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Despedida en la guardia civil Acto de imposición del fajín de general al ya ex jefe del Cuerpo en el acuartelamiento gaditano
Fue el indiscutible protagonista "a su pesar", le recordó con cariño un viejo compañero. Cuentan los que lo conocen que hubo que amenazarlo con un pelotón de fusilamiento para que accediera a que se le impusiera el fajín de General de Brigada de la Guardia Civil en un acto público. Pero, utilizando un símil taurino, como él mismo hizo al inicio y al final de su discurso, cabría decir que remató la faena con ovación y vuelta al ruedo, saliendo por la puerta grande de la Comandancia de Cádiz, para asumir su nuevo destino como jefe del Seprona en Madrid.
Alfonso Escuer Mur (Sabiñánigo, Huesca, 1953), se despidió ayer como jefe del acuartelamiento de la Benemérita en Cádiz tras ser investido general con su sorna característica de "alto aragonés", como presume a gala.
Y sin duda de gala se había vestido la Comandancia para rendirle honores con motivo de su ascenso y marcha. Numerosas autoridades civiles y militares acudieron al acto. Entre otros, el delegado del Gobierno en Andalucía, Juan José López Garzón, que dedicó grandes elogios al trabajo del hasta hace poco coronel Escuer Mur al frente de la Guardia Civil en Cádiz; el subdelegado del Gobierno en la provincia, Sebastián Saucedo; el delegado provincial de Gobernación de la Junta de Andalucía, Gabriel Almagro; el presidente de la Diputación Provincial, Francisco González Cabaña; el comisario provincial de la Policía Nacional, José María Deira; el jefe de Vigilancia Aduanera, Santiago Villalba; el jefe de la Policía Autonómica, Juan Expósito; los directores de las tres prisiones portuenses, Carmelo Vilches (Puerto 1), Antonio Diego Martín (Puerto 2)y Juan Carlos Carrillo (3); la fiscal Antidroga, Ana Villagómez, el almirante jefe de la Base Naval de Rota, José María Palluz, y los cónsules en Cádiz de Francia, Liberia, Filipinas y Argentina.
Escuer se arrancó a su manera, desvelando que se propuso realizar una ingeniosa intervención para romper la rigidez protocolaria del acto hasta que se dio cuenta de lo inútil de su empresa; "un alto aragonés con algo de sorna y poca gracia, resultaría grotesco e insufrible". Terció entonces en plan torero, en su primer símil taurino, confesando su falta de maneras, y acabó desvelando que su ascenso ha sido toda una sorpresa: "Tras un año sin ascensos, pensé que ese empleo estaba a punto de extinguirse".
Tuvo palabras para sus superiores, "que me juzgaron con benevolencia", y para sus subordinados, "a los que agradezco su entrega y sacrificio". Y hasta dijo que "quizás injustamente con este ascenso recojo los réditos del trabajo de todos". Pasó luego a citarlos por sus nombres, a los teniente coronel Rafael Alarcón, Alfonso Rodríguez y Jesús Núñez. Y a muchos más. Incluido el subdelegado del Gobierno, Saucedo, al que agradeció "su buena predisposición, fineza y consideración".
Quiso también en su despedida agradecer el cariño recibido en Cádiz, "las maravillas de esta tierra luminosa y su contagiosa alegría de vivir", antes de recordar con nostalgia y emoción su pronta vocación. Sus 17 años cuando decidió ser guardia civil, "desoyendo a mi padre (también agente del Cuerpo), aunque luego me ayudó cuanto pudo". Vendría luego el paso por las academias, y los primeros cargos. Y después, "todo ha ido demasiado deprisa". Hasta que tuvo la "suerte" en 2006 de ser destinado a la Comandancia de Cádiz, donde aseguró haber disfrutado y de donde se va "con la tranquilidad de conciencia del deber cumplido".
"En 35 años he servido en el norte, en el centro, en el sur, en Canarias, en Baleares, sin grandes éxitos y con algunos pequeños fracasos, y confío en poder seguir trabajando como hasta ahora", prosiguió. Aunque, y salió de nuevo su sorna 'alto aragonesa', ahora, a sus 56 años, espera que no se alargue mucho más su vida laboral: "Si nací en un cuartel de la Guardia Civil, no me gustaría a morir en otro, porque quiero disfrutar de mi familia", diría un emocionado Escuer, casado y padre de tres hijos. Y remató torero: "Perdón si la perorata les ha dejado listos para el arrastre. Y que Dios reparta suerte".
Hacer un panegírico de él "es fácil", diría Francisco Gabella Maroto, teniente general subdirector de Apoyo que fuera jefe de la Comandancia de Cádiz hace una década y al que sustituirá Escuer al frente del Seprona. Lo definió como "militar de firmes convicciones, cumplidor de sus deberes, que practica, exige y fortalece la disciplina".
Con fuertes vínculos con él ("nacimos los dos el mismo día del mismo mes, con cuatro años de diferencia, compartimos destino en 1981 en El Escorial, hemos mandado la Comandancia de Cádiz y me releva en el mando del Seprona"), Gabella se mostró convencido de que Escuer dará un nuevo impulso al servicio "y lo mantendrá como referente mundial en la defensa del medio ambiente".
El delegado del Gobierno en Andalucía cerró el acto de imposición del fajín de general a Alfonso Escuer asegurando que se trata de "un reconocimiento a una trayectoria impecable, brillante y meritoria, un acto de cierta justicia". De brillante calificó López Garzón el trabajo de Escuer en la Comandancia de Cádiz, resaltando las estadísticas de 2009, "en el que, aunque han bajado los delitos y las faltas, ha habido más eficacia policial y más detenidos que en 2008". Un buen trabajo que aseguró el representante del Gobierno central en la región que se está continuando en el acuartelamiento gaditano, ahora de manera interina con el teniente coronel Rafael Alarcón al frente.
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