el compromiso que en mayo de 2001 había esbozado de forma verbal el entonces ministro británico Robin Cook.

Apenas unos días después, España cristalizó su primer logro dentro del Foro, pues el entonces ministro del Foreign Office, Jack Straw, envió una carta a su homólogo español, Miguel Ángel Moratinos, comprometiéndose a que el caso del sumergible nuclear Tireless, que había permanecido averiado un año en Gibraltar, no se repetiría. Desde entonces, el Peñón sigue recibiendo visitas de submarinos pero ninguno para ser reparado.

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